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El Periódico de Aragón

EL SECTOR PRIMARIO EN LA COMUNIDAD

Las bajas temperaturas ponen en peligro la cosecha de miel aragonesa

Los apicultores denuncian que cada vez son más las explotaciones cerradas

Los apicultores denuncian que la producción solo supone un 10% de la habitual. | EL PERIÓDICO

Los apicultores aragoneses aseguran encontrarse ante una situación crítica. Las bajas temperaturas y las grandes heladas que han arrasado muchas zonas de la comunidad durante las últimas semanas, unidas al alto precio tanto de los combustibles, necesarios para el transporte de las colmenas, y del alimento de los propios animales ha llevado a muchos de los ganaderos a una «situación límite».

«Esta ha sido la tercera primavera pésima y la situación es cada vez más complicada. Son muchas las cosechas en Aragón cuya viabilidad ahora mismo esta pendiendo de un hilo», explica Pedro Loscertales, responsable apícola del sindicato COAG y apicultor en la zona oscense de Monegros. «Son muchos los compañeros que piensan en cerrar o en buscar una actividad complementaria», añade el apicultor.

En la comunidad aragonesa, la miel de tomillo y la miel de romero son las variedades más consumidas y más apreciadas. En ambos casos, aunque las lluvias vividas entre finales de febrero y principios de marzo auguraban una temporada interesante, las heladas hicieron desaparecer las flores. «En miel de romero no esperamos tener más de un 10% de la producción de un año normal», asegura Loscertales. En el caso del tomillo, aunque la cosecha no ha terminado todavía, las previsiones no son mucho mejores.

Los apicultores defienden que no son ellos los únicos que pierden sino que la falta de polinización perjudica a una gran cantidad de ecosistemas y provoca una gran pérdida de biodiversidad. «Son muchos los ecosistemas que dependen de la polinización y si las abejas no pueden hacer su trabajo natural se pierden», asegura Loscertales.

Un sector trashumante

A los problemas de las heladas se une la que ha sido la campaña de trashumancia más cara de la historia. Según UAGA, el vertiginoso aumento de los precios del gasóleo ha duplicado el coste de los desplazamientos. «Una explotación media de 500 colmenas ha pasado de tener unos gastos en transporte de 5.200 euros a superar los 10.000 euros», informan desde el sindicato.

Esta no es la única subida que los agricultores han registrado. El precio de la suplementación alimentaria, especialmente necesaria tras la escasa floración, ha pasado de costar alrededor de 4 euros por colmena en una campaña normal hasta alcanzar los 19 euros. En una explotación de tamaño medio (unas 500 colmenas) el coste total de alimentación de las abejas ha pasado de los 2.000 euros a 9.500 euros. Ante esta situación, desde el sector apícola de COAG se reclama al gobierno y a las administraciones autonómicas un paquete específico de medidas de apoyo para los apicultores y apicultoras. «No sólo está en juego la viabilidad económica de las explotaciones apícolas profesionales. Los precios disparatados del gasóleo reducirán los desplazamientos y por tanto la trashumancia apícola. Eso dificultará el mantenimiento de la biodiversidad y la correcta polinización de muchos cultivos en aquellos ecosistemas que recibían por estas fechas los asentamientos de miles de colmenas y abejas melíferas. La polinización apícola para la agricultura es 20 veces el valor de la producción de la colmena», subraya el monegrino.

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