La empresa zaragozana Especialidades Luminotécnicas SAU (ELT) se vuelve a iluminar. Tras el apagón sufrido hace once meses al declararse en concurso voluntario de acreedores por los problemas económicos que arrastraba, el fabricante de productos de iluminación ha logrado superar la suspensión de pagos con la aprobación de un convenio para reestructurar la deuda --con una quita del 30%-- al que se ha adherido el 75% de los acreedores. El acuerdo, que ha sido autorizado recientemente por el Juzgado de lo Mercantil número uno de Zaragoza, despeja el futuro de la compañía, que está aplicando un plan de viabilidad para reflotar el negocio y volver este mismo ejercicio a la senda de la rentabilidad perdidas hace unos años.

Se trata de una empresa familiar y de capital aragonés –en manos de Francisco Artero (75%) y Eduardo Gracia (25%)– que atesora más de 45 años de historia. Cuenta en la actualidad con 62 trabajadores, lo que supone el 40% de la plantilla que tenía hace un año, cuando el juzgado aprobó la aplicación de un despido colectivo (ere) que afectó 92 empleados para hacer frente a la crisis que atravesaba la empresa. Acumulaba unas pérdidas de 25 millones de euros desde 2015 debido a la caída continuada de las ventas, algo que venía provocado por la creciente competencia asiática de bajo coste y el endurecimiento de la normativa europea que obliga a suprimir los componentes de mercurio y elementos pesados.

Hacia el LED y la telegestión

«La empresa está encarrilada. Llevamos dos trimestres en positivo y esperamos acabar el año con beneficios y volver a la senda del crecimiento», aseguró a este diario el consejero delegado de ELT, Ferran Pahissa i Puertas, que lleva desde el 2018 en el cargo. En concreto, la facturación estimada al cierre de 2021 será de unos 12 millones. Además de redimensionarse, la compañía está reorientando su actividad para ganar peso en el mercado de la iluminación LED y los sistema de telegestión de las luminarias. 

No obstante, la empresa no deja de la tecnología magnética, en la que continúa siendo líder y cuenta con una importante cartera de pedidos por todo el mundo por la elevada demanda que sigue teniendo en países árabes, África y Sudamérica. De hecho, esta tecnología aún representa el 50% de su facturación.

Los proveedores por suministros y la banca han apoyado un convenio para el pago del 70% de la deuda en tres anualidades --el 20% en el primer ejercicio, otro 20% en el segundo y el 60% en tercero--. Fuentes de la empresa destaca que gracias a la "generosidad" de estos acreedores se mantiene el calendario de amortización de los créditos ICO en los tiempos pactados en origen, en mayo 2020.

Entre los acreedores que han votado y los créditos vinculados a la propia ELT, SAU se ha alcanzado un convenio por el que quedan adheridos el 75% de sus acreedores de un total exigible inferior a cuatro millones. El objetivo de los gestores de la empresa ha sido mantener la actividad con una “facturación sostenible” que permita sustentar una estructura reducida al 40% y el pago corriente de los acreedores públicos y por suministros. “La clientela no ha fallado y desde el cumplimiento de sus previsiones ha facilitado el pago a los empleados, proveedores y gastos del procedimiento”, señalan desde ELT.

Reembolsos al Fogasa 

Las indemnizaciones a los trabajadores afectados por el ere atendidas por el Fondo de Garantía Social (Fogasa), serán reembolsadas a dicho organismo oficial por ELT mediante un convenio de recuperación también a tres años. Las partes no cubiertas por este entidad pública han sido ya satisfechas directamente a los trabajadores afectados.

La compañía recalca que el procedimiento concursal ha puesto de manifiesto un "alto valor de la compañía", estimado en 24 millones de euros, con unos activos estratégicos que ascienden a 14 millones. En el activo de la compañía figuran distintos activos inmobiliarios, maquinaria y una participación social del 25% en una compañía industrial Electrónica Cerler, lo que "a buen seguro confieren una trazabilidad venturosa" a la empresa.