Guillermo Arias, el aragonés que llevaba más de una semana en huelga de hambre en la plaza de Navarra de Huesca para que se reconociera las secuelas que tiene, según denuncia, desde hace 30 años por un accidente laboral que su empresa, Pinturas Lepanto de Binéfar, ha tenido que abandonarla. Este miércoles tuvo que ir a urgencias por un fuerte dolor de pecho, cuenta a este periódico. Sabía que las consecuencias de dormir en la calle eran grandes por su salud y por el 40% de discapacidad que padece. "Al final un problema de esófago ha hecho que termine con la huelga de hambre pero la lucha va a seguir", reconoce.

La huelga de hambre la comenzó para que se reconozca un accidente laboral que sufrió cuando tenía 19 años y de las que todavía tiene secuelas, sobre todo muchos dolores. En octubre de 1992 cayó de una carretilla elevadora pero no le reconocieron como accidente laboral. La rehabilitación en la mutua a su mano, que tenía destrozada, fue negligente y le dañó el sistema nervioso.

La incapacidad que tiene aprobada es por un accidente de tráfico que tuvo hace un tiempo, pero sigue sin tener la incapacidad laboral.