La decisión sobre la apertura de Candanchú será conocida la semana que viene. Así al menos lo aseguran varias fuentes consultadas por este diario que ahora están inmersas en plena negociación entre la mayoría de la propiedad (Ibernieve) y las instituciones aragonesas. Por el momento, sin embargo, el mutismo es absoluto ante el temor de que cualquier paso en falso pueda dar al traste con un acuerdo que se espera desde hace semanas en el Valle del Aragón.

El propio alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, se remitió a las declaraciones realizadas en la mañana de ayer por el presidente Lambán, y evitó hacer cualquier comentario al respecto. Tan solo se limitó a decir que "lo más importante es que se pueda abrir".

El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, apuntó este viernes, durante la reunión de la Mesa del Diálogo Social en Aragón, que la conclusión del diseño del plan para implementar la "solución definitiva" en la estación de esquí de Candanchú (Huesca) está en "un momento muy próximo".

"Importantes avances"

Durante esta semana se han llevado a cabo varias reuniones en las que se han producido "importantes avances", apuntaron las mismas fuentes, aunque todo queda a expensas de los últimos flecos, ya que el plan trazado por el Gobierno de Aragón y la Diputación Provincial de Huesca (DPH) estaba pendiente de la decisión de Intervención.

En estos momentos, la solución pasa por facilitar una vía de financiación para que Candanchú puede afrontar con garantías la nueva temporada. No obstante, el tiempo apremia y retrasar una semana más la decisión definitiva podría poner en riesgo la apertura de la estación ya que los trabajos de mantenimiento en este tipo de instalaciones suelen comenzar en el mes de mayo.

Lambán se refirió a Cananchú apenas un día después de reunirse con el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, con el que abordó la participación «de igual a igual» en el proyecto olímpico de invierno 2030.

La estación de esquí de Candanchú, la decana del pirineo aragonés puede llegar a albergar unos 220.000 esquiadores en temporadas de máxima actividad, lo que genera un impacto económico en el territorio que ronda los 30 millones de euros.