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El Periódico de Aragón

LOS DESEQUILIBRIOS DEL MERCADO LABORAL

La escasez de informáticos lleva a las empresas al ‘robo’ de talento

El déficit de profesionales en la comunidad se acerca a los 2.000 por la alta demanda de las compañías / La baja oferta universitaria en Aragón aumenta los salarios y lastra las oportunidades de inversión

Los jóvenes encuentran una salida laboral rápida en el sector de las telecomunicaciones y la informática

Se buscan informáticos. Las empresas tecnológicas y del sector industrial en Aragón andan desesperadas a la caza de talento. Los ingenieros informáticos y de telecomunicaciones cotizan al alza en la comunidad hasta el punto de que muchas compañías ya reclutan a alumnos de segundo o tercer curso universitario. El desequilibro entre la oferta y la demanda es tal que las estimaciones apuntan que Aragón sufre un déficit de entre 1.500 y 1.900 profesionales tecnológicos. Y la demanda crece mes a mes procedente de empresas como Amazon, Inycom, Adidas, Hiberus y DXC, entre otras. 

Ante este escenario muchas de ellas no tienen más opción que reclutar a informáticos que ya trabajan en otra empresa ofreciendo un salario más elevado. Este ‘robo’ de talento se ha convertido en una práctica habitual en Aragón y en un mercado en el que los salarios han repuntado durante los últimos años. De esta forma, un recién graduado puede pasar de cobrar 30.000 euros anuales a ingresar casi 60.000 tras aceptar una oferta de trabajo de otra firma del sector. Este tipo de casos se da principalmente en empleos con cierta especialización, si bien el repunte de las nóminas es extrapolable al resto de los puestos, aunque en menores cuantías. 

Uno de estos recién graduados es Alfredo (nombre ficticio). Este estudiante de telecomunicaciones, que prefiere mantener el anonimato, se abrió un perfil profesional en Linkedin al terminar sus estudios hace ahora un año. En este tiempo ha recibido más de una docena de ofertas de empresas con sede en Aragón. La incertidumbre del covid le hizo retrasar por decisión propia su entrada en el mercado laboral y optó por cursar un máster de dos años. «Recibí una oferta de algo más de 30.000 euros para trabajar en una compañía de Zaragoza, pero decidí terminar los estudios», asegura este joven mientras subraya que todos sus amigos «están en la misma situación porque las empresas necesitan contratar a gente».

El clúster de empresas TIC, Electrónica y Telecomunicaciones (Tecnara) destaca que solo en estos sectores se necesitarían en Aragón más de 500 profesionales, aunque la cifra va en aumento ante las expectativas de inversión que existen en la comunidad. «Cualquier persona con conocimientos de inglés, algo de formación y actitud puede entrar a trabajar», afirma su gerente, Manuel Pérez. 

El clúster de empresas Tecnara destaca que solo en estos sectores se necesitarían en Aragón más de 500 profesionales, aunque la cifra va en aumento ante las expectativas de inversión que existen en la comunidad

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La búsqueda de profesionales pivota básicamente sobre tres alternativas: encontrar graduados en la universidad, poner en marcha programas formativos experimentales para que personas procedentes de otros sectores se incorporen al sector tecnológico y reclutar a trabajadores que ya están en activo en otras empresas. «Las empresas buscan allá donde hay talento, el problema es que es difícil encontrarlo», precisa Pérez. 

Las vacantes en todo el 2021 vinculadas con el sector tecnológico crecieron un 21% para este tipo de trabajadores, según un informe publicado por Infojobs, que cifra el número total de ofertas en 198.891 durante el pasado año. Se trata del quinto sector con mayor volumen de vacantes de la web. Además, el tecnológico es el sector que menos competencia tiene por puestos, con 17 inscritos, una cifra que dista mucho de la media de inscripciones por vacante, que se sitúa en 53, según el informe. 

Escasa oferta

La primera vía a la que recurren las empresas para tratar de cubrir estos puestos de trabajo es la Universidad, que no obstante se muestra incapaz de dar respuesta a toda la demanda de empleo que recibe por parte de las empresas aragonesas. «Recibimos muchísimas ofertas de trabajo todos los días pero son imposibles de cubrir», afirma el decano del Colegio de Ingenieros Informáticos de Aragón, Eduardo Peris, que detalla que se reciben hasta 20 solicitudes al mes, cada una de las cuales son de compañías que piden hasta cuatro titulados a la vez. Por ello, no es de extrañar que la tasa de paro en el sector sea «cero» a día de hoy, asegura Peris. «Hace 20 años la gente se iba a otras comunidades a trabajar pero hoy ocurre lo contrario, hay suficiente empleo como para trabajar en Zaragoza o Aragón», subraya. Pero eso no es suficiente.

Pérdida de oportunidades

El número de ingenieros informáticos y de telecomunicaciones que pueden graduarse cada año ronda los 120 en la Universidad de Zaragoza, una cifra que dista mucho de las 350 plazas que se ofertan en Málaga y de las 400 de Granada. Este desequilibrio juega en contra de la comunidad que ya es testigo de la pérdida de oportunidades de inversión por parte de algunas grandes empresas por la falta de personal cualificado. Esta cifra de Aragón se completa con algunas plazas más en Teruel y en la Universidad San Jorge (apenas 40 más entre ambas). También entran en el mercado laboral estudiantes del grado de Formación Profesional (FP), algo que ha paliado en parte el déficit que existe.

El número de ingenieros informáticos y de telecomunicaciones que pueden graduarse cada año ronda los 120 en la Universidad de Zaragoza, una cifra que dista mucho de las 350 plazas que se ofertan en Málaga y de las 400 de Granada

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«Aragón no ha tenido la visión de tratar de solucionar este problema, lo que está provocando la pérdida de oportunidades constantemente», denuncia el gerente del clúster de Innovación de Aragón (Idia), Antonio Novo, que advierte que Málaga se está convirtiendo en un polo de atracción e insta a la Universidad de Zaragoza y al Gobierno de Aragón a buscar una solución. «Se necesita actuar ya», enfatiza porque la comunidad «está perdiendo su valor estratégico», concluye.

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