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El Periódico de Aragón

TESTIMONIOS

"Son los ángeles de la noche", según una usuaria del Teléfono del Mayor de Aragón

«Me siento mucho menos sola, más arropada», asegura Ana Rodríguez, que llama habitualmente al 900 25 26 26 / Anima a todas las personas que «estén solicas» a llamar

Cariño 8 Ana Rodríguez es usuaria del Teléfono del mayor y Marahy Mendoza, conversa con ella. | ÁNGEL DE CASTRO

A Ana Rodríguez por las noches, mayoritariamente, le afecta la soledad. Es entonces cuando tiene «crisis de ansiedad grandes», que palía descolgando el teléfono y llamando al 900 25 26 26, el Teléfono del mayor, que el pasado año recibió casi 3.000 llamadas, la mayoría por personas que, como Ana, se sentían solas. Tiene 71 años y lleva 35 años en Zaragoza pero tiene a su hijo a mil kilómetros, así que en esas crisis nocturnas «no iba a llamar ni a amigos ni a familiares». Un día encontró el Teléfono del mayor y «me sentí también, me dieron tanto cariño, me escucharon con tanta educación», que se ha convertido en una usuaria habitual de la línea.

La conversación dura lo que necesita, «hasta que estoy más tranquila. Me dan el tiempo que necesito», reconoce esta andaluza, que anima «a todos los mayores a llamar, que no duden si están solicos como yo, que llamen», insiste. Cuando ella cuelga se siente «mas arropada. No me curo, porque eso lleva tratamiento, pero siento que tengo personas que están conmigo. Estoy sola pero arropada».

Ana llama cuando lo necesita, aunque sobre todo de noche y conoce a muchos de los que están al otro lado del teléfono: Iñaki, Iván, María, Marta, Noelia, Marahy. «Son casi como mi familia», señala. Tanto, que los define como «los ángeles de la noche».

«No quieren ser una carga»

Marahy Mendoza, a sus 25 años, es una de esas ángeles. Desde hace más o menos un año está al otro lado de la línea telefónica porque «me gusta ayudar a las personas» y muchos mayores «están muy solos»; de hecho, la mayor parte de los que llaman son «los frecuentes». La mayoría de estas llamadas se refieren a esa soledad y «como cada persona necesita un tiempo, pues hay que adaptarse». La joven les escucha y les dice que «no se preocupen» y es que muchas llamadas son de personas que «no quieren molestar a los hijos o a la familia con sus cosas y creen que pueden convertirse en una carga». Por eso, además de escuchar también les informa de «las actividades y los programas, que les pueden servir para crear una red», porque es verdad que «no conocen» los recursos que se les ofrecen bien desde el Ayuntamiento de Zaragoza o bien desde el Gobierno de Aragón, a través del Instituto Aragonés de Servicios Sociales.

Rosario Fernández. En Cuidarte. ÁNGEL DE CASTRO

Rosario Fernández no ha utilizado nunca el Teléfono del mayor, porque ella combate la soledad asistiendo a los grupos de Cuidarte en San Mateo de Gállego. Patricia es la que le acompaña a mantener su autonomía. «Pasamos dos horas y se pasa un rato interesante», reconoce. A sus 71 años, comenzó a asistir a los grupos para «combatir la soledad y estar con otras personas». Durante el rato que dura la distendida charla –«se habla un poco de todo y todas damos la opinión», señala– «me hace sentir bien, me gusta», reconoce. Por eso, lo recomendaría a «todas las personas que, como yo, estamos solas, porque en ese rato no piensas en los males que te afectan», concluye Rosario antes de añadir que esos encuentros con personas de su edad «me hacen mucho bien».

Pilar Marco. Mujer activa. ÁNGEL DE CASTRO

Pilar Marco es muy activa, iba a centros de mayores a participar en las actividades pero con la pandemia «no se ha podido», solo a la petanca que «voy con mis amigas». Ella, sobre todo, llama para informarse porque reclama que a partir de los 80 (ella tiene 83) «se nos ignora», señala. Vive sola en casa y «no me siento sola» pero sí pide información de cooperativas para vivir «independiente pero atendida», que hay en Málaga «pero no en Zaragoza». Y es que ella, pese a que sale con sus amigas y se define como activa, reconoce que poco a poco «vas perdiendo facultades» y las cosas «cuestan más». Por eso reclama que «nos escuchen, que cuenten más con nosotros» porque cada vez se vive más y la gente joven «llegará a mayores y hay que sembrar para tener más posibilidades y vivir mejor».

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