El presidente de la Federación Aragonesa de Colombofilia fue premiado la semana pasada en la gala de esta disciplina que se celebró en Calamocha. Una actividad de gran tradición que, aunque minoritaria, va ganando adeptos en toda España.

¿Cuántos aficionados a la colombofilia residen en Aragón, y cuántos animales tienen?

En la federación somos alrededor de 70 personas, algunas también de Soria y La Rioja, porque ayudamos a las provincias vecinas (Navarra acaba de montar su primer club). Hay cuatro clubes, en Huesca, Zaragoza, Teruel y Caspe, y tendremos unas 2.500 palomas entre todos. En España hay unos 5.000 socios. En Aragón la federación tiene 40 años, pero a nivel nacional tiene 130, es la más antigua que existe, más que la de fútbol.

¿En qué consiste exactamente la actividad?

Nosotros mantenemos la raza de estos animales, si no habrían desaparecido, conservamos su capacidad de volver a su lugar de origen. Ahora es una actividad estrictamente deportiva, ya no tienen uso comercial, y la mecánica de la competición es sencilla: se llevan las palomas, con chip, a un lugar, cuando dice el juez se abren las jaulas y se mide, en metros por minuto, cuánto tardan en llegar a su lugar de origen. Al principio vuelan todas juntas, por protección. 

¿Sufren muchos ataques? 

Claro, el gran riesgo son los azores, que están sobredimensionados, hay demasiados. No es solo que las maten, es que como les tienen un miedo atroz, las vuelven locas y acaban chocando, regresan heridas y hay que operarlas. Mueren muchas, yo por ejemplo empiezo esta temporada con 30 y espero acabar con algo más de la mitad.

"Por un gran campeón el récord que se ha pagado es un millón y medio de euros"

¿Esto supone una gran pérdida económica, son animales caros?

Aquí no, pero por un gran campeón, el récord que se ha pagado es un millón y medio de euros, lo compró un chino. 

¿La capacidad de volver al lugar de origen es innata de todas las palomas o se entrena?

Aparte de la capacidad innata sí que hay que entrenarlas. Desde los tres meses vamos soltándolas para hacer vuelos, primero alrededor de casa. Tienen una memoria portentosa, y cada vez soltando desde más lejos, doblando las distancias. En cualquier caso se trata de una raza específica, la columba livia, nada tiene que ver con una paloma callejera. De hecho estas nos dan muy mala fama, con esa imagen de ratas con alas. Nuestras palomas son atletas, perfectamente cuidadas, entrenadas y alimentadas, y de hecho no se mezclan con las callejeras. Como curiosidad, yo estuve años quitando palomas de la plaza del Pilar con una contrata municipal.

Decía que ya solo es una actividad deportiva, ¿ya no son realmente palomas mensajeras?

No, ya no. En tiempos aquí había puestos en Calatayud, Valdespartera y otros lugares. Se hacía por tramos, llegaba una paloma con el mensaje a un puesto y se enviaba otra a Barcelona, por ejemplo. Aunque pueden volar grandes distancias, en competiciones hacemos sueltas desde Portugal, por ejemplo. Ya no se usan, pero espere que no se caigan los satélites y nos tengan que volver a llamar... (ríe).

Ahora hay polémica con los aerogeneradores, entre otras cosas por su afección a las aves, ¿a ustedes les afectan?

No. La paloma es muy inteligente y rápida; acostumbrada a los halcones, el aerogenerador es un enemigo pequeño.