Ser mujer, discapacitada y vivir en el medio rural es la triple barrera que sufre en la actualidad este colectivo en Aragón. Para superar este obstáculo es necesario apostar por políticas de igualdad, inclusión y empoderamiento. Así quedó de manifiesto ayer en la jornada online organizada por la Diputación de Zaragoza, que pudo seguirse en directo en la web de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. Cinco mujeres, con discapacidad o que trabajan con este colectivo, hablaron desde su experiencia y dieron testimonio a las barreras, los problemas, las necesidades y los retos a los que se enfrentan cada día en una jornada que sirvió de antesala al 8MDía Internacional de la Mujer.

Webinar ofrecida por la DPZ sobre Mujer Rural y Discapacidad

Charo Lozano y Cecilia Marín, miembros de la Fundación Ceste Educación y Empresa, subrayaron los cambios que son necesarios en el ámbito de la igualdad para que estas personas tengan mejor empleabilidad, salarios y calidad de vida. «El empoderamiento es clave. Hay que romper el techo de cristal y soltarnos del suelo pegajoso». También se hace necesario apostar por la conciliación y la corresponsabilidad real en el medio rural y apoyar a las emprendedoras.

«Las mujeres con discapacidad sufren mayores índices de exclusión, pobreza y violencia. Por ello hay que sensibilizar y educar en la inclusión, facilitar el acceso a la formación y al mercado laboral, además de conseguir mayor independencia económica y más participación comunitaria», comentaron. Tres de cada cuatro viven con peor calidad de vida que los hombres.

Para la directora del CEE Gloria Fuertes de Andorra, Lola Oriol, hay que visibilizar la brecha que viven las mujeres con discapacidad en el medio rural. El colegio ejerce como espacio de convivencia y de igualdad donde se trabaja con los alumnos, familias y profesionales, docentes y no docentes.

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También Miriam Herrero, presidenta de Amanixer (Asociación Aragonesa de Mujeres con Discapacidad), remarcó que se deben visibilizar las necesidades y fomentar políticas que tengan en cuenta la perspectiva de género, discapacidad y medio rural para que «estas mujeres formen parte de la sociedad en igualdad de condiciones y no tengan que decidir dónde vivir en función de su discapacidad y género».

Además, María Lacambra aportó su experiencia de cómo es vivir con baja visión en un municipio como Jaca.