Los barrancos de Bailín y Sardas en Sabiñánigo, junto con la factoría de Inquinosa, son dos de las zonas más contaminadas de Europa. El culpable es el vertido de 140.000 toneladas de HCH, un isómero tóxico resultante de la fabricación del pesticida lindano, cuyo uso está prohibido, pero que sigue ahí y por el que el Gobierno de Aragón lleva invertidos más de 63 millones de euros en abordar el problema pero la factura va a ser más alta. El Ejecutivo estima que la factura de los trabajos pendientes supere los 500 millones. Unas labores que están siendo supervisadas, incluso, in situ. 

El director general de Cambio Climático y Educación Ambiental, Carlos Gamarra, y la jefa del Servicio de suelos contaminados, Elena Cano, acompañaron el pasado viernes a los representantes de los diferentes sectores afectados por el lindano. Uno de los puntos más destacados de la visita fue el emplazamiento de Inquinosa, en el cual se va a iniciar, este año 2022, un nuevo seguimiento hidrogeológico continuo, que se suma a los ya existentes de Sardás y Bailín. 

En la visita se explicó también a los comités los diferentes investigaciones y proyectos en marcha, para lo que se trabaja con universidades, instituciones y administraciones; así como para especificar los costes necesarios para culminar los trabajos pendientes, que se calcula ascienden a más de 500 millones de euros. Estos no son asumibles en su totalidad por el Gobierno de Aragón, así que tanto los fondos del Ministerio de Medio Ambiente como los de procedencia europea son necesarios para completar estos trabajos de limpieza y regeneración.

La fábrica comenzó a comercializar este pesticida en 1975, generando una fuerte contestación social . La planta desechó de forma descontrolada sus residuos entre 1975 y 1983 en el vertedero de Sardas y desde 1984 hasta 1992 en el Bailín. La empresa cerró en 1994 y desde entonces se intenta que sus responsables paguen por el daño causado, aunque sin éxito hasta el momento. 

En los contenedores quedan residuos. EP

Actualmente, no hay datos fiables sobre la producción de la química, pero se estima que se generaron alrededor de 7.000 toneladas de residuos sólidos al año y entre 300 y 500 toneladas de residuos líquidos que se han filtrado al subsuelo y al río Gállego.

Pero dentro también hay residuos. En el interior de Inquinosa existen tras 191 toneladas de otro residuos peligrosos de menor riesgo. 

En estos momentos, cerca de 40 personas que trabajan en las diferentes tareas de control y descontaminación del lindano. A diario se controla la calidad del agua del río Gállego, el seguimiento ecológico anual del cauce, así como el control periódico de la calidad del aire, las aguas subterráneas y los suelos del entorno.