Bodegas Borsao, en el corazón de la comarca del Campo de Borja, está de estreno. Ayer inauguró unas nuevas instalaciones que no solo le dan un aire más moderno, sino que incorpora la ultima tecnología para seguir produciendo unos caldos de gran calidad. Para ello, han invertido dieciséis millones y medio de euros

Este nuevo espacio tiene un total de 16.000 metros cuadrados que se sitúan dentro de una finca de 132.000 metros cuadrados. La nueva bodega comenzó a proyectarse en 2016 debido al crecimiento de la producción.

El objetivo estratégico de la empresa en este momento pasa por «la modernización y el progreso tecnológico, siendo respetuosos con el medio ambiente para poder acometer una nueva etapa de crecimiento de nuestra actividad vitivinícola», apuntó Emilio del Caso, gerente de las bodegas.

El pasado año la empresa facturó un total de 26,3 millones de euros con un producción de 12,7 millones de kilos de uva y 8,2 millones de botellas. Además, las bodegas exportan un 65% de su producción anual a más de 50 países, llevando el nombre de Borja por todo el mundo.

El espacio presentado cuenta con un total de 132 depósitos de acero inoxidable con una capacidad total de más de nueve millones de litros. Algunos, incluso pueden llegar albergar hasta un millón de litros de vino, lo que favorece que todas las botellas de la añada tengan las mismas características, teniendo siempre en cuenta que el vino es un ente vivo que se mantiene en constante cambio y evolución. Además, el espacio cuenta con una línea de embotellado automatizada que, a su máximo rendimiento, podría llegar a rellenar y etiquetar 10.000 botellas cada hora y un equipo de químicos que trabajan de forma constante y durante todo el año buscando la fermentación perfecta para los más de 16 vinos distintos que se producen bajo la etiqueta de Bodega Borsao.

El nuevo espacio se completa con una sala de crianza con espacio para más de dos millones y medio de botellas, donde los vinos pasan entre seis meses y un año hasta alcanzar su punto óptimo de maduración.

Además, a corto plazo, esperan poder construir otra nave en el mismo espacio que albergará un total de 3.000 barricas de roble francés y americano.

En esta nueva instalación, Borsao ha apostado por materiales sostenibles con la incorporación de luces led y placas fotovoltaicas, que, aunque ahora mismo solo cubren el 8% del consumo de la planta, se espera poder hacer una ampliación hasta alcanzar el 30% de autoconsumo.

Entre los proyectos con lo que trabaja actualmente la bodega destaca el comienzo de los trabajos para poder llevar a cabo una línea de vinos ecológicos. Durante esta campaña la bodega ha comenzado a tratar las cepas de un total de 100 hectáreas para poder llevar a cabo esta labor ecológica que se espera que pueda salir al mercado en 2024.

Además, la bodega ha puesto el foco en conseguir la mayor implicación de la población de Borja y sus alrededores. El proyecto Borsao Viticultura apuesta por revertir la tendencia a la baja que se estaba dando en cuanto al relevo generacional, trabajando con nuevos vinicultores y evitando, solo durante el pasado invierno, que se arrancarán más de 50 hectáreas de viñedo. La solución pasó por unir a nuevos agricultores jóvenes sin terrenos propios y viticultores apunto de retirarse. Desde Borsao se anima a los propios vinicultores que sean ellos mismo los que fomente que las nuevas generaciones se queden en los pueblos y se dediquen al vino.

Además, trabajan en la adquisición de derechos de plantación para que los nuevos viticultores puedan tener sus propios terrenos dentro de la producción de la bodega y fomentan con recursos económicos que en época de vendimia se prioricen métodos tradicionales frente a la cosecha a maquina que acaba por maltratar mucho más la uva.

Bodegas Borsao tiene sus orígenes en las cooperativa de Borja que comenzó a dar sus primeros pasos en 1958. En el año 2001, la unión de las cooperativas de las localidades zaragozanas de Tabuenca, Pozuelo de Aragón y Borja dio lugar al grupo Bodegas Borsao.

Actualmente, con 375 viticultores profesionales y 2.200 hectáreas de viñedo, la empresa representa el 36% de la Denominación Campo de Borja y apuesta siempre por la garnacha de secano, variedad que se presenta como diferencial de la comarca.