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El Periódico de Aragón

ATENCIÓN SANITARIA

Temor en los pueblos ante el éxodo de los médicos de familia a la ciudad

El último concurso de traslados vuelve a dejar plazas vacías y Sanidad hará llamamientos / Los profesionales piden que Medicina de Familia sea una asignatura en la carrera

Numerosos vecinos de las Cuencas Mineras, ayer, durante la protesta por la falta de médicos en el centro de salud de Utrillas. MOVIMIENTO DE ACCIÓN RURAL

La historia se ha vuelto a repetir y, fruto del reciente concurso de traslados en Aragón, muchos profesionales sanitarios han dejado su plaza de médico de familia en el pueblo para ir a trabajar a la ciudad. El temor ante este éxodo que no es nuevo es latente entre los vecinos de los municipios donde ven que la falta de profesionales se agrava porque van a quedar plazas sin cubrir. Al menos por el momento.

Es el caso de Utrillas, en las Cuencas Mineras, donde ayer sus habitantes volvieron a protestar porque en su centro de salud faltan médicos. A 9 de los 10 profesionales el Salud les ha confirmado su traslado y solo se han cubierto cinco de las nueve plazas vacantes. La situación ha puesto en alerta a los vecinos otra vez, que prevén más movilizaciones si la situación no mejora.

Esto pone sobre la mesa dos problemas: que muchos jóvenes MIR rehúyen de los pueblos para hacer su residencia y que la especialidad de Medicina de Familia no es atractiva para las nuevas generaciones.

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Fuentes del Departamento de Sanidad de la DGA, por su parte, aseguraron a este diario que «en los próximos días» se van a hacer llamamientos para cubrir las vacantes y «previsiblemente» la situación quedará resuelta.

Adjudicación de plazas MIR

A esta situación, que ocurre en más municipios de Aragón, se suma el resultado de la última asignación de plazas MIR (Médico Interno Residente) en España, donde Medicina de Familia y Comunitaria dejó de más de 200 plazas sin cubrir por todo el país. Más de 20 correspondían a Aragón (muchas en zona rural), aunque en los últimos días se han logrado adjudicar la mayoría y, finalmente, han sido cuatro las vacantes que han quedado: tres en Alcañiz y una en Barbastro.

"La Medicina de Familia es una especialidad más, pero en la carrera no es ninguna asignatura como sí pasa con otras especialidades. Eso es un problema porque somos el primer eslabón del sistema. Hay un desconocimiento muy grande", dice Pilar Borraz

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Esto pone sobre la mesa dos problemas: que muchos jóvenes MIR rehúyen de los pueblos para hacer su residencia y que la especialidad de Medicina de Familia no es atractiva para las nuevas generaciones. De hecho, hay quien prefiere repetir el examen MIR y optar a una plaza en la ciudad antes que desplazarse a un pueblo. «Me consta que esto pasa y me provoca mucha tristeza», confiesa a este diario Pilar Borraz, portavoz de Atención Primaria Rural del sindicato Fasamet.

Ella toda la vida ejerciendo como médica en el mundo rural y tiene claro que hay un problema de base que provoca ese «miedo» a ir al pueblo. «La Medicina de Familia es una especialidad como cualquier otra, pero en la carrera no es ninguna asignatura como sí pasa con otras especialidades. Eso es un gran problema porque somos pieza esencial y el primer eslabón del sistema, pero hay un desconocimiento muy grande», señala.

Eva Lacort: "Igual soy la rara, pero a mí por la ciudad no me verán"

No todos los médicos rehúyen del medio rural. Hay quien como Eva Lacort optó por recorrer el camino inverso: hizo la residencia en Zaragoza y optó a una plaza fija en un pueblo. «Igual soy la rara, pero a mí por la ciudad ya no me verán más», dice. «Allí habrá más recursos, pero en la ciudad la calidad de la atención es mucho peor que en un pueblo», afirma con rotundidad.

Eso sí, no todo es color de rosa. «Entiendo que sea complicado aceptar una plaza en un pueblo básicamente porque no es atractiva y porque no hay buenas condiciones. No hay incentivos reales como contratos de larga estancia o una vivienda y, además, aquí hay que exponerse todos los días al riesgo de unas carreteras que no son las mejores para visitar a pacientes. No todo el mundo está dispuesto», dice.

Su experiencia en el centro de salud del Mas de las Matas (Teruel), «a pesar de los peros», es «muy buena» y «no la cambiaría por nada del mundo», asegura. «Me da pena que se queden plazas de Medicina de Familia y Comunitaria sin cubrir», señala. «Cuando firmé mi contrato no sabía a dónde venía, no conocía nada, pero tenía claro que realmente es lo que quería», dice.

Claro que da miedo por la dispersión, por la soledad y por muchas cosas, y hay gente que en cuanto puede se vuelve a la ciudad. Pero es un trabajo muy agradecido por la cercanía, la confianza con el paciente y el tiempo que le dedicas. Es un trabajo muy humano», asegura Lacort. «No quiero irme de aquí, no me lo planteo. No sé donde me puede llevar la vida, pero si me marcho tengo claro que será a otro pueblo», dice.

Precisamente, cree que esa «falta de información» hace que los jóvenes médicos tengan una visión de la sanidad rural «que cambia en el momento en el que pruebas», señala. «Aquí tenemos rotaciones de un mes de MIR del Royo Villanova que vienen con prejuicios respecto a la medicina rural. En cuanto la experimentan, les cambia el concepto. Eso no pasaría si en la carrera se dieran ya algunas pautas», dice Borraz.

"Esto es una forma de vida"

Tres de las cuatro plazas MIR que han quedado vacías en Aragón son de la unidad docente de Alcañiz, que ella conoce bien. «De alguna manera me duele y creo que es una oportunidad perdida para estos MIR. Elegir la medicina de familia es una forma de vida en todo su concepto, no solo en la parte laboral», dice.

"Me gustaría pensar que la vocación en la profesión sigue y que la gente no la elige en función de un sueldo", señala Borraz.

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La sangría de profesionales sanitarios en un territorio disperso como Aragón se agrava cada día. Solo las ofertas públicas de empleo que prevé hacer el Salud hacen ver el futuro menos negro. «Me gustaría pensar que la vocación en la profesión sigue y que la gente no la elige en función de un sueldo», dice. «Da la sensación de que Medicina de Familia se escoge a veces por descarte y eso me genera tristeza. No debería ser noticia que una persona con una buena puntuación en el MIR opte por ser médico de familia porque somos una especialidad más», considera.

Borraz, cuyo padre ya ejerció como médico en el mundo rural en la provincia de Teruel, defiende «el contacto y la cercanía» de ser especialista en un pueblo. «Hay una parte humana que es por la que elegí ser médico. Claro que es difícil y los recursos no son los mismos y claro que debe haber incentivos que no solo se queden en el papel, pero ahí la Administración es quien debe ejecutar», señala Borraz, que insiste en la «falta de reconocimiento» que Medicina de Familia y Comunitaria tiene en la formación.

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