La séptima ola de covid en Aragón continúa abriendo brecha, aunque su impacto hospitalario nada tiene que ver con las ondas epidémicas anteriores. A pesar de ello, la subida de los contagios ya se nota especialmente en los centros de salud, donde la mayoría de los contratos covid no se renovaron a finales de octubre y donde ahora «se está pagando» esa falta de efectivos con la nueva explosión de contagios. «El Salud optó, de manera prematura, por no prorrogar contratos y ahora los profesionales deben hacer frente a una sobrecarga asistencial con un número más reducido de efectivos», señala a este diario Jesús Sicilia, portavoz de CSIF Sanidad en Aragón.

La estimación de los colectivos es que en la comunidad no se renovó a más de 2.000 sanitarios (tanto de Primaria como en hospitales), lo que según ellos sitúa a Aragón como una de las autonomías donde más contratos se finalizaron. «Algunas los han alargado hasta el 31 de diciembre, pudiendo hacer frente a otra ola de manera más adecuada donde no solo hay covid y pruebas, sino también gripe y vacunación», añade Sicilia.

La situación hace que en muchas consultas, donde ahora ya se atiende de manera presencial, haya agendas «de más de 40 y 50 pacientes», asegura Leandro Catalán, presidente del sindicato Fasamet. «Eso implica sobrecarga laboral y psicológica. El problema principal en Primaria es la falta de médicos para poder cubrir toda la demanda que surge», apunta.

Descansos sin disfrutar entre los sanitarios

En algunos centros ya sufren la falta de rastreadores, cuya labor vuelve a ser vital porque los positivos están dando muchos contactos. Algunos, por ejemplo, derivan en 50 personas estrechas. La consejera de Sanidad, Sira Repollés, apuntó el viernes que si fuera necesario, aumentarían la plantilla para las labores de rastreo. Por el momento, desde el Servicio Aragonés de Salud no se han realizado incorporaciones a pesar de la subida de la presión asistencial.

Por su parte, en los hospitales, según señala Esther Lahoz, de UGT Aragón, la contratación de personal «está muy restringida» y en algunos «no se llegan a cubrir las sustituciones de permisos ni los excesos de jornada», dice. «A final de año nos vamos a encontrar con una cantidad de horas acumuladas de los profesionales motivadas por la escasez de plantilla, los descansos no disfrutados y la falta de presupuesto para contratar más personal», apunta Lahoz, quien considera que la forma de actuar del Salud es «una política de parcheo» que trata «de salvar el momento a costa del esfuerzo de los que quedan», indica.

Desde la Federación de Sanidad de CCOO Aragón, su portavoz Delia Lizana critica que «desde abril» no se ha reunido la mesa sectorial. «No hemos sido conocedores de aquellas contrataciones que han finalizado ni de las que han continuado», dice. «La pandemia dejó al descubierto la debilidad del sistema y, además de mejorar la dotación de personal, hay que dar fidelidad a las plantillas. Nos consta que hay dificultades para la contratación», reitera.

Desde la sección de CGT Sanidad en Aragón insisten en que «el covid no ha desaparecido» y, por tanto, «no se puede volver a las arcaicas plantillas de prepandemia», indican. Fue CGT quien expuso el dato del agujero de 180 millones en el Salud, una cifra que nunca se ha confirmado por parte de Sanidad, quien solo ha reconocido un «control dentro de la normalidad» por parte del Departamento de Hacienda. «Aunque haya déficit, han llegado unos fondos europeos para paliar el exceso de gasto producido por la pandemia, pero nos encontramos con que el presupuesto de Sanidad baja», añadieron. CGT también denuncia que la bolsa de empleo está sin actualizar desde el año 2018, con el consiguiente bloqueo a nuevas incorporaciones.