El diputado del PP por Zaragoza, Pedro Navarro, no ha asistido ni ha enviado representación al acto de conciliación al que le había convocado su excompañero de partido, Sebastián Contín, quien le acusa de un presunto delito de calumnias e injurias.

Al salir del acto de conciliación que no ha podido celebrarse, Contín ha manifestado que "quien calla, otorga". "Ahora vamos a dilucidar los siguientes pasos, porque yo he hecho muchos kilómetros para conciliar y voy a seguir hasta el final", ha señalado. "Ni siquiera ha alegado la causa justa para explicar su ausencia", ha lamentado Contín. La convocatoria estaba "recibida", ha asegurado Contín, pero Navarro habría decidido no enviar siquiera ni a un abogado ni a un procurador en su representación.

Según se manifestaba en el escrito de conciliación, el inicio de los ataques que Contín denuncia haber recibido por parte de Navarro comenzó cuando este le trasladó al entonces portavoz del grupo municipal, Jorge Azcón, las discrepancias del resto de concejales con la votación en un asunto urbanístico, dado que quien entonces era el responsable «de facto» de Urbanismo en las filas populares, Navarro, «no explicaba» a sus compañeros de grupo el sentido del voto.

Según se manifestaba en el escrito al que tuvo acceso EL PERIÓDICO, tras esa conversación con Azcón, el grupo municipal del PP cambió el sentido de su voto de un «sí» a una «abstención» en un expediente de modificación aislada del Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza. «Dicha situación dio inicio a una fuerte animadversión por parte del demandado hacia el demandante», se explica en el escrito.

Después de ello, según asegura el denunciante en el documento presentado a la Justicia, Navarro apoyó una candidatura en el Congreso Provincial de Nuevas Generaciones de Zaragoza que, «al no reunir los avales necesarios para concurrir dicha candidatura acabó por no comparecer». A pesar de ello, Navarro habría utilizado a Contín «como chivo expiatorio acusándole en aquel momento, de cara al resto de militantes de la organización, de haber amenazado a la candidata», dice el escrito, y que dicha candidata se vio «forzada a renunciar por la gravedad de las amenazas proferidas» por el denunciante.

Unas acusaciones que, según aseguraba Contín, se habrían agravando con el tiempo, hasta que este diera el paso de denunciarlo y presentar la querella por unos presuntos delitos de injurias y calumnias contra Navarro. Al darse a conocer la noticia, el exparlamentario popular, que dejó la política hace ahora once meses, aseguró que no quería tolerar «ni una sola más de esas barbaridades». «No tengo por qué aguantar esas monstruosidades, ni mi familia, ni mi pareja», subrayó entonces en declaraciones a este diario.

Según se resume en el documento presentado en el juzgado con el que Contín pretende lograr el perdón de Navarro, el diputado nacional habría afirmado «a diversas personas, militantes del PP, en última instancia los meses de abril y mayo de 2021» que el demandante «le amenazó (a la candidata) con mostrar vídeos que tenía de contenido sexual y que no voy a entrar a valorar. Cosas muy feas. Es un delincuente». Unas amenazas que se habría producido con el fin de evitar que dicha candidata se presentara a las elecciones, y omitiendo la información de que no había reunido los avales necesarios.

En el escrito presentado, se niega la existencia de dichos vídeos de contenido sexual y de las supuestas amenazas. Con todo ello, Contín le reclamará a Navarro que reconozca que le imputó unas amenazas que no se produjeron, que eran «falsas», que comunique «públicamente» en la próxima junta directiva del PP de Zaragoza haber vertido dichas acusaciones falsamente, así como una disculpa pública y una indemnización de un euro en concepto de daños morales.

Ahora, Contín analiza con su representación legal distintas vías para seguir el procedimiento "en defensa de su derecho al honor".