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El Periódico de Aragón

DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS

Huesca emula a la Castellana en el gran desfile militar

El centro de la ciudad absorbió sin dificultad el paso de miles de soldados y vehículos

La Patrulla Águila fue el centro de las miradas. ANGEL DE CASTRO

Las calles de Huesca han vivido este sábado su momento estelar cuando han conseguido canalizar con fluidez y brillantez el macrodesfile de las Fuerzas Armadas. La gran parada del Ejército español se celebra generalmente en la Castellana de Madrid, una arteria con más capacidad y, sobre todo, más hábito en lo que se refiere a grandes exhibiciones de material bélico.

Pero la ciudad oscense ha superado la prueba y ha dado además un ejemplo de cercanía y apoyo al Ejército, como lo ha demostrado el gran despliegue de banderas en los balcones de la ciudad, en particular en las calles recorridas por el desfile.

«En la Castellana las unidades pasan en filas más anchas», ha resumido un responsable militar. «Allí los carros de combate van de tres en tres, pero en Huesca algunos modelos tienen que ir uno detrás de otro por haber menos espacio», ha explicado.

Los Reyes fueron aclamados por la multitud. ANGEL DE CASTRO

Con todo, en cuestión de menos de dos horas el desfile ha discurrido con fluidez de principio a fin entre vivas a los Reyes y a España, si bien en una ventana alguien había desplegado un cartel con el lema No a la OTAN.

No ha habido apenas incidentes, si se exceptúa que 53 personas sufrieron lipotimias por el calor (los termómetros subieron hasta los 32 grados) y fueron trasladadas a diversos centros sanitarios para recibir asistencia.

Sombreros gratuitos

Además un caballo (de los 250 que desfilaron) ha estado a punto de desbocarse, al paso de un vehículo, pero su jinete enseguida lo ha calmado.

El calor apretó y, por ese motivo, la organización ha repartido unos sombreros blancos, muy ligeros, que tuvieron la virtud de que dieron un aspecto más uniforme al abigarrado público que había en las gradas y en las aceras de la ciudad.

Ese elemento, el sombrero, junto a los abanicos de las señoras, ha sido una de las constantes de la parada, que ha deparado muchos momentos intensos. Así, los enormes carros de combate Leopardo levantaron una nube de polvo a su paso e hicieron temblar el asfalto.

Un grupo de estudiantes, después del desfile. ANGEL DE CASTRO

Todo el mundo tuvo para elegir su momento o su aspecto favorito. Que pudo ser la mascota de la Legión, un borrego de cuatro años llamado Killo, que andaba dando botes con los legionarios, pero sin perder el rumbo, siempre siguiendo el sentido de la marcha.

Aplausos a la Guardia Civil y a las tropas de montaña

Hubo momentos en los que arreciaban los aplausos, como cuando desfilaban miembros de la Benemérita o en el caso de las tropas de montaña con base en Jaca, con sus llamativos atuendos de esquiadores.

El paso acelerado de los legionarios, venidos de Almería, también ha desatado mucho interés, así como el pintoresco atuendo de los Regulares de Melilla, con sus curiosos bolsos  de marroquinería y sus capas blancas, así como los gorros que les dan un aire exótico.

Los espectadores se agolpan en las aceras para presenciar el desfile. ANGEL DE CASTRO

El Día de las Fuerzas Armadas se ha celebrado este año en Huesca como muestra de reconocimiento del Ejército a la ciudad por acoger el mando de la División Castillejos, que se está trasladando al antiguo cuartel Sancho Ramírez, con directa intervención municipal para facilitar su asentamiento en la capital altoaragonesa tras marcharse la unidad que abrigaban con anterioridad esas mismas instalaciones, que han sido actualizadas.

Pero, a su vez, los oscenses se han volcado con las Fuerzas Armadas, como lo demostraba el hecho de que había numerosas personas siguiendo la parada desde la azoteas, utilizando prismáticos y grabando las imágenes con sus móviles.

Y en la calle también ha reinado un espíritu de mutua simpatía entre los soldados y oficiales y los miles de espectadores. «Me ha gustado mucho», subraya Ignacio, un joven oscense que explicó que es el mayor desfile militar que ha visto hasta la fecha

Gente apiñada en los balcones para ver el desfile en Huesca. ANGEL DE CASTRO

"El Ejército ha sacado a la calle todo lo que puede sacar"

«El Ejército ha sacado a la calle todo lo que se puede sacar», dijo a su lado otro joven que no quiso facilitar su nombre y que señaló que la parada fue para él la ocasión de apreciar novedades que desconocía.

«Estoy agotada», dijo Inés, una jubiladas que se quejó de haber estado tanto tiempo de pie y con el calor que hacía. Y Naiara, una joven de la Rioja que estudia en Huesca, reconoció que el despliegue le había «encantado».

«Estaba a nuestro lado, durante el desfile, un coronel de Artillería ya retirado, que nos iba contando cosas del desfile y ha sido muy emocionante poder escucharle», ha manifestado la joven.

Andrea, que estaba con Naiara y otras jóvenes estudiantes que residen en Huesca pero son de diferentes partes de España, calificó la parada de «superbonita». Lidia, dentro de la misma cuadrilla, comentó que le había producido extrañeza que la mascota de la Legión no fuera atada, «sino a su aire», pero sin perderse entre los soldados que marchaban a toda velocidad.

Uno de los paracaidistas, a punto de tomar tierra entre la admiración general. ANGEL DE CASTRO

Emoción en el salto en paracaídas

Ana, una mujer de mediana edad de Huesca, relató que estaba «muy emocionada». «He visto este mismo desfile en Madrid y el de Huesca no desmerece», aseguró. «Todo me ha llamado la atención», ha resumido.

Su amiga Elena señaló que se había emocionado en la ceremonia de izado de la bandera «y también cuando han saltado los paracaidistas».

Un vecino de Huesca cuelga una pancarta contraria a la OTAN. ANGEL DE CASTRO

Ese ha sido, sin duda, el momento más emocionante, dado que los dos militares que saltaron, con gran experiencia, tenían como misión aterrizar en el punto más cercano al lugar donde se plantó el mástil levantado para la ocasión. Y lo cierto es que lo consiguieron pues fueron a parar a la avenida Juan XXIII, eje principal del desfile, a un centenar de metros o menos del asta.

Otras escena imborrable la protagonizaron los aviones y helicópteros que pasaron en vuelo casi rasante por encima de las casas de la ciudad. 

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