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Vuelve la sed de aventuras en Aragón

El turismo deportivo se sitúa ya en el 80% de la demanda previa al coronavirus

Riesgo8 Un deportista se descuelga por una cascada. | XXXX

El retroceso del coronavirus se ha traducido en un fuerte incremento de los deportes de montaña y aventura, la gran especialidad de la oferta aragonesa, en particular en toda la cordillera pirenaica. «Las perspectivas de cara al verano son muy buenas», afirma Nacho Cifuentes, vicepresidente de la Asociación de Empresas de Turismo Deportivo de Aragón.

«A tenor del número de reservas para el próximo verano se va a llegar a una demanda que será del 80% de la que se registró en el verano de 2019, el último año de normalidad antes de la pandemia», explica.

Se trata, asegura, de una subida importante, que refleja la sed de aventuras de los visitantes, pero que todavía no llega a alcanzar los valores de los años anteriores al covid-19.

Entre la clientela que ha vuelto figuran los colegios y los campamentos, dos modalidades turísticas que desaparecieron por completo como consecuencia de la expansión del coronavirus y que este año resurgen gracias a los avances en la lucha contra los contagios.

Cifuentes, que desarrolla su actividad profesional de turismo de aventuras y deportivo en la comarca de Sobrarbe, asegura que la recuperación es más notable todavía en el sector hotelero. «Por lo que se vio la pasada Semana Santa y lo que está ocurriendo los fines de semana, la demanda del verano que viene va a ser incluso superior al 80%», afirma.

«Se nota en la gente muchas ganas de moverse y, de hecho, el número de personas que se acerca por la zona es muy elevado, hay una movilidad extraordinaria».

Ahora bien, matiza, el regreso de los visitantes al Sobrarbe no se ha visto reflejada en un aumento del gasto. «El restaurante y el hotel son fundamentales cuando uno sale fuera, pero luego hay personas que no recurren a los servicios y actividades que se ofrecen», reflexiona.

Y eso que el Sobrarbe es una zona privilegiada de Aragón para la práctica de todo tipo de deportes en contacto con la naturaleza, desde el senderismo al barranquismo.

Esta característica no ha pasado inadvertida en el resto de Europa, de donde procede un número importante de los visitantes de la comarca pirenaica, en particular de Países Bajos y Bélgica, entre otros países.

En el resto del Pirineo, las perspectivas también son buenas, si bien los hoteleros todavía no pueden calcular qué índice de ocupación se alcanzará. Lo que sí es seguro es que, en las fechas claves del verano, la segunda quincena de julio y la primera de agosto, en muchos valles habrá un lleno total.

Así sucederá, sobre todo, en el valle de Benasque, en el Alto Gállego y en la comarca de Jaca, tres destinos que cuentan además con la importante oferta de segundas residencias, que generan una clientela fiel que contribuye a animar el sector hostelero y, en general, toda la oferta de ocio. Además, se cuenta también con la recuperación del turismo francés, que ha descendido a causa de la pandemia.

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