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El Periódico de Aragón

CONTRACORRIENTE
ENTREVISTA CONTRACORRIENTE Finalistas del Reyo Pelayo Vida 2022 para supervivientes del cáncer

Olga Martín y Ana Aranda: «Hay mucha vida tras el cáncer y el deporte es fundamental»

Olga Martín y Ana Aranda , finalistas del Reto Pelayo Vida 2022.

Las zaragozanas Olga Martín y Ana Aranda son dos de las ocho finalistas del Reto Pelayo Vida 2022, una exigente prueba que se celebrará en Jordania, para supervivientes del cáncer. Ambas superaron sendos tumores de mama y el deporte ha sido clave para lograrlo.

¿Cómo se enteraron de la existencia del Reto Pelayo y por qué decidieron presentarse?

Olga Martín (O .M.): En mi caso fue en 2019, cuando llevaba cinco meses de quimioterapia, pero seguía haciendo mucho deporte. Fui a la montaña con una amiga y ella pensaba que yo estaría muy mal, así que se sorprendió y me dijo que debería participar en el reto. Vi unos documentales sobre él y aluciné viendo a esas mujeres con unas ganas de vivir tremendas. Yo sabía que iba a superar el cáncer, pero quise participar en esto.

Ana Aranda (A. A.): En mi caso fue en una charla sobre mujer, deporte y cáncer. A mí me detectaron el tumor en 2012, y en 2013 lo superé; siempre había hecho deporte, pero la bici y correr me ayudaron mucho. En la charla conocí a una expedicionaria del reto Annapurna de 2018 y me fascinó la experiencia.

¿Cuántas candidatas había antes de las ocho que quedan?

O. M.: Nos dijeron que hubo unas 400 solicitudes, pero en una primera fase de selección ya quedamos 18. Fuimos un fin de semana a La Pedriza, en Madrid, donde hubo una serie de entrenamientos de escalada, trekking... Y quedamos ocho, para cinco plazas. A final de mes nos dirán si estamos seleccionadas.

¿Ya hacían deporte o lo descubrieron como tratamiento?

A. A.: En mi caso hacía atletismo desde los 13 años, luego multideporte, con bici y escalada. Con el cáncer no lo dejé, me planteé retos personales, para mantener la ilusión.

O. M.: Yo no era deportista de toda la vida pero desde 2011 sí que corría. En 2019 fue un momento personal tremendo, porque en mitad de un proceso de separación, y en los últimos exámenes de una oposición, me detectaron el tumor. No me salté la revisión y gracias a ello estoy viva, porque era un tumor muy agresivo.

¿Qué tendrán que hacer si son seleccionadas?

A. A.: Entre las pruebas hay un descenso en rápel de más de 900 metros, más de 255 kilómetros en bicicleta, una escalada de 1.700 metros (y se duerme arriba, en pleno desierto) y buceo en el Mar Rojo, todo en dos semanas. Así que de momento estamos haciendo mucho entrenamiento de fuerza y bicicleta, también escalada, que las dos sabemos, y luego supongo que tendríamos que sacarnos un curso de buceo.

¿Por qué se mete una voluntariamente en semejante desafío?

O. M.: Las dos somos muy conscientes de la responsabilidad que entraña este reto, porque al fin y al cabo eres un espejo donde se miran muchas mujeres que pasan el cáncer, que es un momento muy duro en el que tienes muchas ganas de salir adelante. Esto es un gran mensaje de que después del cáncer hay un sí a la vida total.

A. A.: Es importante hacer llegar el mensaje a todas las mujeres de que hay toda una vida después del cáncer y el deporte es fundamental. Yo por ejemplo he tenido dos hijos después de haberlo superado, y también es importante para mí que me vean como un referente. Entre las ocho candidatas que quedamos hay grandes historias de superación, muy inspiradoras, y al final se decidirá por matices.

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