Los vecinos del municipio oscense de Bailo se oponen al proyecto de instalación de una macrogranja que contará con cerca de 7.200 cabezas de porcino en Larués, uno de los cinco núcleos de población que conforman la localidad. Desde el pasado 29 de julio, la plataforma vecinal Stop Purines Pueblos Vivos se concentra sábado tras sábado en la plaza del municipio para pedir al Ayuntamiento de Bailo que apruebe una normativa que impida la instalación de cualquier tipo de explotación que trabaje la ganadería extensiva.

Según explican los organizadores de las protestas, la instalación del complejo contribuiría a la «degradación de nuestras tierras, la contaminación del agua por purines, la proliferación de moscas y roedores, el continuo tránsito de camiones por las calles de Larués y la contaminación del aire, degradando con todo ello la calidad de vida de nuestros pueblos». Así lo defiende Rossana D’Angeli, miembro de la asociación Stop Purines Pueblos Vivos, quien critica que «la única solución que se le ocurre  a la DGA para repoblar la España Vacía es llenarla de purines».

De momento, la promotora de la macrogranja no ha presentado el proyecto en el ayuntamiento, sino que solo ha solicitado información sobre una parcela en la que existe la posibilidad de instalar la explotación. En este sentido, los vecinos apremian al consistorio a elaborar una ordenanza que prohíba de forma temporal la construcción de un complejo para ganadería extensiva.

En el momento en el que la iniciativa cuente con el visto bueno desde el punto de vista legal –de momento, el primer informe ha arrojado un resultado desfavorable–, no existiría posibilidad de que el proyecto diese marcha atrás. Sin embargo, desde la asociación ya avisan de que la iniciativa se volverá a presentar las veces que sea necesario hasta que esta cumpla con el marco legal.

La plataforma vecinal que lucha ahora contra reloj para conseguir la ordenanza municipal muestra su principal preocupación por los vertidos que una granja de estas características arrojaría en el entorno del Parque Cultural y Natural de San Juan de la Peña, declarado Zona Especial de Protección para las Aves y Lugar de Interés Comunitario. Se trata asimismo de un espacio muy apreciado por turistas y amantes de la naturaleza.

Además, la plataforma asegura que otras localidades como Sabiñánigo, Berdún o Jaca ya han impuesto normas que prohíben la construcción de instalaciones con el fin de la ganadería extensiva. Por otro lado, la plataforma se ha integrado en la coordinadora estatal Stop Ganadería Industrial, donde se agrupan más de medio centenar de asociaciones de diversas comunidades autónomas y de la provincia de Huesca.