El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, acompañado del consejero de Agricultura, Joaquín Olona, se ha reunido este jueves con los alcaldes de los municipios afectados por la avenida extraordinaria del Ebro acaecida en diciembre, con el objeto de dar cuenta de las acciones realizadas y de las que están en curso en relación con los daños ocasionados. la cita coincide con el paso de una nueva avenida por la comunidad, en esta ocasión de carácter ordinario pero que no facilita la evacuación del agua de los terrenos que todavía permanecen parcialmente inundados. "Debemos empezar a considerar que estas avenidas no son algo extraordinario sino algo normal, algo que va a seguir ocurriendo", ha afirmado el jefe del Ejecutivo, que procurará "arbitrar medidas para que los cascos urbanos no corran riesgo nunca".

En la reunión, en la que también han estado presentes la delegada del Gobierno, Rosa Serrano; la presidenta de la CHE, Dolores Pascual; y el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, Lambán ha reafirmado el compromiso de indemnización de los daños agrícolas y ganaderos en los tres ámbitos de competencia: los daños sufridos por las producciones, por las infraestructuras colectivas de riego de las comunidades de regantes y por las infraestructuras de las explotaciones particulares.

Para ello, se simplificarán los trámites y se llevará un Decreto-Ley al Consejo de Gobierno para que puedan compatibilizarse ayudas de distintas administraciones. Además, se ha mostrado partidario de convivir con la realidad de las crecidas del río y en reflexionar sobre alternativas. "Tenemos que empezar a pensar en cambiar los cultivos por otros más leñosos", en definitiva más resistentes, así como en la adquisición de los terrenos inundables, ha explicado Lambán.

Este último aspecto depende del Gobierno central, aunque es un paso a medio plazo, "que no es sencillo de resolver ni económica ni jurídicamente". Se trataría de asegurar a los agricultores su medio de vida "sin los sustos ni los quebrantos con los que conviven", una idea que ya se ha traslado en más de una ocasión al Gobierno central, "que ha tenido una actitud distinta a la de anteriores gobiernos", según el presidente. "Se lo hemos planteado a la ministra Ribera, pero esto es una reflexión a medio plazo porque lo que nos debe ocupar ahora es estar bien preparados para las próxima riada, que podría llegar en primavera", una época propicia para las crecidas fluviales.

La superficie total inundada ha sido de 13.495 hectáreas, de las que 11.339 hectáreas son las ocupadas por cultivos. De estas han resultado afectadas 4.687. El resultado se aproxima a las 12.000 hectáreas anticipadas, aunque no toda la superficie inundada va a sufrir necesariamente daños, tal como se avanzó. Su alcance depende de la permanencia del agua, cuya evacuación se ha visto dificultada por las condiciones meteorológicas reinantes tras la avenida y que ve más dificultada por la crecida ordinaria que se está produciendo en estos momentos. De la superficie siniestrada declarada a Agroseguro, a fecha de 4 de enero, 2.376 hectáreas corresponden a alfalfa, 1.354 hectáreas a cereales de invierno, 649 hectáreas de otros cultivos herbáceos y 308 hectáreas de hortalizas y frutales.

Con respecto a las producciones, el apoyo se realizará en el marco del seguro agrario como herramienta clave de gestión de riesgos, abordando las posibles limitaciones técnicas que puedan ponerse de manifiesto en relación con las garantías o los periodos de suscripción de las pólizas. Además, en las zonas de inundación reiterada, los afectados que opten por realizar plantaciones idóneas para producción de madera o biomasa, podrán acceder a un programa especial de subvenciones para la restauración de los terrenos y plantación. Por otro lado, para hacer frente a los posibles problemas de liquidez financiera, se habilitará una línea de subvención de los costes financieros relativos a los préstamos que se suscriban.

Con el objeto de facilitar la gestión a los afectados se va a habilitar un sistema simplificado mediante el procedimiento de declaración responsable a través del que los propios interesados podrán aportar la evidencia de los daños.

Las fuertes precipitaciones ocurridas a mitad de diciembre sobre todo en el norte de Navarra provocaron que los caudales del Ebro llegaran a alcanzar los 2.709 m3/s en Tudela, 2.684 m3/s en Castejón y los 2.118 m3/s en Zaragoza. Los efectos de estos caudales extraordinarios fueron la rotura de motas y desbordamientos del Ebro en numerosos puntos provocando importantes daños en cultivos, explotaciones ganaderas, infraestructuras viarias e infraestructuras de riego.