Alba Chesa creó en 2015 la empresa Saponäria en Albelda (Huesca). Fue a raíz de emprender un largo viaje por Sudamérica lo que le hizo recapacitar sobre los cuidados naturales. El proyecto surgió de la pasión por el medioambiente y las propiedades medicinales y cosméticas de las plantas, pero también de la necesidad de vivir en su tierra. Un curso sobre saponificación en frío afloró su vocación por la cosmética natural. Tras formarse en dermocosmética y formulación magistral, esta joven empresaria hizo realidad su deseo.

Licenciada en Ciencias Ambientales, Chesa fabrica cosméticos naturales y se define como ambientóloga «de formación y de corazón», porque su aplicación es diaria. Saponäria ofrece una cuidada línea de productos para la higiene de toda la familia y el cuidado de las pieles más exigentes. «Apostamos por el desarrollo sostenible y por ingredientes de primera calidad, naturales y ecológicos, sin alérgenos ni perfumes», subraya.

Para ello confía y trabaja con productores de kilómetro 0, apostando así por el territorio y garantizando la máxima calidad de la materia prima. Tres son los ingredientes naturales con los que trabaja: la caléndula salvaje, cultivada en el Pirineo; el aceite de oliva virgen extra, elaborado en el Somontano; y la manteca de cacao, procedente de las mejoras habas de cacao de comercio justo.

Saponaria ofrece hoy cuatro productos para uso familiar: bálsamo multiusos bio y champú, desodorante y jabón sólidos bio. Y ya prepara nuevos productos para el mes de diciembre. «Todos ellos están evaluados con el sello ecológico. Los procesos de fabricación son respetuosos con el medioambiente y los residuos biodegradables. Además, somos muy cuidadosos con el envase. Trabajamos con cristal y aluminio, que tienen una elevada tasa de reciclabilidad o reutilización para el usuario».

La empresaria albeldense comercializa sus productos a través de la venta directa y online. Para Chesa, trabajar en su pueblo –a solo 15 minutos de donde vive, Alcampell– es un gran trampolín para seguir creciendo. «Contamos con la ventaja de situarnos en La Litera, estar bien comunicados y disponer de internet. El medio rural da tranquilidad, vives sin estrés y rodeado de la familia, que también ayuda a conciliar la vida profesional y familiar con los niños».

Sin embargo, los inicios no fueron fáciles a la hora de emprender un negocio tan especializado y diferente. «La legalización fue el aspecto que más esfuerzo nos costó, ya que en el ámbito de la cosmética era difícil acceder a ello y es allí donde más tiempo tuvimos que invertir. No había iniciativas similares y comenzamos a base de pruebas», recuerda.

Pero Chesa lo tenía muy claro: «No concebía la vida en la ciudad. Pude empezar este proyecto desde cero, encontrar un espacio donde trabajar y sacar adelante esta empresa en el pueblo». Albelda supera en la actualidad los 700 vecinos.

Saponäria es una planta medicinal caduca, que muere en invierno para volver a nacer. La esencia de esta planta jabonera guarda similitudes con el espíritu de la empresa. Cómo, con cuatro ingredientes naturales, elabora diferentes productos con infinitas aplicaciones que, además, son aptos para toda la familia y nacen en el medio rural.