El economista aragonés Vicente Salas Fumás (Albelda, Huesca, 1951), reconocido profesor y catedrático de Organización de Empresas, ha culminado una de las carreras más influyentes de su generación en España. Próximamente pasará al estado de jubilación. La Universidad de Zaragoza celebró la semana pasada unas jornadas para rendirle homenaje y ensalzar su trayectoria, en la que ha ocupado puestos de relevancia institucional en entidades como el Banco de España e Ibercaja.

-¿Cómo ha cambiado la docencia universitaria en los 43 años que ha estado de profesor?

-Ha cambiado radicalmente. Hay cuestiones sociológicas, como una mayor presencia femenina en las aulas, que es uno de los logros importantes de nuestra generación. Y hay más medios y profesores mejor preparados. El alumnado no ha cambiado tanto, es un colectivo más heterogéneo, pero sus aspiraciones son las mismas: aprender para encontrar un trabajo y un desarrollo personal y profesional.

-¿Y el Aragón de hoy es muy diferente al de hace cuatro décadas?

-Ha evolucionado en línea con el desarrollo general de España. Pero tengo la sensación de que Aragón es una sociedad más homogénea y cohesionada que la media del país. Los desequilibrios territoriales siguen existiendo, quizá más agudizados pero puede decirse que Aragón está bien.

-¿Cómo ve a las empresas?

-Los problemas estructurales de las empresas en Aragón y España son parecidos. La proporción de las que tienen un tamaño medio o muy pequeño es mayor que en los países como Alemania a los que nos queremos parecer por ser más productivos. A veces se piensa que el problema está en el tamaño, pero creo que es más importante analizar las causas que hay detrás de ese menor tamaño.

-¿Cuáles son esas causas?

-Tenemos una gestión empresarial excesivamente centralizada. Hay un déficit de autonomía en el trabajo, se tiende a no delegar, lo que no permite aprovechar mejor el potencial de las personas. Eso genera unos costes importantes y es un lastre a la hora de crecer. Esta es una de las razones de que tengamos un tamaño medio inferior.

-¿Cómo está siendo la salida de la crisis del coronavirus?

-El hecho singular es que es una crisis sanitaria que deriva en económica por las restricciones. No hay un problema estructural en la caída de actividad, que ha sido además mayor que la pérdida de rentas gracias a los subsidios. Eso ha hecho que tan pronto como la pandemia ha mejorado, el consumo privado se ha recuperado. Pero en el lado de la oferta, tras el parón no se ha recuperado el ritmo frente a una demanda acelerada, lo que está tensionando los precios y ciertos suministros. Si la situación sanitaria sigue mejorando, mi impresión es que estas tensiones pasarán y volveremos a un senda tendencial como la de 2019.

-¿Es optimista?

-Sí. Aunque habrá que estar atentos a las tensiones por el lado de la crisis climática y la disrupción que va a significar el salto generacional de las nuevas tecnologías.

-La respuesta social del Gobierno ha sido muy diferente a la que hubo con la crisis de 2008.

-Es evidente que entonces se contuvo el gasto y ahora se ha contenido las rentas de las personas. La naturaleza de la crisis ha sido distinta. En esta última ha sido más fácil justificar las ayudas por la causa no era culpa de nadie, sino del covid-19. En la de 2008 la sensación es que obedecía a una economía especulativa y apalancada que había hecho méritos para caer. La gran diferencia es que esta vez desde el Banco Central Europeo (BCE) no se ha rateado un euro para asegurar la liquidez y la capacidad de gasto de los gobiernos.

-¿Cómo recuerda su etapa en el consejo del Banco de España?

-Fueron años complicados, sobre todo de 2008 a 2012, que coinciden con el periodo de más incertidumbre por unos balances bancarios que había que revalorizar y las tensiones para garantizar los depósitos. Hasta que el BCE no dijo en 2012 que iba a hacer lo imposible para salvar el euro no se relajaron las tensiones.

-¿Cuál es la salud actual del sistema financiero español?

-Es comparable a la del resto de países. Se ha hecho un gran esfuerzo de reducción costes y de digitalización de servicios. Estamos en una fase de transición imparable hacia la banca digital que debe ser hacer sin dejar de atender a las personas que les cuesta adaptarse al cambio tecnológico.

-¿Cómo ve el futuro de Ibercaja?

-Ibercaja se está defendiendo muy bien y nada me hace pensar que no siga en solitario. Con una actividad diversificada y gracias a la buena gestión que hace, creo puede continuar como independiente.

-¿Deben dedicarse más esfuerzos a la educación financiera?

-Parece que sí. Hay que ofrecer oportunidades a las personas para formarse, pero también debemos de estar dispuestos a dedicar tiempo a aprender y no sé si hay predisposición para ello. Debería incorporarse al currículum de la formación básica de los estudiantes.

-¿Cuáles son las asignaturas pendientes de la economía española?

-Seguimos teniendo un déficit de productividad respecto a la media de las economías líderes. Tenemos el reto de la digitalización y la respuesta al cambio climático, pero el gran reto hacer compatible esas transformaciones, que no serán gratuitas, con la convergencia en productividad. Los fondos europeos están pensados para facilitar esa transición, pero gestionar esos cambios no será fácil.

-¿Qué papel puede jugar Aragón en esta transformación?

Aragón debe aprovechar las fortalezas que tiene en campos como la educación. Es una sociedad más cohesionada que la media de España y se debe aprovechar el territorio con inteligencia, encontrando un equilibrio entre la tentación de emplear los espacios vacíos para generar energías renovables y preservar el medio ambiente. Debemos ser inteligentes en el aprovechamiento de los recursos naturales.

-¿Es el momento de subir el salario mínimo?

La gran decisión sobre este tema ya se tomó, cuando subió un 30%. El debate ahora es si el salario mínimo interprofesional (SMI) debe evolucionar al mismo ritmo que el salario medio, que viene marcado por los incremento de los convenios colectivos. La subida del 1,5% que se está planteando es perfectamente asumible y se debería de despolitizar.