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Zaragoceando

El muro de los alcaldes de Zaragoza

El salón de recepciones del ayuntamiento exhibe los retratos de los 27 alcaldes de la ciudad

El salón de recepciones del Ayuntamiento de Zaragoza exhibe los retratos de 27 alcaldes de la ciudad, el más antiguo de 1850. | FOTOS: ANDREEA VORNICU

El salón de recepciones del Ayuntamiento de Zaragoza, una de las zonas nobles de la casa consistorial, está de enhorabuena. Desde esta misma semana esta amplia habitación ha visto incrementada su colección de cuadros: el retrato de Pedro Santisteve ya cuelga de sus paredes, por lo que ya son 27 los regidores que han pasado a la posteridad, por lo menos en pintura.

El de Santisteve, un retrato pintado por Eduardo Laborda, ha sido el último de los cuadros en colocarse, para lo que ha sido necesario hacerle hueco apretujando el resto de los cuadros. Y es que el salón de recepciones, a pesar de su amplio tamaño, tiene un espacio ilimitado y llegará un momento en el que habrá que inventarse algo para poder seguir cumpliendo con esta tradición municipal.

Este particular muro de la fama guarda muchos secretos y curiosidades y es uno de los espacios que más asombro despierta entre los visitantes del consistorio. Entre las cosas que más llaman la atención está el cambio de estilo introducido por el penúltimo alcalde, Juan Alberto Belloch, cuyo retrato, realizado por Jorge Gay, es totalmente diferente a los anteriores. El exprimer edil aparece con una especie de abrigo y agarrándose el fular acompañado, en el fondo, por el Ebro y los puentes de Zaragoza.

Retratos de Juan Alberto Belloch, de Jorge Gay; Pedro Santisteve, obra de Eduardo Laborda; Luisa Fernanda Rudi, de Isabel Guerra y Juan José Rivas Bosch, de Eduardo Salavera. Son cuatro de los 27 cuadros expuestos.

El cuadro de Santisteve, en la misma línea, también representa al exalcalde fuera del despacho y con semblante cercano.

Pero hasta que llegó el retrato de Belloch, lo habitual era pintar a los regidores firmes, con la mirada impertérrita. De los 27 alcaldes, más de la mitad aparecen además con la banda roja que representa su cargo. Y otros tantos llevan además el bastón de mando. La única mujer representada es Luisa Fernanda Rudi, debido a que también ha sido la única alcaldesa, en femenino, que ha gobernado la ciudad.

El muro de los alcaldes

El de Santisteve, además de el último, es el único que lleva cristal recubriendo la pintura. Del total, asimismo, todos los retratos son rectangulares menos uno, que es ovalado: el de Antonio Candalija y Uribe, alcalde en la segunda mitad del siglo XIX.

El más antiguo que aparece retratado es Luis Franco y López, que fue alcalde en seis ocasiones, ni más ni menos, entre 1850 y 1876. Entre los 27 hay muchos que la mayoría zaragozanos no reconocerán, pero que les sonarán porque sus nombres aparecen en el callejero de la ciudad, como Francisco Caballero. También están Gómez Laguna y Cesáreo Alierta.

El muro de los alcaldes

Entre los retratados no están todos los alcaldes que han regido la ciudad desde 1850, aunque algunas ausencias se han reparado en los últimos tiempos. Y es que, antes del de Santisteve, el último cuadro que se colgó no fue el de Belloch, el penúltimo en el cargo, sino los de Manuel Pérez-Lizano y Alejandro Palomar. En el caso del primero, fue alcalde durante la segunda república, entre 1932 y 1933. Fue asesinado por un grupo paramilitar tras el golpe de estado franquista en agosto de 1936. Su cuerpo fue hallado a la orilla del Canal Imperial.

Entre los autores de los retratos también hay varios nombres ilustres, como Natalio Bayo y Alberto Duce. El artista es escogido por el alcalde de turno, y después es el servicio de Protocolo municipal el que se encarga de los trámites administrativos. Los trabajadores municipales establecen las medidas a las que, más o menos, debe ceñirse el cuadro para no destacar por encima del resto y son los encargados de enmarcarlo.

El muro de los alcaldes

El precio también lo establecen desde Protocolo. El de Rudi fue un regalo de su pintora, Isabel Guerra (única mujer entre las artistas retratistas), el de José Atarés, de José Cerdá, costó unos 9.000 euros, parecido al de Belloch. Al de Santisteve ya le han aplicado la subida del IPC y costó entorno a los 10.000. Un dinero suficiente para pasar a la posteridad.

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