Smopyc, el Salón Internacional de Maquinaria para Obras Públicas, Construcción y Minería, vuelve con fuerza a Zaragoza la próxima semana, del 17 al 20 de noviembre. A pesar de la situación de pandemia, todo apunta a que será una feria más potente aún que la de la última edición, la de 2017. Hoteles llenos, abundantes reservas en los restaurantes y un volumen de acreditaciones que ha sorprendido a la propia organización. Aunque se ha hecho de rogar por los avatares del coronavirus, que han obligado a posponer la cita hasta tres veces, el programa ha salido adelante con un sobresaliente: 926 expositores y 83.253 metros cuadrados, más incluso que hace cuatro años.

La edición número 18 de Smopyc ha sido presentada este viernes por el director de la Feria de Zaragoza, Rogelio Cuairán, y el responsable de desarrollo de negocio de la institución, Alberto J. López. Se trata de un salón de referencia en España, el sur de Europa y norte de África, que se celebra con carácter trienal, aunque esta vez llega cuatro años después de la última edición al haber sido aplazada en varias ocasiones por la pandemia.

“La feria viene con mucha fuerza y grandes expectativas”, aseguró Cuairán, que dijo que este dinamismo es reflejo de la buena marcha que vive la industria de la obra pública, cuya licitación ha crecido un 84%. “Hay también un repunte evidente de la actividad privada de la construcción. Aunque la pandemia nos ha sacudido a todos, esta edición será mejor que la anterior”, sentenció.

359 empresas extranjeras

Será además la única cita de estos mercados que se celebre este año a nivel tanto nacional como europeo. El número de marcas que exponen sus productos y servicios crece un 6% respecto a las 870 que hubo en la edición de 2017 y la superficie de exhibición un 27%, con 18.000 metros cuadrados más, hasta un total de 83.000. De este espacio, casi 68.000 corresponden a espacios interiores en los pabellones 3, 4, 6, 7, 8 y 9 de la Feria de Zaragoza y otros 15.300 al área exterior.

La internacionalidad será otro de los rasgos distintivos, no en vano, Smopyc cuenta con el sello de Ministerio de Economía, Industria y Competitividad que acredita este carácter. El 39% de las empresas participantes son extranjeras (359 procedentes de 28 países de los cinco continentes) y el 61% españolas (567, de las que 120 son aragonesas). No obstante, la proporción de firmas de fuera y nacionales se ha invertido respecto a la anterior edición, algo que se debe a las restricciones de movilidad internacional que siguen pensando por la pandemia. 

Por este motivo, precisamente, la organización del salón no se aventura a pronosticar si se alcanzarán o superarán los 55.000 visitantes de la cita de 2017 ante las dificultades que persisten para atraer público extranjero. Aún así se espera que este alcance cifras destacables. Las sensaciones en el sector de la restauración y los alojamientos invitan a ser optimistas, con un impacto económico en la ciudad que rondará los 25 millones de euros.

De la crisis del 'ladrillo' a la recuperación

 Smopyc alcanzó su cenit en el 2008, pero sobrevino la crisis del ladrillo, que provocó un desplome de la actividad del 90%. El salón, como termómetro del estado de este sector, pasó por dificultades pero supo resistir gracias en gran medida a la internacionalización y el arraigo de los operadores nacionales de la construcción. La recuperación tomó cuerpo en la edición de 2017 y se consolidará en la de este año, en la que será además la primera gran cita presencial del sector en Europa.

En este sentido, Cuairán y López agradecieron el “compromiso” de las empresas participantes y a organizaciones sectoriales como Seopan, Anmopyc y la Fundación Laboral de la Construcción, que, a pesar del contexto de dificultades derivado de la crisis sanitaria, han seguido apostando por la celebración de la feria.

Smopyc dará a conocer las últimas innovaciones en maquinaria y tecnología del sector. En este sentido, la organización ha reconocido ocho productos como novedad técnica y entregará los premios Torres Quevedo, dirigido a estudiantes con nuevas ideas de maquinaria. Este galardón ha recaído en esta edición en Raúl Cruz Oliver y Samuel Rubio Ruiz, dos estudiantes de la Universidad de Zaragoza, por el proyecto Cercius, una solución que mejorar la pluma de las grúas.

El salón volverá a ser el punto de encuentro de un sinfín de reuniones y jornadas técnicas sobre los retos del sector, entre ellos, la oleohidráulica, la prevención de robos de maquinaria, la gestión de pavimentos o el camino hacia la industria 4.0. Las asociaciones relacionadas con las obras, la construcción y la minería también celebrarán aquí sus encuentros, juntas directivas y asambleas.