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El Periódico de Aragón

los proyectos pendientes durante la pandemia

La lucha por rescatar la memoria histórica sale de la cuarentena

Las entidades memorialistas regresan a la calle tras dos años coartadas por el covid. Piden aligerar los tiempos a la administración para cumplir con la legislación

Homenaje a las víctimas del franquismo en el memorial de Torrero tras el parón del covid. Memorial de las víctimas del franquismo en el cementerio de Torrero. Jaime Galindo.

Dos años después de que la pandemia irrumpiera con todo, la normalidad se abre camino y cada vez son menos las excusas de la administración para atender otros quehaceres dentro de su acción de Gobierno. Una de estas tareas es la recuperación de la memoria histórica, un asunto que en Aragón es ley desde el año 2018, si bien la norma no se ha terminado de desarrollar. El shock del covid ralentizó todo, pero ahora es el momento de recuperar el tiempo perdido, piden los memorialistas.

«Estos dos años de pandemia nos han afectado pero más que por las exhumaciones porque no hemos podido avanzar en el trabajo en los archivos, el contacto con la gente y sobre todo porque las subvenciones salen muy tarde, hay poco dinero y hubo que trocear proyectos», explicó a este diario Miguel Ángel Capapé, de la Asociación por la Recuperación e Investigación contra el Olvido (ARICO). Esta entidad es una de las más activas en Aragón en esa lucha por la memoria de las víctimas que siguen sin la debida reparación a falta de unos trabajos de exhumación que requieren, fundamentalmente, de la ayuda de las instituciones.

En este sentido, este 2022 debería ser el de la recuperación de una actividad que llegará de la mano de las subvenciones de la DGA, que cubren el 80% del coste de cada intervención, y sobre todo las del Gobierno central, que por primera vez financiarán el 100% del coste. «Esperamos que nos digan pronto cómo va a ser el procedimiento y que nos digan cuándo. Algún año se ha llegado a resolver en otoño, pero este esperamos que se haga antes del verano», confió Capapé.

Mientras, en años como el de 2021, todos los esfuerzos económicos acabaron dedicados a los actos de homenaje como el del entierro de los 26 asesinados de Angüés en la guerra civil española (hecho en febrero de este 2022) y en Pomer, donde en agosto del año pasado se rindió homenaje a los 22 vecinos republicanos que fueron ejecutados durante la contienda en este municipio zaragozano y se les dio sepultura a los cuerpos de 17 de ellos, cuyas identidades habían sido reveladas tras las exhumaciones realizadas durante los meses anteriores.

La pandemia ha afectado a la lucha por la memoria histórica pero los tiempos de la Administración mucho más. Sobre todo con imprevistos como los que tienen paralizados los trabajos de exhumación en el Valle de los Caídos de Madrid. Allí llevan «más de cinco meses» paralizadas, desde el pasado noviembre, unas labores que el Gobierno central preveía iniciar este año. «No podemos entender que haga seis años que tenemos una sentencia firme, que nos digan que se está preparando todo a conciencia por si solicitaban la paralización y que, después de trabajar en ello durante año y medio, una asociación nueva logre pararlo. Me parece preocupante», valoró Miguel Ángel Capapé.

Homenaje a las víctimas del franquismo en el memorial de Torrero tras el parón del covid este domingo. Jaime Galindo.

La magistrada titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 10 de Madrid ordenó la suspensión cautelar, a petición de la Asociación de la Defensa del Valle de los Caídos. Y así sigue. Así se sorteaba una sentencia previa que certificaba la legalidad de intervenir en esa exhumación para sacar los restos de, por ejemplo, los hermanos Manuel y Antonio Ramiro Lapeña, de Calatayud.

Pero la lucha por recuperar la memoria va mucho más allá de reinhumar a las víctimas del fascismo. Los talleres, las charlas y los homenajes también son parte del trabajo de las asociaciones memorialistas, como ARMHA, que en los últimos dos años, como todo el mundo, ha tenido que adaptar su actividad a las limitaciones.

«Este domingo hemos recuperado el homenaje en Zaragoza a las víctimas del franquismo pero en los dos años pasados hay muchos que los hemos cancelado», cuenta el presidente de esta organización, Enrique Gómez, que también cuenta que han tenido que recurrir al streaming para alguna de sus actividades.

 «Y ahora que hemos recuperado la presencialidad, es verdad que hay gente que se ha retraído. A muchos mayores ya no le apetece tanto eso de juntarse con muchas personas por miedo al virus», añade.

«Si el plan es dejar que pase el tiempo la cuarta generación no estará vacunada contra el fascismo», dice el presidente de ARMHA

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Entre las tareas pendientes en cuanto a la recuperación de la memoria histórica, Gómez señala que primero debería de terminarse de desarrollar la ley autonómica aprobada en 2018. La norma prevé la creación de un órgano de seguimiento de las actuaciones que todavía, cuatro años después, no existe. «Durante la pandemia todo se ha centrado en el covid, pero hay actuaciones que sí que se podrían haber llevado a cabo. La Dirección General de Patrimonio tiene estructura suficiente y presupuesto. No entendemos que no se haya podido legislar sobre esta cuestión porque se haya tenido que atender también el coronavirus», dice Gómez.

Así, pide aligerar los tiempos de la administración. «La primera generación cuya memoria tratamos de rescatar murió por las balas de los franquistas. La segunda murió sin ver resarcido su legado por que murieron de viejos. La tercera, que somos nosotros, nos tenemos que enfrentar a la pasividad de los políticos en muchos casos. Es una guerra constante con ellos en la que siempre acaban dándonos largas. Y si no hacemos nada, si el plan es dejar que pase el tiempo, la cuarta generación, la de los jóvenes de hoy, no estará vacunada contra el fascismo», resume le presidente de ARMHA. 

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