La obra de mejora del tramo del congosto de Ventamillo, clave para el acceso al valle de Benasque, al norte de la Ribagorza, ya se encuentra realizada al 38% y, según fuentes de la comarca, avanza conforme al calendario previsto. Si todo va bien, el proyecto, que empezó a llevarse a cabo en octubre de 2021, podría estar terminado en otoño de 2023.

En principio, los trabajos se presupuestaron en 35.660.101 euros, pero no obstante esa suma aumentará, ya que hay en tramitación dos modificaciones y dos obras de emergencia para adecuar las actuaciones a las necesidades de la obra, tal y como señala el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), que corre a cargo de la adecuación de la carretera.

La obra está planteada con el objetivo de ejecutarse manteniendo el tráfico de la carretera N-260 siempre que sea posible, pero algunos trabajos hacen imprescindible proceder al corte total o el paso alternativo.

Estos cortes se llevan a cabo en los periodos en que supone el menor impacto posible, preferentemente en primavera y otoño. Por ello un corte previsto a mediados de enero no se llevó finalmente a cabo porque el rápido avance del proyecto no lo hizo necesario.

Escollera para evitar desprendimientos en la zona ampliada. MITMA

Objetivo: ensanchar la calzada

La obra consiste en la rehabilitación del firme entre los kilómetros 388,1 y 391,6 (tramo correspondiente al congosto de Ventamillo), «donde por razones ambientales se debe conservar el trazado y sección transversal de la carretera actual», según el Mitma. Asimismo contempla el acondicionamiento de la N-260 entre los kilómetros 391,6 y 404,1 (Seira-Campo).

En esta parte la anchura de la calzada de la carretera N-260 es escasa en la actualidad, aproximadamente de 5,5 metros, con ligeros sobreanchos de hasta 6 metros y estrechamientos hasta los 4,5 en algunas zonas, lo que dificulta el cruce de vehículos.

Los representantes políticos y sociales de la zona piden, desde el comienzo de los trabajos, que se complete la mejora construyendo un túnel que salve los últimos tres kilómetros del tramo del congosto que termina en El Run, que es muy estrecho y no está contemplado en el proyecto.

Obras en uno de los túneles previstos. MITMA

Mejorar la seguridad

«Lo lógico sería acabar la carretera, ensancharla en todo el congosto», subraya José María Ciria, presidente de la Asociación Turística y Empresarial del Valle de Benaque (ATEVB). «Si no se hace el túnel que pedimos, se creará un cuello de botella en plena N-260», afirma.

En la Ribagorza, todos siguen las obras con interés, en especial los poderes públicos. «Es una carretera fundamental para nosotros», señala Marcel Iglesias, presidente de la comarca.

«Van dentro de plazo e incluso por delante», asegura Ignacio Abadías, alcalde de Benasque, que señala que los responsables de los trabajo «tratan de que el tráfico se desvíe y se interrumpa lo menos posible, para no causar trastornos».

El objetivo principal del acondicionamiento del tramo es ofrecer a los usuarios de la carretera una conducción con las mayores condiciones de seguridad y comodidad posibles. Para ello, la solución proyectada consiste en la ampliación de la plataforma de la N-260 hasta una anchura de 8 metros (dos carriles de 3,50 y arcenes de 0,50), eliminando aquellos tramos estrechos donde actualmente se producen cuellos de botella por el cruce de dos vehículos. Además, se rectificarán y eliminarán aquellas curvas donde la visibilidad es reducida.

La actuación respeta todos los condicionantes ambientales requeridos para la aprobación del proyecto, según señala el Mitma, que asegura que la ocupación y el impacto ambiental en las zonas que discurren junto al río Ésera reducirán al máximo mediante la construcción de voladizos apoyados y anclados en la roca.

La carretera se amplía sobre el cauce del río Ésera por falta de espacio. MITMA

Dos cortos túneles

El proyecto incluye la ejecución de dos túneles de 265 y 540 metros de longitud respectivamente. La sección transversal terminada de los túneles es de 68 metros cuadrados y estarán dotados de las instalaciones de seguridad requeridas por la normativa vigente (iluminación, ventilación, dotación de incendios, cable de fibra óptica, señalización de emergencia y señales de tráfico).

Otro apartado es la adecuación de la travesía de Seira en lo relativo a los firmes, la señalización y el balizamiento, así como las aceras.

Al tratarse de una carretera de montaña que discurre por un espacio natural de elevado interés ambiental y acusada fragilidad se debe proceder con el máximo cuidado, señalan en el Mitma, que insiste en que se trata de un reto medioambiental, lo que complica las obras para evitar dañar el entorno.