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El Periódico de Aragón

La cesta de la compra cuesta 850 € más al año para los celiacos

El gasto anual destinado a la compra de productos sin gluten ha aumentado casi 87 euros pese a que hay más oferta en los ‘súper’ de Aragón

Bodegón con panes, masas y harinas aptos para celiacos de la firma Dr. Schär. SERVICIO ESPECIAL / Archivo

El único tratamiento efectivo para combatir la enfermedad celiaca es realizar una dieta estricta sin gluten y sin transgresiones durante toda la vida. Es, por lo tanto, una situación que no se puede elegir, hay que dejar de consumir gluten para tener una buena salud. Sin embargo, esta situación puede afectar al bolsillo. Si la cesta de la compra se ha incrementando en los últimos meses para todas las familias debido a los paros del transporte, el precio de la luz y el gas, etc, ese aumento se ha visto incrementado enormemente para los celiacos. Tanto que según informe de la Federación de Asociaciones de Celiacos de España, a la que pertenece la de Aragón, la diferencia existente en la adquisición de productos con y sin gluten supone un gasto extra de alrededor de 845 euros al año, con resultado negativo para los celiacos. Este es uno de los datos, pero hay más, que ponen de manifiesto que para los diagnosticados, la cesta de la compra cuesta cada vez más y la opción de cambiar unos productos por otros es en su caso imposible.

Los productos específicos con mayor diferencia entre los alimentos son el pan tostado, el pan rallado y la harina de panificación. Según el informe, el gasto anual de la compra de alimentos para celiacos ha aumentado con respecto al año pasado casi 87 euros. El único dato positivo es que la diferencia entre los productos con y sin gluten es de casi 90 euros menos.

«Si comemos fruta o verdura, la diferencia es menor», reconoce Ramón Moraza, presidente de la Asociación Celiaca de Aragón, por eso es por lo que optan muchos aragoneses, por una «dieta más sana» y un incremento de precios como al resto de la población. Los productos que consumen tienen «más controles porque no pueden tener trazas de gluten ni contaminación cruzada». Solo se permite 20 partes por millón, así que «todo se va encareciendo» ya que el fabricante compra un producto certificado, hay que manipularlo y convertirlo en uno procesado pero sin la presencia de esa proteína. Moraza reconoce que es «hablar de la crisis y al día siguiente suben los precios y ya no bajan». La dieta debe ser equilibrada, señalan, con alimentos frescos como frutas, verduras, huevos, leche y cereales aptos (arroz, maíz, quinoa, etc), dejando los productos específicos para ocasiones especiales. 

Sobrecoste a la baja

Además, el presidente de la asociación aragonesa reconoce que actualmente la ley de etiquetado es bastante buena, ya que existe además del lema sin gluten, los productos pueden estar certificados con el sistema de licencia europeo (marca registrada de Espiga barrada o ELS) que garantiza un gluten inferior a 20 miligramos por kilo, lo que permite que «productores extranjeros puedan ofrecer productos», aunque siempre se recomienda los productos de cercanía.

Moraza reconoce que el sobrecoste de precios no está ahora en su punto más álgido, ya que ha habido momentos en que la diferencia entre comprar productos sin o con gluten ha llegado a ser de más de 1.500 euros. Y de esto no hace mucho, más o menos una década. «Después ha ido bajando» hasta situarse en esos 845 euros», aunque hay que tener en cuenta que actualmente hay más «productores que hace diez años.

En el estudio de la Federación han comparado precios concretos y el resultado es que los cereales del desayuno cuestan 0,20 euros más los 100 gramos en el caso de sin gluten; igual que los macarrones; la diferencia en el pan rallado es de 0,70 céntimos, siempre más barato el libre de la proteína perjudicial, cien gramos de una tarta cuesta 0,59 más y el pan tostado, 1,90 más, de ahí que se soliciten ayudas, sobre todo en la fabricación de alimentos sin gluten. Eso con un diagnosticado, que si en la familia son varios, el precio se multiplica.

Alrededor de 2.000 socios

La asociación aragonesa (976 48 49 49), que celebrará el Día del Celiaco, el 28 de mayo, cuenta actualmente con alrededor de 2.000 socios. Una de las batallas que libra la asociación es que aunque «no se asocien», los diagnosticados pidan información al colectivo para que así «sea exacta» y no lo hagan a través de influencers o páginas web. Sin embargo, desde la asociación señalan que el número de celiacos podría multiplicarse por 2 o 2,5 veces, porque hay «infradiagnóstico». Unas veces se manifiesta por «problemas digestivos» pero otras por «no digestivos o asintomáticos» ya que se llega a él por unas pruebas de cribado tras realizarlas a un familiar, cuenta Noelia Panillo, dietista de la asociación, quien reconoce que para evitar problemas solo hay una solución, una «dieta sin gluten», solo así el «pronóstico es bueno». 

Muchas personas toman la enfermedad con «inconsciencia» porque creen que no tiene «repercusión para la salud comer con gluten», pero sí que la tiene; y no solo la comida, sino que «hay que evitar la contaminación cruzada y el consumo de trazas», que sin darse cuenta puede provocar que «los resultados de las analíticas sigan siendo malos pese a que piensan que lo están haciendo bien».

Además del sobrecoste, Noelia Panillo reconoce que la celiaquía afecta al día a día porque «llevas una vida normal pero hacemos cuatro o cinco comidas al día» y «pierdes espontaneidad» porque no puedes «ir a cualquier sitio a tomarte una tapa» si no que primero debes informarte, concluye.

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