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El Periódico de Aragón

500 metros cuadrados en el Clínico para investigar, innovar y mejorar la calidad asistencial del paciente

Diez grupos trabajan en las nuevas instalaciones del IIS Aragón / Combatir la obesidad infantil o enseñar a controlar hemorragias son dos de los proyectos

Antonio Güemes y su equipo han reado un sistema para enseñar a controlar hemorragias. | IIS ARAGÓN

Enseñar a los militares a hacer un torniquete o a controlar una hemorragia en cualquier parte del cuerpo; crear herramientas para estudiar datos genómicos y extraer conocimientos biológicos, o sea, analizar al paciente para poder recetarle medicinas personalizadas o promocionar el estilo de vida mediterránea proporcionando a las familias dos alimentos, que permiten reducir la obesidad infantil. Estos son solo tres de las investigaciones que se llevan a cabo en las nuevas instalaciones del Instituto de Investigación Sanitaria (IIS Aragón), situadas en la tercera planta del hospital Clínico, que esta mañana han sido inauguradas por la consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón.

Las instalaciones (antes estaban ocupadas por la unidad psicosomática y parte de Psiquiatría) cuentan con casi 500 metros dedicados a la investigación y a proyectos relacionados con enfermedades oncológicas, digestivas, hematológicas o de salud mental. Ya trabajan unos 10 grupos (unos 50 profesionales, de los más de mil con los que cuenta el IIS Aragón –organizados en un centenar de equipos–), que abordan temas tan diversos como las nuevas tecnologías en vehículos y seguridad vial, Patología digestiva, Psiquiatría de enlace, o Medicina Interna, entre otros. La inversión realizada por el IIS Aragón ha sido de alrededor de 300.000 euros que incluyen la reforma, los equipos y los profesionales.

Luis Moreno y su grupo trabajan en un estudio de obesidad infantil. | IIS ARAGÓN

Luis Alberto Moreno es el investigador principal del grupo Growth, Exercise, Nutrition and Development (GENUD), que desarrolla el proyecto europeo Mediterranean Lifestyle in Pediatric Obesity Prevention (MELI-POP), destinado a evitar la obesidad infantil promoviendo un estilo de vida mediterráneo. El grupo de intervención fomenta esta dieta aportando dos alimentos a los padres, aceite de oliva virgen extra y pescado para que «los consuman habitualmente». El primero, de forma diaria, el segundo, varios días a la semana. Junto a Moreno trabajan 6 personas y el proyecto tenía previsto terminar en 2021 pero la pandemia lo ha retrasado. Analizan la dieta de 700 niños de Santiago, Zaragoza y Córdoba con la intención de «disminuir el consumo de grasa» y, de momento, los resultados están siendo «positivos» a seis meses pero son «ambiciosos» y quieren observar a largo plazo.

El equipo de Antonio Güemes lo forman 10 personas, algunas de ellas ingenieras. Han diseñado un muñeco que servirá para que los militares «entrenen para entubar» y así «sepan controlar hemorragias». Está destinado al entrenamiento de militares «porque son los que más se pueden enfrentar a estas situaciones» y permite «todo tiempo de posibilidades», desde un torniquete a cualquier otro tipo de herida o control de los catéter. Este es uno de sus proyectos, pero también estudian nanomedicina, han aportado conocimientos durante el covid sobre patentes, diseñan «instrumentos que faciliten operaciones» y tienen en marcha un proyecto de «cirugía sin deshechos» que pretende «reducir el impacto medioambiental, con la fabricación de material reciclado».

Eduardo Candeal y Rebeca Sanz (detrás), de la Unidad de Bioinformática; y María Villota y Jacobo Ayensa (delante), de la Unidad de Inteligencia Artificial.

Otro de los proyectos busca aportar al paciente una medicina personalizada, que se consigue aplicando «herramientas al estudio de datos genómicos para extraer conocimientos biológicos», señalan Eduardo Candeal y Rebeca Sanz, de la Unidad de Bioinformática, que ofrece apoyo al médico para facilitar su toma de decisiones a partir de datos. Por ejemplo, con información pública pueden elaborar «patrones relacionados con el cáncer de colon», que se relacionan con los pacientes del hospital. Buscan «predecir si van a recaer o no, analizar su supervivencia, etc». Cerca de ellos trabajan María Villota y Jacobo Ayensa, de la Unidad de Inteligencia Artificial, que trabajan en el diagnóstico y tratamiento temprano de enfermedades con gran prevalencia en el envejecimiento. «Ayudamos, por ejemplo, al radiólogo a tomar decisiones», al diagnóstico automático y al pronóstico para dar medicina personalizada y que el médico tenga información para tomar decisiones, señala Ayensa.

En la visita a las nuevas instalaciones, han estado presentes, además de la consejera de Sanidad, Luis Pablo Júlved, subdirector científico del IIS Aragón; José Ignacio Barrasa, gerente del sector sanitario Zaragoza III; y José Antonio Mayoral, rector de la universidad de Zaragoza.

El objetivo de las instalaciones es «mejorar la calidad asistencial de los pacientes», dijo Barrasa, ya que la investigación es «el pasaporte que abre las puertas al futuro y mejora el presente». Se pretende visibilizar también «la importancia que le damos a la investigación», además de crear «un espacio de convivencia» para los profesionales.

Por su parte, Júlvez reconoció que estas nuevas instalaciones (cercanas al CIBA) serán un «vehículo de investigación e innovación de los hospitales para así impulsar y mejorar la atención clínica acercando la investigación básica a la práctica hospitalaria diaria» creando sinergias entre los investigadores.

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