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El Periódico de Aragón

Más de un tercio de los mayores que necesita ayuda la recibe de la hija

El 16% de los de más de 65 años no puede ir solo al médico y el 13%, realizar tareas domésticas / La persona que asiste a los progenitores es un hijo en el 22% de los casos y un 40%, mujer

Varias personas mayores caminan por el centro de Zaragoza. ANGEL DE CASTRO

Los mayores en Aragón gozan, en general, de buena salud. O así es al menos cómo ellos mismos la perciben. Casi un 56% de las personas que ya han cumplido los 65 años consideran que su estado de salud es bueno o muy bueno, mientras que el 34,4 la definen como regular y un 9,6% cree que es malo o muy malo. Esa valoración tiene consecuencias prácticas ya que repercute en la autonomía personal de los mayores levantando barreras a veces insalvables. De hecho, casi un 8% necesita ayuda para asearse, un 11,5% para hacer compra o un 16% para ir al médico y ese apoyo lo reciben mayoritariamente de un profesional o de una hija (39 y 38% respectivamente), aunque la respuesta no es excluyente. Se desprende de este informe el rol femenino de cuidado ya que son ellas las que mayormente ayudan a los progenitores.

Estos son los datos que se desprenden del estudio Redes de apoyo social en las personas mayores, que ha realizado el Instituto Aragonés de Servicios Sociales del Gobierno de Aragón a partir de un total de 1.189 encuestas telefónicas a personas de más de 200 municipios, 13 entrevistas a expertos y usuarios de Hogares y teniendo en cuenta los resultados de los grupos de discusión.

Esta autopercepción de estar sano varía según el sexo, la edad y de tener una enfermedad o problema de salud crónico. En el primero de los casos, hombres son más positivos, ya que casi el 63% creen que su estado es bueno o muy bueno frente al 52% de las mujeres. El 47% de las mujeres lo definen como regular o malo, frente al 38% de los hombres; mientras que mala lo dicen algo más del 10% de ellas frente al 8% de ellos. También varía esa percepción en cuanto a la edad. La consideran buena el 69% de las personas de entre 65 y 70 años, una cifra que va descendiendo hasta el 44,3% de los demás de 85 años; frente a los que dicen que es malo o muy malo, con un 4,6% entre los más jóvenes y un 15% entre los de más de 85 años. Y en cuanto al tercero de los factores, solo el 28% de las personas que tienen una enfermedad crónica valoran como muy bueno su estado de salud.

Uno de los apartados del estudio tiene en cuenta la dependencia, que se mide no solo en aquellas personas que la tienen reconocida, sino también en las que ven limitada la autonomía personal y necesitan ayuda para aspectos tan cotidianos como asearse, realizar tareas domésticas, preparar la comida, hacer la compra o usar el transporte público, ir al médico o tomar la medicación. 

La mayoría de los encuestados pueden realizar solo estas acciones (un 90% puede asearse o tomar la medicación), pero la cifra va descendiendo cuando se habla de acceder al transporte público (73%) o hacer la compra (77%). Hay otro grupo que necesita apoyo para llevar a cabo estas acciones, siendo un 16% el que necesita ayuda para ir al médico, casi el 14% para salir a pasear o casi el 13% para realizar las tareas domésticas del día a día.

La situación se complica para muchos mayores que no pueden realizar estas tareas ni siquiera con ayuda; un 8,8% no puede hacer la compra ni un 7,5% acceder al transporte público, una de las acciones que más problemas acarrea para los mayores de 65 años. Uno de los datos destacados es que el 6,4% de los encuestados no las realiza y nunca ha preparado la comida y un 5% nunca lleva a cabo tareas domésticas. Aquí, uno de los expertos encuestados señala que «hay diferencia en cuanto al género», siendo estos casos sobre todo el perfil masculino.

Aquí, la edad es uno de los factores que influye en esa autonomía personal, ya que el porcentaje de personas que no puede realizar las tareas aumenta conforme aumenta la edad. El 1,1% de los de entre 65 a 70 años no puede hacer las tareas de casa y un 0,6 preparar la comida o hacer la compra, números que se disparan al 22,7% (tareas), el 31% (compra) o el 23% (comida) en el caso de los de más de 85 años. 

El Día de Internet difunde sus beneficios para mejorar la sociedad

Un Internet para las personas mayores y el envejecimiento saludable es el eje del Día de Internet, que se celebra hoy y que busca promover su buen uso y difundir los beneficios de las tecnologías digitales para la mejorar de la sociedad. Por eso se ha elaborado el #ManifiestoMayoresDigitales para facilitar el acceso y el uso de las tecnologías digitales a las personas mayores, en el que se hace hincapié en la promoción del uso seguro de las tecnologías digitales. Para promocionar el uso de estas herramientas nació hace unos meses Experiencia sénior, impulsada por el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Seguridad del Internauta, destinada a que los mayores de 60 años adquieran nociones básicas de uso de internet.

Estas personas que necesitan ayuda la reciben en su mayoría de un profesional (39), o sea, externo a la familia; o de la hija (38), consolidando que el reparto del cuidado de los padres cae, en su mayoría, en las mujeres, una percepción que refrendan tanto en los grupos de discusión como los expertos; seguida a distancia por el cónyuge (27) o el hijo (22%).

Aquí también existe variación en función del sexo. Y es que en el caso del hombre, la ayuda proviene en su mayoría del cónyuge (la esposa), en casi el 41% de los casos y en casi el 26% de la hija, mientras que es poco más del 17% el hijo que se encarga de la ayuda, mientras que en el caso de la mujer, casi el 43% recibe esa ayuda de una hija frente al 22,5% del cónyuge (hay que tener en cuenta que a edades avanzadas existen más viudas que viudos) y casi el 24% del hijo. En ambos casos, la ayuda profesional la reciben casi el 40% de los mayores.

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