La importante subida del precio de la luz ha fomentado en muchos hogares una necesidad de buscar cualquier recoveco para intentar reducir al máximo las facturas. Las lavanderías autoservicio, hasta ahora utilizadas como una herramienta puntual durante el cambio de estación o a la hora de realizar coladas extraordinarias, se han convertido en un recurso habitual para muchas familias.

"Hemos notado un gran aumento en los últimos meses y nosotros lo atribuimos a la subida del precio de la luz", comenta Jorge Posada, dueño Colada Expres, una lavandería zaragozana que se sitúa en las calle Condes de Aragón. "Hemos experimentado un aumento desde hace varios meses hasta mediados de mes de enero respecto al año pasado y también a 2019", continuaba el empresario.

Las lavanderías autoservicio se han multiplicado en los últimos años. Frente a los apenas cinco establecimientos con los que contaba Zaragoza en 2010, actualmente son más de 45 los que se ubican en los distintos barrios de la capital aragonesa. Resultan muy similares entre sí, locales de apenas 50 metros cuadrados en los que se encajan cuatro lavadoras industriales, dos secadoras de similares características, una máquina para cambiar billetes, una máquina de café y sillas para esperar pacientemente a que el ciclo de lavado se complete.

Aunque no hay nadie que esté trabajando in situ, en grandes carteles se anuncia uno o varios número de teléfono a disposición del usuario por si ocurriera alguna incidencia. Además, son también visibles los carteles que explican detalladamente cada uno de los pasos a seguir y de las características de los programas de lavado.

Este tipo de establecimientos están abiertos durante todos los días del año. ANDREEA VORNICU

"Ahora, en estas fechas es cuando normalmente se produce una estabilización del consumo", comenta Posada. "Durante el invierno el consumo se estabiliza pero después cuando acaba el invierno vuelve a subir porque con el cambio de estación se aprovecha para lavar los edredones que en muchos casos son los que no caben en las lavadoras", añade. "Lo que hasta ahora tan solo eran grandes coladas con ropa de cama y cosas voluminosas ahora incluyen también la ropa normal de cada día de los usuarios", concluye.

Los propios consumidores son los que refuerzan está teoría "La luz está a unos precios prohibitivos, solo con venir acumular la ropa y venir una vez por semana yo ya he notado la bajada en el consumo", comenta Julio, cliente habitual de la lavandería situada en la calle Condes de Aragón, "en mi caso, trabajo en la construcción y la ropa tengo echarla a lavar a menudo. En casa serían muchas más lavadoras", añade el zaragozano.

Otros clientes se limitan al uso habitual de los servicios. "Venimos porque toca lavar edredones y mantas, con estas lavadoras que son más grandes se pude meter todo a la vez, si tuviéramos que hacerla con la de casa tendríamos que poner varias", comentan Silvia y Ana, que mientras esperan a que el lavado termine aseguran que así por lo menos ahorran en "agua y suavizantes".

Aunque el precio varía de un establecimiento a otro, en la mayoría de los casos se trata de un servicio 'low cost' que no supera más de cuatro euros y que incluye el lavado y el secado de la ropa además de los productos necesarios para completar el ciclo. "Nosotras procuramos venir juntas y así por lo menos nos contamos nuestras cosas y no estamos aburridas", apuntaban las consumidoras entre risas.

Además, otras de las ventajas que reflejan los consumidores son la libertad a la hora de acudir, ya que estos locales están abiertos "en un horario muy amplio" durante todos los días del año y "los buenos resultados que obtenemos al final".

¿Irías a una lavandería para ahorrar en el recibo de la luz?

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