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El Periódico de Aragón

Los efectos del cambio climático

La necesidad de producir más cereal dispara la demanda de agua en Aragón

Al final del verano podrían registrarse problemas en algunas zonas agrícolas / La producción de las huertas desciende un 30% por efecto del calor de mayo

Una máquina cosechadora, en plena recogida del cereal, en un campo aragonés. maribelugv

La guerra de Ucrania ha disparado la demanda de producción de cereal en Aragón en un momento en que la escasez de agua puede comprometer las cosechas en algunos puntos del territorio. «Hay demanda de agua debido al conflicto en la Europa del Este, pero también debido que ha llovido poco y al calor intenso que está haciendo desde antes de que empezara el verano», señala David Solano, de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA).

Solano indica que los agricultores aragoneses, en las zonas de regadío, ya calcularon la siembra «en función de la disponibilidad de agua que va a haber». Ese factor, afirma, puede planificarse siempre y cuando exista un aporte garantizado por el sistema de canales y acequias.

En las zonas de secano, en cambio, no cabe hacer previsiones y la cosecha depende en gran medido de cómo evoluciona el tiempo atmosférico, precisa el representante de UAGA.

«Es una lástima que no haya llovido más porque podría haber problemas en algunas zonas al final del verano si el tiempo continúa siendo seco y cálido», advierte. Si no hubiera precipitaciones, asegura, «es posible que en septiembre haya que terminar las campañas antes de hora».

El problema no afectará especialmente a la fruta, pues, como recuerda David Solano, las heladas tardías de la pasada primavera destruyeron en el árbol una parte importante de las futuras cosechas.

De forma que el mayor riesgo lo corren cultivos como el maíz y la alfalfa, en los que los agricultores han tenido que afinar a la hora de la siembra, sin perder de vista la evolución del tiempo durante el verano, que puede modificar el resultado en función de las precipitaciones y temperaturas que se registren.

En este sentido, los grandes sistemas de riego, desde Bardenas y Riegos del Alto Aragón al canal de Aragón y Cataluña, realizan predicciones en las que toman como base de partida las estadísticas que han ido acumulando a lo largo de su dilatada existencia.

Cultivos como el maíz y la alfalfa dependen en gran medida de cómo evolucione el tiempo en verano

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En algunos casos, como en el sistema del canal de Aragón y Cataluña, los datos disponibles cubren un periodo de cien años, lo que permite hacer predicciones más ajustadas sobre posibles aportes de agua. «No solo saben el agua que hay, sino también la que habrá en el peor de los casos», apunta Solano. «La experiencia es un grado, no cabe duda», añade.

En los Riegos del Alto Aragón, el último racionamiento del agua se produjo en la campaña de 2005, cuando hubo que establecer cupos.

«Este año está resultando atípico desde el punto de vista agrícola», afirma Ángel Samper, secretario general de la asociación de agricultores Asaja en Aragón. «El calor intenso y repentino de mayo ha perjudicado mucho a los cultivos de huerta, hasta el punto de que la producción se ha reducido en un 30% en comparación con otras campañas», señala. «La mezcla de calor asfixiante y falta de lluvia ha sido catastrófica en muchas zonas», subraya.

El impacto del calor también se ha dejado sentir en el cereal, pero los efectos han sido desiguales, manifiesta Samper, que dice que mientras en unas zonas se han producido malas cosechas en otras la producción ha alcanzado unos valores buenos.

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