María Pérez-Perruca y Núria Colomer, veinteañeras de Zaragoza y Valencia, respectivamente, se involucraron un un gran reto cuando todavía estaban estudiando para abrirse camino en el mundo del emprendimiento. "Vimos un producto que se estaba poniendo de moda, en tendencia, y dijimos ‘vamos a lanzarnos’", explica Núria, que añade que ese polar con el que se tiraron a la piscina continúa siendo su "top ventas".

Ninguna de ellas ha estudiado nada relacionado con la moda, simplemente vieron una oportunidad en ese producto estrella y decidieron llevarlo a la práctica con un estilo muy básico, sin complicarse. María explica que empezaron haciendo 30 polares: "Vendimos 28 a amigos y familia, pero vimos que gustaban e hicimos 50 más, que también se vendieron. Después 60 y ya quisimos seguir".

Desde un primer momento, plasmaron en su ropa la palabra 'Voladora', que ahora se ha convertido en su marca. "Queríamos hacer los polares y poner una palabra debajo de la cremallera", asegura María y relata que primero pensaron "en hacer algo que le gustase a todo el mundo" y que eso les hizo darle "demasiadas vueltas".

María, a la izquierda de la imagen, y Núria, a la derecha, fundadoras de Voladora. ANDREEA VORNICU

"Al final pensamos en hacer algo nuestro", añade y fue de allí donde surgió 'Voladora', un nombre que les ha dado "muchísimo juego" porque tiene muchas connotaciones y lo han relacionado con canciones como ‘Niña voladora’, de Juanito Makandé.

Pero lo más difícil no fue seleccionar el nombre, sino crear la empresa. "Fue horrible", confiesa María, mientras Núria confirma que "fue una experiencia chunga". El proceso que tuvieron que desarrollar empezó por salir de una empresa de la que formaban parte en la carrera, en la que eran 15 personas.

"Nos hemos autofinanciado como empresa, pero llega un punto que si quieres crecer más hay que buscar otros medios"

"Cuando íbamos a acabar la carrera veíamos que nos iba bien a las dos y sabíamos que queríamos seguir pero nosotras dos solas", recuerda María, que apostilla que tuvieron que "salir de la empresa anterior y crear Voladora Sociedad Limitada como tal". A partir de este punto, tuvieron que pedir "ayuda de asesores, ir al notario en varias ocasiones, hablar con expertos, buscar en internet"… Un proceso que, insisten, fue "horrible" para ellas.

Con el tema económico, hasta el momento se han ido apañando ellas solas: "Nos hemos autofinanciado como empresa, pero llega un punto que si quieres crecer más hay que buscar otros medios, inversores", aseveran. Y es que, hasta el momento, la manera de funcionar de 'Voladora' son los 'restocks'. Es decir, sacan una tirada de ropa a la venta y, cuando se acaba, hacen otro pedido a la fábrica para volver a poner productos en el mercado.

María, a la izquierda de la imagen, y Núria, a la derecha, fundadoras de Voladora. ANDREEA VORNICU

En este sentido, Núria cuenta que lo que les pasa es que, cuando sacan un producto, "la gente se vuelve loca". "Nos pasó una cosa muy fuerte emocionalmente y es que sacamos a la venta 500 prendas y a la hora se habían vendido todas", añade. Este es un momento que recuerdan con especial cariño, pues fue la primera vez con una tirada tan grande.

Sin embargo, María lamenta que no saben "cuánto es lo máximo que 'Voladora' es capaz de vender", aunque Núria afirma que lo que producen "se vende" y, por eso, nunca saben "si se hubiese vendido también o no" en el caso de haber lanzado más unidades. Sin embargo, por el momento, esta manera de funcionar es la que se pueden permitir.

"Llamar polar a una sudadera es uno de los primeros errores que tuvimos al lanzar la marca"

Como novatas, además, han cometido errores. Por ejemplo, aseguran que su top ventas es, de hecho, uno de sus primeros errores. "Le llamamos polar", ríe Núria, señalando su prenda azul claro, y María añade en el mismo sentido que "polar es el típico de Quechua, esto no es un polar".

"Esto es una sudadera, lo que pasa que llegó un punto en el que la gente conocía que los polares de Voladora en realidad eran una sudadera y ya no podíamos cambiarle el nombre", se justifican, pero también admiten que sigue habiendo gente que "lo compra y, aún estando especificado en fotos, nos dice que le ha llegado una sudadera, no un polar".

Núria y María han establecido 'Voladora' en Zaragoza porque, además de que tienen mucho público objetivo en la ciudad, fabrican sus prendas en Aragón. Además, para llegar a más clientes se han aprovechado de las redes sociales, sobre todo de Instagram. Su perfil en esta plataforma cuenta con más de 30.000 seguidores y han colaborado con influencers como Lucía de Luis, que en la siguiente imagen luce una sudadera de la marca, para seguir creciendo.