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El Periódico de Aragón

LA FERIA INTERNACIONAL DE LA MAQUINARIA AGRÍCOLA ABORDA LA SINIESTRALIDAD EN LA AGRICULTURA

Aragón registra una media de tres muertes al año por vuelco de tractor

Los accidentes laborales en la agricultura, el 14% del total, superan en tres puntos al conjunto de España

La campaña para la prevención del vuelco de tractores fue presentada ayer en la FIMA. ANDREEA VORNICU

Aragón registra una media anual de tres muertes por el vuelco de tractores, la modalidad de accidente laboral más frecuente en la comunidad en el desarrollo de la actividad agraria y en los desplazamientos de ida y vuelta al lugar de trabajo. En el conjunto de España esa cifra es de 60 tractoristas fallecidos al año, más de uno cada semana. Así se puso ayer de manifiesto en la Feria Internacional de la Maquinaria Agrícola (FIMA) que se está celebrando en Zaragoza.

«En la comunidad aragonesa, los accidentes mortales en la agricultura representan el 14% del total del sector, tres puntos por encima de la media nacional», explicó Carlos Antón Tomey, técnico superior de prevención de riesgos laborales del Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral (ISSLA), que organizó la jornada, junto a su entidad homóloga a nivel nacional, dentro de la campaña de sensibilización sobre el riesgo de vuelco del tractor Tu vida sin vuelcos.

Las estadísticas revelan que, en el periodo 2009-2020, se produjeron en Aragón 49 muertes en accidentes laborales en la agricultura, frente a los 343 que hubo en total en toda la comunidad, donde también existe una gran siniestralidad en sectores como la construcción, la industria y los servicios.

Estadísticas incompletas

«Pero mientras en la construcción se asiste a una fuerte disminución en el número de los accidentes, no sucede lo mismo en la agricultura», destacó Carlos Antón, que precisó que la silvicultura es el subsector con mayor número de accidentes graves.

«Las estadísticas no reflejan la amplitud del problema porque existe un número elevado de incidentes y accidentes que, al sufrirlos personas no asalariadas, no se comunican y que por lo tanto no figuran en los balances oficiales», advierte el técnico en prevención de riesgos laborales.

Este es el caso, subraya, de los accidentes en que se ven implicados agricultores ya jubilados y otros que solo ejercen como tales durante los fines de semana.

De ahí la necesidad de extender a un público más numeroso la campaña de sensibilización sobre el riesgo de vuelco de maquinaria agrícola. «De las 10 jornadas previstas en Aragón ya se han realizado ocho en distintas localidades», señala Carlos Antón, que insiste en que «todos los esfuerzos son pocos» para reducir la siniestralidad en la agricultura.

Tractor con cisterna volcado en la A-140, en La Litera, en el verano de 2020. BOMBEROS DE LA LITERA

Barras sin desplegar

En concreto, la campaña incide en que los tractoristas deben de hacer uso de los sistemas de seguridad con que cuentan los vehículos más modernos, como los cinturones y las barras antivuelco. «Pero se da la circunstancia de que, aun disponiendo de barras, algunos tractoristas no las despliegan», lamenta el técnico del ISSLA.

La instalación de sistemas de protección (denominados ROPS) en los tractores es obligatoria desde hace varios años. Pero en España aún se utilizan unos 300.000 tractores que carecen de ellos por haberse fabricado antes de que se endureciera la normativa.

Se trata de un parque, ya anticuado, que desaparece muy lentamente del campo en Aragón y el resto de España debido a que «siete de cada 10 tractores que se compran son de segunda mano», según Antón.

Con todo, el responsable de prevención laboral considera que el uso de cinturones y sistemas de protección «podría evitar el 99% de los vuelcos», que en numerosos casos se deben a distracciones, al mal estado de los caminos o a una fuerte pendiente del terreno.

Por su parte, Isaac Abril, director del Departamento de Condiciones de Trabajo en Agricultura y Pesca, explico que existe un plan Renove para tractores que va haciendo su camino y que se encuentra con la dificultad de la fuerte inversión que supone a los agricultores adquirir una nueva máquina para labrar la tierra.

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