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El Periódico de Aragón

INTERVENCIÓN PARA CONSOLIDAR UN EMBLEMA ARAGONÉS EN CATALUÑA

Aragón adquiere gratis el Centro Aragonés de Barcelona para rehabilitarlo e impulsarlo

Tras la cesión del edificio, valorado en 10 millones, hará obras de urgencia por un millón. El Ejecutivo quiere transformarlo en un escaparate cultural y empresarial en Cataluña

Así es el Centro Aragonés en Barcelona GOBIERNO DE ARAGÓN

Un coloso de más de 4.200 metros cuadrados languidece a escasos 50 metros de la ecléctica Rambla de Barcelona. Con cuatro pisos de altura, un teatro a pleno rendimiento en su planta baja –el Goya– , una biblioteca con 17.000 volúmenes y salas y salones con más de un siglo de historia, el Centro Aragonés de Barcelona dio hace unos meses un grito de auxilio al Gobierno de Aragón.

El mal estado de la techumbre y de algunos elementos decorativos de la imponente fachada hacían peligrar su continuidad. Lleva cerrado desde el confinamiento por el coronavirus, ya que los arquitectos recomendaron no reabrir sus puertas por cuestiones de seguridad.

Este lunes se oficializó en la asamblea de socios en un concurrido salón de actos la cesión gratuita de este edificio histórico al Gobierno de Aragón, que a partir de ahora se encargará de financiar las obras para su consolidación urgente y de la posterior adecuación de sus espacios interiores. Valorado en más de 10 millones de euros, este coloso que abrió sus puertas en 1909 (y que es Centro Aragonés desde 1916) forma parte ya del patrimonio de Aragón.

«Hoy es un día feliz», resumió el presidente del Centro Aragonés de Barcelona, Jesús Félez Bono, natural de Alcorisa, que lidera la junta directiva que ha emprendido el camino hacia la cesión del edificio para «salvarlo». La primera petición tiene nombre y apellidos: retirar los 400 metros cuadrados de uralita de la techumbre y consolidar el tejado.

El paso del tiempo y el impacto de las tormentas y las borrascas Gloria y Filomena hicieron que alguna sala se convirtiera en piscina. Esta intervención de «urgencia» ya está valorada en un millón de euros. Será solo el inicio. El consejero de Hacienda de la DGA, Carlos Pérez Anadón, garantizó que «van a existir los fondos necesarios para que este centro primero se consolide y luego se rehabilite».

El Ejecutivo aragonés ya trabaja en sacar la licitación del proyecto y la ejecución de la obra en un solo trámite con el objetivo de «agilizar los plazos administrativos al máximo», explicó la directora general de Patrimonio, Marta Aparicio. Después deberá acometerse el diseño de la adecuación de los interiores en función de los usos que se quieran implementar.

Para ello también hay ya un trabajo hecho. La Cámara de Zaragoza dio a conocer a los socios un informe sobre los posibles futuros usos del espacio. El expresidente de la institución, Manuel Teruel, quien ha liderado el estudio encargado por la DGA, destacó que el Centro Aragonés de Barcelona debe hacer una apuesta novedosa por la gastronomía aragonesa y otros proyectos que doten de ingresos a la institución con el objetivo de llegar a autofinanciarse.

«En sus instalaciones se pueden crear áreas de coworking, ser un escaparate para las empresas aragonesas, presentar las ferias y convertir al centro en un escaparate de lo aragonés, en su más amplia expresión», expresó Teruel. Para toda esta transformación integral todavía no se han hecho públicas las cifras. Eso sí, la previsión es que se puedan incorporar partidas en los próximos presupuestos. Cualquier decisión, insistieron desde el Ejecutivo autonómico, se hará de acuerdo con los socios.

El vicepresidente del Gobierno aragonés, Arturo Aliaga, destacó la cesión como un «acto de nobleza y de futuro», además de felicitar a los socios del centro por un «legado de más de cien años de historia» que sigue vivo hoy, con clases de jota, de aragonés y un longevo club de ajedrez, entre otras actividades que podrán seguir realizándose.

La emoción de los socios del Centro Aragonés en Barcelona era palpable, con aplausos cerrados al finalizar cada discurso. Uno de los miembros históricos de la entidad no dudó en interrumpir a los políticos para pedir honrar la memoria de quienes levantaron este pedazo de Aragón en el corazón de Barcelona. «Si cada uno aportamos un grano de arena... Solo hace falta cariño, compañerismo y hermandad para mantener este centro en pie», reivindicó.

Una relación de "respeto mutuo"

El presidente de Aragón, Javier Lambán aseguró que el paso dado es «fundamental». No solo para el centro, sino para toda la comunidad. Con la importancia de los vínculos económicos entre Aragón y Cataluña –que son entre sí sus principales destinos exportadores–, las relaciones sociales y la historia compartida, el presidente aragonés entiende que el centro debe convertirse en un lugar de «encuentro y respeto mutuo».

«La política debe estar a la altura de las sociedades catalana y aragonesa y no ser un obstáculo, sino un acicate. La nueva orientación del centro puede ser fundamental para lograrlo», recalcó, en una jornada en la que también se reunió a puerta cerrada con el líder del PSC, Salvador Illa.

Con 630 socios en la actualidad, los aragoneses residentes en Barcelona y sus descendientes tienen el reto de volver a atraer a una masa social que llegó a ser de 4.000 socios antes de la pandemia.

«Este centro tiene raíces aragonesas, ramas catalanas y hojas y frutos europeos. Nosotros hemos de dialogar, hablar y seducir para que este centro recupere su esplendor», concluyó Félez. Rompiendo tópicos y mirando al Aragón moderno, con el arraigo de su historia, para que el Centro Aragonés en Barcelona sea el mejor escaparate de Aragón en Cataluña.  

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Así es el Centro Aragonés en Barcelona

La historia del centro

El inmueble, valorado en más de 10 millones de euros, es una casa compuesta de planta baja con sótano y dos pisos alzados con teatro en el fondo de la misma. Está situado en el 72 de la calle de Poniente de Barcelona y sin número en la calle de Torres Amat y consta de 948 metros cuadrados por planta.

La inclusión de este edificio al Patrimonio de Aragón supondrá la ejecución de las obras de adecuación que requiere el inmueble como una inversión del Gobierno de Aragón; materializar el apoyo que el Gobierno de Aragón debe prestar a la mejora y mantenimiento de las infraestructuras de las Casas y Centros de Aragón; ampliar y actualizar el significado del Centro Aragonés en Barcelona, como un lugar, que además de ser referente para los aragoneses que residen allí; y dar la máxima visibilidad a todo lo relacionado con Aragón, en una de las principales ciudades europeas, "con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de los lazos que históricamente han unido Aragón y Cataluña".

Uno de los centros de aragoneses que más tradición e historia ha tenido es el que se constituyó en Barcelona el 3 de enero de 1909, en un momento de importante expansión económica de Cataluña que atrajo a numerosos aragoneses, que buscaban en la región vecina una estabilidad laboral y profesional.

Desde su creación, el Centro Aragonés de Barcelona ha tenido una intensa actividad, relacionada, tanto con obras sociales, culturales o benéficas, como económicas. Reflejo de esta actividad es la sede del Centro, inaugurada el 7 de septiembre de 1916, sobre las ruinas del antiguo convento de Valldoncella, obra del arquitecto Miguel Ángel Navarro Pérez, en el chaflán de las calles Torres Amat y Poniente, a la que, por iniciativa de los aragoneses se le cambiaría el nombre por el de Joaquín Costa, en 1923.

Existe desde entonces un importante arraigo del Centro Aragonés en Barcelona, construida con claras inspiraciones en la arquitectura renacentista aragonesa, dotada inicialmente de planta sótano, y dos plantas en altura, y de un teatro, el Goya, que se mantiene en funcionamiento en la actualidad. En 1947 se añadió un piso al edificio y se hizo una ampliación en la calle Torres Amat.

Deficiencias en el edificio

El edificio forma parte del patrimonio del Centro Aragón, pero su estado actual dista mucho de ser el más idóneo. De hecho, las deficiencias se concentran en las cubiertas y en el sistema de recogida de aguas, que han terminado por acusarse en cerchas de madera, elementos de fachada y cielorrasos de espacios bajo cubierta.

Los daños en los elementos de piedra artificial que rematan antepechos y las dos tribunas de fachada hicieron necesario envolverlos con mallas de protección para prevenir la caída de cascotes a la calle.

Una vez incorporado al Patrimonio de Aragón, este edificio se mantendrá como sede del Centro Aragonés de Barcelona - Casa de Aragón, y, además de ser referente para los aragoneses que residen allí, servirá para el impulso y promoción de actividades culturales, sociales, o económicas que, desde instancias aragonesas, se quieran presentar en Barcelona.

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