Kiosco

El Periódico de Aragón

LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Zaragoza: la ola de calor se cuela dentro de servicios y edificios públicos

De los 25º del Pilar a los 34º del tranvía, ningún lugar está a salvo estos días

En Basilio Paraísol hacía 46 grados al sol a las seis y veinte de la tarde. MIGUEL ÁNGEL GRACIA

El calor, llegó ayer con tanta fuerza a Zaragoza que superó los 41 grados y afectó de forma notable a la vida de los ciudadanos. Ningún edificio ni servicio público se quedó a salvo de un fuerte aumento de la temperatura en su interior. Desde la basílica del Pilar, donde los fieles rezaban a la Virgen a 25º, a los vagones del tranvía, que a las cinco de la tarde estaban a casi 34º.

En la segunda jornada de la ola de calor más temprana que se registra el mes de junio en dos décadas en Aragón, que podría dejar registros récord de 45º el próximo sábado, no quedó ningún oasis urbano a salvo. En las calles y los parques la temperatura no era agradable y a las seis de la tarde en la plaza Basilio Paraíso se superaban los 46 grados al sol.

El Pilar era un refugio de frescor frente al sol rabioso de la calle. MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Incluso en los lugares públicos dotados de aire acondicionado había un ambiente recalentado, como en las ventanillas del Ayuntamiento de Zaragoza, en su sede de la plaza del Pilar, donde los ciudadanos esperaban su turno con casi 29 grados. Pero allí nadie se quejaba pues esa temperatura se antojaba fresca en comparación con la que hacía en el exterior.

Ciclón de calor

No se estaba bien ni siquiera en el vecino pasaje del Ciclón, con 31º bajo la bóveda pese a la acogedora penumbra que reinaba a mediodía. «La impresión de frescor es falsa, solo porque está a la sombra», explicó la camarera de una terraza de esa zona peatonal cubierta.

Ambiente cálido ante las ventanillas del ayuntamiento. MIGUEL ÁNGEL GRACIA

La socarrina, que no había cesado por la noche, empezó ya con fuerza por la mañana, con 30 grados parpadeando en los termómetros de algunas farmacias. Pero cuanto más se acercaban las dos de la tarde más subían hacia el fatídico 40, como habían anunciado las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología.

Las familias piden adecuar los patios de los colegios

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Aragón reconoció ayer que esta ola de calor temprana «debe hacer reflexionar sobre la importancia de abordar el cambio climático en las aulas y de buscar alternativas de acondicionamiento de los espacios educativos».

«Tenemos mucho cemento y poca vegetación en los patios», lamentó la entidad, que por ahora no ha recibido quejas de las familias por altas temperaturas. Pese al calor de estos días, FAPAR no contempla la necesidad de tomar una «medida excepcional», como el cierre de los centros, ya que, recuerda, «hay una reducción horaria».

El horario del comedor, hasta las 15.00 horas, preocupa más, pero aseguran que si se mantiene «es por una necesidad de las familias que no creemos que se deba desatender».

Terrazas desiertas a mediodía

En muchas tiendas y bares y en los supermercados y grandes almacenes, en cambio, los climatizadores funcionaban a toda máquina y, en comparación con el fuego que salía del asfalto, se estaba a gusto, más desde luego que en las terrazas de los negocios de hostelería, en las que no había nadie o casi nadie.

El tranvía no es el mejor sitio para huir de la calorina.

Si uno tenía que coger el tranvía, la situación mejoraba en comparación, pero tampoco mucho, pues a la calorina que genera el trasiego de viajeros se unía el que producía el sol rabioso de los últimos días de primavera. En los autobuses, la cosa estaba aún peor, entre el continuo abrir y cerrar de las puertas en las paradas y el aire que se metía sin parar por las ventanillas, abiertas hasta nueva orden desde el comienzo de la pandemia de coronavirus.

En el vestíbulo del Servet hacía algo de calor. MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Del calor no se libraron ni siquiera los centros educativos y sanitarios. En los primeros, los sindicatos han denunciado que profesores y alumnos deben soportar en ocasiones temperaturas que llegan hasta los 35 grados. Y en los segundos, en el caso del hospital Miguel Servet, pacientes, visitantes y trabajadores se encontraban a unos 30 grados centígrados a las seis y media de la tarde en el vestíbulo principal. Claro que el sol entraba a chorro por los ventanales y, frente a esa radiación, no hay nada que hacer.

Temperatura en un obrador de pastelería.

Mejor en la pescadería que en la panadería

El día 15 de junio, según el convenio de la construcción, se para de trabajar a las tres de la tarde, de forma que el colectivo de las obras se libra de las horas en que el sol es más pesado.

Pero hay gremios que trabajan en interiores a los que les puede influir, por contagio térmico, el tiempo que hace fuera en la calle. Así ocurre en las pastelerías y panaderías. En el obrador de una de ellas la temperatura era ayer de casi 31 grados, con el inconveniente de que no hay variaciones apenas mientras la maquinaria está en marcha. Las pescaderías, en cambio, están en las antípodas. En ellas hace un fresco que parece venido de la costa del Cantábrico, como es el caso de Pablo Mar, un refugio de frescor en medio del ajetreo del Mercado Central.

Pescadería Pablo Mar, en el Mercado Central, un soplo de brisa del Cantábrico. MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Cerca del pescado a la venta, más por efecto del hielo picado que por el del aire acondicionado, hacía ayer una temperatura de 24 grados, según los termómetros. Todo un regalo primaveral en medio de esta canícula anticipada.

Compartir el artículo

stats