El Spa de Ranillas de Zaragoza ha vuelto a cerrar sus puertas. No es la primera vez que este centro termal de la Expo tiene que dejar de prestar su servicio durante una larga temporada porque le cortan los suministros, como ha vuelto a suceder. Las deudas acumuladas por la empresa que se encarga de su gestión, Cublan Inversiones, no dejan de crecer y solo al consistorio le debe cerca de 300.000 euros por el impago de los recibos de las tasas y los precios públicos. Tampoco está al día con los pagos correspondientes al canon.

En la página web de Ranillas Urban Club informan de que el spa y el gimnasio del centro permanecen cerrados desde enero «por tareas de mantenimiento, limpieza y desinfección». El minigolf sigue abierto. Lo cierto es que estas instalaciones actualmente no disponen de la licencia de actividad porque no cumplen con las condiciones de prevención que exige el servicio de Bomberos.

Según los trabajadores del spa, que continúan en erte desde el inicio de la pandemia --este periódico ha intentado contactar con la empresa sin éxito--, se han realizado actuaciones en su interior, tanto en la zona termal como en las salas de fitness, para salvar las deficiencias detectadas y volver a solicitar la autorización de apertura.

Otro de los temas que deberá solucionar la concesionaria tiene que ver con las deudas acumuladas. La situación económica de la empresa que se encarga de la explotación del centro termal no parece ser muy boyante.

Las cuentas pendientes con el ayuntamiento rondan los 300.000 euros por el impago de las facturas relacionadas con las tasas y precios públicos (basuras, saneamiento y agua). A esta cantidad habría que sumar el canon, todavía por cuantificar, y que hasta 2017 era fijo, de 217.259 euros al año. Ahora se calcula en función de la facturación.

Los servicios jurídicos municipales están estudiando las relaciones con la concesionaria. Una situación que posiblemente acabe judicializada.

En mayo de 2007 se firmó la concesión con Z’08 Agua & Ocio para que gestionara y explotara las instalaciones. El contrato, con un canon de 217.259 euros, era de 40 años, pero en 2008 entró en concurso de acreedores y en 2014 en liquidación. La deuda con el ayuntamiento rozaba ya los 2 millones de euros que nunca se cobraron.

Nueva empresa

En 2017, el Gobierno de la ciudad, con Zaragoza en Común (ZeC) al frente, firmó la cesión a una nueva empresa, Funchal Investment SL Pedro Antonio Cubero Facló y Luis Blanco Díez (ahora Cublan Inversiones), para que se encargara de la gestión del centro con la obligación de mantener a toda la plantilla y la oferta de equipamientos, instalaciones y servicios, además de asumir la deuda salarial.

Fue la única que se presentó a subasta pública celebrada en Madrid a finales de 2016 y la que solicitó que se rebajara el canon.

Esta sociedad tampoco ha estado exenta de polémica. A principios de 2020 sus trabajadores iniciaron un periodo de huelga después de acumular entre «cuatro, cinco y seis» nóminas sin cobrar.

La plantilla, que ahora ronda los 20 empleados, a los que hay que sumar autónomos y extras, ya vivió una situación muy parecida con la anterior empresa.