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El Periódico de Aragón

PRISIONES

Aumentan las autolesiones entre los presos de la cárcel de Zuera ante su saturación

El cierre por obras de dos módulos obliga a mezclar reos y a suprimir celdas individuales. Los internos se hacen cortes con las cuchillas que se les distribuyen para afeitarse

Punto de acceso de vehículos en la prisión de Zuera. ANGEL DE CASTRO

El centro penitenciario de Zuera, en Zaragoza, está saturado desde que se inauguró allá por 2001. Llegó a tener a 1.800 internos cuando se diseñó para 1.008. La situación actual no está mejor, aunque por la cifra lo parezca. En el último registro de reos –el de ayer– había 1.297, si bien viven hacinados al verse reagrupados tras el cierre por obras de dos módulos y que un tercero está siendo empleado para la cuarentena de ingresos y así tratar de evitar que entre el virus del covid en la cárcel. La principal consecuencia: aumento de la conflictividad y de autolesiones entre la población reclusa.

Según fuentes internas consultadas por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, hay días en los que los sanitarios de esta cárcel, que es considerada una de las más importantes en cuanto a seguridad a nivel nacional, llegan a atender hasta a cuatro pacientes que se han provocado cortes. Hubo una jornada que, incluso, hicieron corto de grapas. Ha habido casos de reincidencia en el que sin dar tiempo de quitarles los puntos de sutura lo vuelven a hacer.

Habitualmente se realizan cortes en antebrazos, piernas y en el tórax, pero ha habido casos en los que el preso ha decidido cortarse en el cuello y la urgencia para tratarle ha sido extrema para evitar  una tragedia. Cuando los funcionarios han inspeccionado las celdas, en la mayoría de casos, habían empleado las cuchillas que les entregan para afeitarse, aunque en algún caso han llegado a utilizar lo que se conocen como pinchos carcelarios.

Unas autolesiones que, según estas mismas fuentes, han aumentado de forma considerable desde la reorganización de la población reclusa por las obras. Deberían haber finalizado el pasado mes de marzo y actualmente no se ha concluido ni siquiera la mitad del trabajo proyectado. Los trabajos se centran en los módulos 1 y 2, en los que ahora había unos 140 reos en cada uno que han tenido que redistribuirse, siendo el 1 uno de los espacios donde ingresan internos conflictivos y el 2 de preventivos no reincidentes. Es tal el número de personas que celdas individuales se han convertido en compartidas. A ello se suma que A esta situación se une que en las últimas semanas se está incrementando el número de internos. Cada día hay una media de dos o tres ingresos de libertad, bien desde Madrid, Andalucía o Ceuta y Pamplona.

El nerviosismo existente también lo están sufriendo los funcionario de prisiones del centro. El último caso se registró el pasado viernes. Dos trabajadores resultaron heridos cuando entraron en la celda de un preso con antecedentes por hurto, robos y lesiones leves, no tenía conflictos previos e iba a ser trasladado a la cárcel de Picassent (Valencia). Le instaron a recoger sus enseres cuando agredió a los dos. Uno de ellos fue trasladado al hospital porque incluso dejó de ver en un ojo de forma momentánea, mientras que el otro recibió puntos de sutura.

Cada 24 horas se producen al menos tres agresiones entre internos en alguna de las 65 cárceles gestionadas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, órgano dependiente del Ministerio del Interior. En los últimos seis años se han registrado 23.049 incidentes, entre agresiones graves y leves con o sin lesiones. Unas cifras que inquietan a los trabajadores y que llevan a los sindicatos a pedir más medios de protección y más plantilla para afrontar situaciones que les ponga en peligro.

Sin médico por las noches y tampoco durante el fin de semana

ACAIP UGT denunció ayer la presión diaria de la plantilla por el aumento de los conflictos en el centro penitenciario de Zuera. A través de un comunicado, lamentaron la situación por la que en los últimos años está pasando el cuerpo de enfermería. Siguen trabajando sin presencia de facultativos durante las noches y los fines de semana. «El futuro de la asistencia sanitaria en Zuera es una incertidumbre, más aún con la previsible jubilación a corto plazo de sus médicos. Esta situación ha derivado en recientes fechas en la renuncia a su puesto de la supervisora de enfermería», afirmaron. A toda ello se une el lamentable estado del mantenimiento de la prisión, con constantes y diarios los problemas que dificultan el día a día. Un ejemplo es el apagón que se produjo en la noche el pasado sábado, agravado, con la «no entrada» del grupo electrógeno de emergencia que hizo que la situación se prolongara más de una hora. 

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