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El Periódico de Aragón

TURISMO DE VERANO EN ARAGÓN

La sequía deja sin agua las zonas de baño del Pirineo aragonés

Algunas pozas dependerán pronto de las tormentas para mantenerse llenas y renovarse

Animación el pasado mes de junio en el Toll de Rabosa y Toscá, en el río Matarraña, junto a Beceite. JOSEP PUCHE

El calor aprieta ya desde el pasado mayo y los bañistas se han apresurado a invadir las pozas más frecuentadas del Pirineo y el Prepirineo aragonés. Pero se han encontrado con una sorpresa: tendrán dificultades para refrescarse porque los ríos llevan poco caudal y el agua se ha estancado en las piscinas naturales donde suele acumularse.

«No ha llovido prácticamente nada los pasados meses de invierno y primavera y la verdad es que hay escasez de agua, aunque las pozas están bien a estas alturas», explicó ayer Jaime Lacosta, alcalde de Luesia, en las Altas Cinco Villas.

En su término municipal, al pie de la sierra de la prepirenaica Santo Domingo, se halla el paraje del pozo de Pigalo, muy visitado por los zaragozanos que huyen del calor de la capital durante el verano.

El pozo de Pigalo, en Luesia, todavía tiene suficiente agua. Pero, si no caen tormentas, puede tener problemas para renovarse. AYTO. DE LUESIA

«Si no caen tormentas, al final es posible que baje la calidad del agua», indicó Lacosta, que subrayó que hace falta que el río Arba de Luesia lleve un caudal aceptable para que se renueve el agua en los puntos donde se concentran los bañistas.

En Pigalo, como en otros lugares de Aragón, se controla el acceso a las pozas, una medida que se pone en práctica entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. De esa forma, con un aforo del aparcamiento limitado a medio centenar de vehículos, «se consiguen evitar las aglomeraciones», según Lacosta.

Tranquilo aspecto del popular salto de Bierge, a mediodía del pasado viernes. AYTO. DE BIERGE

Salto de Bierge

Otro sitio donde empieza a faltar el agua es el salto de Bierge, al sur de la sierra de Guara, que desde hace varios años se ha convertido en una popular zona de baño a la que llegan autobuses enteros procedentes de Cataluña.

Su éxito obligó a tomar medidas para el control del aforo en la campaña de 2017. Pero este año no parece que las orillas del Alcanadre, el río que atraviesa el municipio, vayan a verse desbordadas por los turistas acuáticos.

«Vamos mal de agua», señaló el alcalde de la localidad oscense, César Sánchez Lafarga. «Baja poco caudal, pero aun así seguimos recibiendo visitantes, pues de momento es posible bañarse», añadió el regidor.

No ocurre lo mismo en otros ríos de Guara, como el Formiga y el Vero, donde el nivel de agua ha bajado tanto que van camino de secarse si no reciben aportes en las próximas fechas. «Puede ser un verano preocupante», afirmó Sánchez, en referencia no solo al turismo, sino también a la agricultura.

Con todo, si este verano se producen tormentas la situación puede aliviarse. De hecho, indicó el alcalde de Bierge, el pasado jueves se registró una tormenta que dejó 40 litros por metro cuadrado, lo que garantiza al menos sigue manando por el cauce y permitiendo el baño en las zonas relativamente profundas.

Poza en el Ara a su paso por Boltaña, en el Sobrarbe, una zona de baño privilegiada. AYTO. DE BOLTAÑA

Pozas del Ara en Boltaña

Más al norte, en el Pirineo, el panorama tampoco es muy halagüeño. Las pozas del río Ara están o vacías o con agua estancada como consecuencia de la prolongada sequía que vive el norte de la provincia de Huesca. Se trata de un problema que también se deja sentir en otros ríos, como el Cinca aguas arriba de Aínsa.

«Ahora en muchas pozas no hay nada de agua», advierte en la oficina de turismo de Boltaña, que informan de que, a finales del pasado mes de junio se produjo «una gran afluencia de público por la ola de calor».

El alcalde, José María Giménez, señala que no existe limitación de aforo y que el Ara ofrece numerosos parajes donde es posible bañarse, lo que lleva a muchos visitantes a esa zona de la comarca de Sobrarbe.

En esta zona, el deshielo se adelantó y se aceleró, con lo cual el agua que aporta la fusión de la nieve ya ha pasado casi toda bajo los puentes y solo las típicas tormentas de alta montaña pueden activar la corriente en los ríos que bajan del Pirineo. 

Balneario de Tiermas

Curiosamente, no todas las zonas de baño dependen de la abundancia de agua. Se da la circunstancia de que hay lugares, como los antiguos manantiales del balneario de Tiermas, anegado en los años 60 con la construcción del embalse de Yesa, que emergen cuando baja el nivel del pantano.

Cuando el agua se retira y aparecen las antiguas construcciones de las termas cubiertos de un limo grisáceo, la zona se llena de familias, sobre todo de Pamplona, que acuden a tomar las aguas, que en este caso no son frescas, sino calientes, y tienen propiedades curativas, al igual que el barro que cubre el fondo del embalse.

El río Alcanadre, a su paso por Bierge, ayer. AYTO. DE BIERGE

Piscinas naturales de Beceite

No todas las zonas geográficas de Aragón se han visto afectadas por la sequía de la misma manera. En la provincia de Teruel, las lluvias caídas en abundancia el pasado mes de abril garantizan el baño en las pozas del río Matarraña, en la comarca del mismo nombre y a las puertas del paraje natural de El Parrizal.

Uno de los lugares más frecuentados es el Azud, un remanso del cauce a las afueras de la localidad de Beceite que es muy conocido por turistas de otras comunidades, en especial Cataluña y Valencia. Otra poza de gran interés se encuentra en el denominado Toll de Rabosa y Toscá.

Asimismo, existe una zona del río Ulldemó, llamada La Pesquera, donde es posible bañarse previo pago de una tasa municipal por el uso del aparcamiento habilitado por el ayuntamiento.

Estos lugares han registrado una gran afluencia el pasado mes de junio, en particular durante los fines de semana. Tiempo atrás, el Ayuntamiento de Beceite decidió cobrar y limitar el aforo en algunos parajes naturales, una medida que causó un gran descontento en la zona.  

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