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El Periódico de Aragón

DERECHOS SOCIALES

El largo camino para lograr el reconocimiento de la dependencia

La familia de Jesús lleva un año tratando de completar los trámites administrativos para acceder a las prestaciones y servicios a los que tiene derecho. Aragón tienen a menos de 2.500 personas en el "limbo" tras tener la resolución.

Sofía junto a su padre Jesús, que está en trámites para que la administración le reconozca el grado III de dependencia.

Hace casi un año, la familia de Jesús comenzó los trámites para que el Gobierno de Aragón reconociera que es una persona dependiente. Todavía no lo han logrado de manera oficial, aunque sí han conseguido un primer paso fundamental: que una trabajadora social atestigüe que este hombre de 83 años tiene un grado III, el más alto que contempla la Ley de Dependencia y que reserva para las personas que necesitan un "apoyo indispensable y continuo de otra persona para su autonomía personal". Jesús es diabético, tuvo glaucoma que le ha acarreado la pérdida de visión y un principio de parkinsonismo que ha reducido su movilidad de manera severa.

El deterioro físico comenzó hace cinco años, aunque de manera progresiva. "Todo el mundo te dice que el tema de la dependencia va muy lento y te desmotivas. Lo fuimos dejando hasta que llegó un punto en que la situación era insostenible", afirma a este periódico su hija Sofía. Ahí comenzó su choque con la realidad.

"Es un proceso complicado y lento", sostiene. No tanto por el acceso a la documentación en la web del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), sino por todo lo que viene después. "Es fácil confundirse. Tienes varios documentos, pero no sabes qué tienes que rellenar, cuáles tienes que presentar ni dónde", denuncia Sofía. La prueba de ello es que por el camino ha logrado que a su padre se le reconozca una discapacidad del 81% sin buscarlo conscientemente. ¿El motivo? La primera documentación que presentó resultó ser para iniciar ese proceso.

Fue el médico que les visitó para evaluar a Jesús el que les destapó el error. Eso ocurrió en octubre del año pasado y fue entonces cuando comenzaron a avanzar en la dirección correcta. La entrevista con la trabajadora social llegó el pasado mes de marzo y hace "unas pocas semanas" recibieron una carta informativa con la evaluación de la profesional. Una dependencia de 78 puntos con grado III de carácter definitivo que el IASS "procederá a aprobar el Programa Individual de Atención (PIA), con los servicios o prestaciones que pudieran corresponderle", se puede leer en el documento.

Visto con perspectiva, Sofía reconoce que el desconocimiento en todo el proceso ha sido una constante y las gestiones bastante tediosas. "No sabía ni siquiera que había trabajadores sociales en cada barrio para asesorar en todas estas gestiones. Ahora ya sí, pero después de haber pasado todo", reconoce.

Calidad de vida

Según el último dictamen del Observatorio de la Dependencia de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicio Sociales, Aragón incrementó en 3.612 personas los nuevos dependientes atendidos [lee el informe completo por comunidad en pdf aquí] y redujo su tasa limbo –los dependientes reconocidos que están a la espera de recibir las prestaciones o servicios a los que tienen derecho– un 42% respecto al año anterior y está muy por debajo de la media nacional (el 7,3% y 17%, respectivamente). A 31 de marzo, con datos facilitados por el Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, el número de personas en ese limbo es de menos de 2.500 ciudadanos en Aragón, un "récord absoluto" en comparación con los 12.000 que había en 2015, trasladan.

Jesús, en cambio, todavía no engrosa esa lista al no haber recibido la resolución firme de la administración. Su hija lamenta la situación de espera en la que se encuentran: "En este momento en el que estamos, al menos podrían informar, porque no sabemos ni siquiera cuándo llegará la respuesta definitiva".

El hecho de contar ya con la valoración de una profesional que ha certificado el grado de dependencia de su padre le hace también reflexionar cómo, a su juicio, debería hacerse en estos casos. "Saben qué tipo de ayuda necesitan personas con un grado III de dependencia. Necesitamos ayuda inmediata de personal sanitario para, por ejemplo, contar con un fisioterapeuta para que no pierda movilidad o que simplemente alguien nos diga cómo levantarle de manera segura para ambos. Luego ya habrá una resolución económica y todo lo demás", insiste.

"Saben qué tipo de ayuda necesitan personas con un grado III de dependencia. Necesitamos ayuda inmediata de personal sanitario"

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Es en este aspecto en el que Sofía insiste de manera reiterada: ni ella ni su madre tienen conocimientos de enfermería y en algunas ocasiones en las que Jesús se ha caído le han hecho daño al incorporarlo. "Es un peso muerto", remarca.

Pese a todo, Sofía asegura que son "afortunadas" porque tanto ella –que estudia y trabaja– como su madre –que trabaja– han logrado que su padre haya mantenido una rutina y costumbres básicas como antes de que todo esto empezara, aunque "haciendo malabares". "De lo contrario estaría perdiendo calidad de vida y no queremos eso". No esconde, eso sí, que es un proceso muy duro. "Él es dependiente de nosotras, pero nosotras también lo somos de él. Hay que estar ahí las 24 horas del día y los 365 días del año y a veces eso genera tensión", concluye.

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