Kiosco

El Periódico de Aragón

LAS CONSECUENCIAS DE LAS BAJAS TEMPERATURAS EN EL CAMPO ARAGONÉS

Los agricultores afectados por las bajas temperaturas: "Recoger lo poco que no se ha helado no nos va a salir rentable"

Los agricultores aseguran que hay zonas en las que se ha perdido todo / El incremento de los costes dificulta seguir trabajando en las cosechas

El interior negro indica que la fruta se ha congelado. | SERVICIO ESPECIAL

Una vez pasada la helada poco más se puede hacer. La incertidumbre por ver si los cobros de los seguros van a ser suficiente para aguantar hasta la próxima cosecha se ha convertido en los últimos días en el sentimiento mayoritario para agricultores que en algunos casos aseguran que las gélidas noches que se vivieron durante los primeros días de abril han arrasado por completo sus cultivos de frutales.

Uno de estos agricultores es Óscar Joven, fruticultor de Villalengua en la comarca de Comunidad de Calatayud. «Si este año quiero comer melocotón tendré que bajar al supermercado a comprarlo en almíbar porque yo no voy a poder recoger ni uno solo, ni si quiera para casa», asegura. En sus parcelas, en los momentos más fríos de la noche las temperaturas bajaron hasta alcanzar los ocho grados negativos. «Tenía puestas candelas y estufas pero no fue suficiente para evitar que se helaran los arboles», explica.

En el caso de la cereza las perdidas ascienden al 90%. | UAGA

En el caso de este agricultor la cosecha de frutas de hueso (cereza y melocotón) supone un 30% de la producción total, el resto, viñedo y fruta de pepita aunque también se han registrado daños todavía es pronto para poder cuantificar su alcance. «Para las manzanas y las peras la floración es más tardía y la al estar todavía cerradas no han sufrido tanto, ahora tenemos que esperar a ver si las frutas aguantan y no se caen», comenta Joven. «En el caso de los cerezos lo arrasó todo porque estaba en un momento muy delicado», añade.

En la zona de Calatayud las heladas fueron tan graves que muchos agricultores aseguran que tan solo entre un 10 y un 15% de sus cosechas podrían prosperar pero el alto precio que registran los tratamientos, los abonos y el resto de costes de producción provoca que muchos se planteen dejar perder lo poco que ha sobrevivido. «Es insoportable, tienes que invertir un 150% para sacar una fruta que no sabes si vas a poder vender porque después de la helada no tiene la calidad óptima», asegura Joven.

Las candelas no pudieron salvar los cultivos frutícolas. | UAGA

La zona de Calatayud no es la única que se plantea dejar perder la fruta de hueso, en el Bajo Cinca, Carmelo Casas, fruticultor, ha perdido un 80% de sus 300 hectáreas de frutales y aunque seguir trabajando para cosechar el 20% restante seguramente le supondrá pérdidas asegura que «el amor por el campo pesará más que el dinero».

En esta zona la noche del domingo al lunes fue la más fría y los termómetros bajaron hasta los 3 grados negativos. En la comarca del Bajo Cinca los agricultores todavía se recuperaban de las pérdidas por las heladas del pasado invierno cuando el frío volvió a afectarles gravemente, ahora esperan que los seguros hagan frente a la situación. «Cuando son problemas tan graves Agroseguro si que sirve, cuando son problemas puntuales que solo afectan al 40 o al 50% de la cosecha es cuando se quedan cortos», señala Casas. Aún así, los agricultores continúan siendo recelosos respecto a las indemnizaciones que van a llegar. «Este año nos han bajado los rendimientos entre un 10 y un 12% sin ningún motivo aparente por lo que ya sabemos que nos va a llegar menos dinero», añade el agricultor, quien además asegura que en el entorno los sistemas antiheladas no han sido suficientes para salvar los frutos durante las gélidas noches.

En la Comarca de Calatayud los termometros marcaron ocho grados bajo cero | SERVICIO ESPECIAL

Para Sergio de Dios los ventiladores y demás sistemas de protección colocados en su parcelas tampoco han salvado la cosecha pero sí han protegido a un tercio de los arboles. En total en torno al 60% de la fruta tiene daños. Lo más afectado es el albaricoque del que se ha perdido el 100% de la cosecha. «Estamos viendo que no se trata tanto de las especies sino de las zonas donde están las parcelas porque no en todas bajaron tanto las temperaturas», explica el agricultor. «Ahora solo podemos esperar al perito del seguro», añade resignado.

No todos recibirán los pagos de la aseguradora. La mayoría de la extensión de almendros en Aragón no está asegurada. Es el caso de Javier Falcón que hace años decidió priorizar los sistemas antiheladas. «Aquí nos salvamos bastante del granizo y los seguros están tan caros que te arriesgas», explica el agricultor afincado en la zona de Caspe. «Normalmente funcionan pero este años algunos de los aspersores fallaron y no todo se ha salvado», añade. «Ahora ya que vas a hacer, este año lo pasas peor y a pensar en el siguiente», concluye.

Compartir el artículo

stats