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El Periódico de Aragón

El empleo en la comunidad

El mercado laboral se desajusta por la escasa formación durante los ertes

Los expertos abogan por una preparación continua en los periodos de inactividad de los trabajadores / La patronal admite que la escasez de mano de obra a corto plazo requiere de soluciones de emergencia

Una de las nuevas naves que se están levantando en la Plataforma Logística de Zaragoza Plaza. | ANDREEA VORNICU

Hace ya días que se escuchan las sirenas en la economía aragonesa por un grave desajuste en el mercado laboral. La oferta de empleo crece y crece a tenor del fuerte aluvión de inversiones que llegan a la comunidad y de la recuperación económica, pero los demandantes de trabajo, casi 59.000 según el último balance del paro, no se interesan por los puestos vacantes. La raíz del problema se halla en la formación, anquilosada todavía en un mercado laboral poco flexible y cuyas carencias descuadran las necesidades de empleadores y empleados. De hecho, algunos expertos señalan que el desorden actual podría haberse evitado formando a los trabajadores para las necesidades del mercado durante los periodos de inactividad fruto de los ertes que surgieron de la pandemia.

«Vamos tarde. Se está avanzando, pero queda mucha tarea por desarrollar. No se adivina a corto plazo una solución de estas cuestiones». La dura sentencia la firma Juan García Blasco, catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de Zaragoza, quien explica que la protección salarial que se confirió a los trabajadores por el parón productivo debió venir acompañada de «más acción formativa». De hecho, el catedrático afirma con rotundidad que deben existir mayores exigencias formativas en el disfrute de la prestación por desempleo, además de una educación continua, «durante toda la vida laboral», para los titulados universitarios. A ello habrá que sumarle el ya conocido impulso a la FP Dual.

Poco optimismo en la patronal

No son más optimistas desde la patronal aragonesa CEOE Aragón, Jesús Arnau, el director general de la organización empresarial, asegura que el problema laboral es «la principal preocupación a corto, medio y largo plazo». Para la patronal, la falta de mano de obra no es buena para las inversiones, y añaden que incluso «puede lacrar el crecimiento económico de Aragón». Sin embargo, Arnau enfatiza en que la brecha del mercado laboral es un «serio problema para todos los sectores», más allá de los siempre señalados. A saber: hostelería y turismo, marcados por la temporalidad; y la construcción.

16.500 nuevos puestos de trabajo

La cuestión de fondo reside en que en los próximos años, si se cumplen las promesas de las empresas inversoras, se crearán en Aragón cerca de 16.500 puestos de trabajo. La logística, las energías renovables o la digitalización coparán buena parte de ellos, pero estos sectores necesitan de una cualificación que todavía no ha arraigado en la comunidad. En total, han llegado a Aragón 4.350 millones de inversión privada en siete años, lo que convierte a la autonomía en un verdadero polo de atracción empresarial.

Pero más allá del reto que supone cubrir la oferta de tanto trabajo en estos sectores de innovación, el mercado laboral de los oficios tradicionales continúa desangrándose. «A corto plazo se necesitan soluciones de emergencia. Se está valorando incluso traer contingentes de trabajadores», afirma el director general de CEOE Aragón.

Es en la hostelería, la agroindustria o el turismo donde sufren la escasez de mano de obra con mayor fuerza desde que se avistara el final de la pandemia, lo que lastra la calidad de los empleos –y sobre todo del sector servicios– al huir los profesionales con experiencia a otros sectores. Es la misma historia de la construcción en la crisis financiera de 2008. «Ahora pueden influir las condiciones laborales y el salario, dado que las retribuciones son más bajas. Pero el problema no está exactamente en los salarios, sino en los desajustes entre formación y necesidades», señala Juan García Blasco, quien incide en la importancia de reforzar la negociación colectiva.

No obstante, desde el Instituto Aragonés de Empleo (Inaem) defienden el progreso en materia formativa desarrollado en los últimos años. «Creo que no se ha llegado tarde. Se lleva trabajando en la formación desde hace tiempo atrás. Estamos muy involucrados, llevamos tiempo formando a muchas personas, pero el mercado es cada vez más dinámico», explica Elena Guinda, la directora del Inaem. Sin embargo, en su opinión, el desajuste entre demanda y oferta laboral es debido a algo así como a una sensación coyuntural, dadas las buenas noticias que llevan desde el terreno de la recuperación y de las inversiones. «De hecho, estamos trabajando para contar con profesionales formados para cuando se instalen esas empresas que llegarán en torno a 2024», apunta Guinda.

Pero para muestra, un botón, dicen desde el Inaem. «Hemos sacado la mayor convocatoria de la historia en talleres de empleo», afirma Guinda, lo que se traduce en 1.200 personas formadas en 113 escuelas en las dos últimas convocatorias. Las áreas van desde la construcción hasta la digitalización, la atención sociosanitaria, la restauración o el mantenimiento energías renovables.

En cualquier caso, lo que parecer ser un punto común es que las nuevas áreas productivas exigen de una formación acoplada a los intereses empresariales. No obstante, hay sectores, como la construcción, que están logrando revitalizarse cimentando sus pilares en estos principios. En la reforma laboral se contemplan periodos de formación coincidentes con las etapas de inactividad para los contratos fijos-discontinuos.

En resumen, la solución del desajuste es urgente. «Y responsabilidad de todas las partes implicadas: organizaciones empresariales, sindicatos, las autoridades públicas... Y sobre todo, hay que empezar a incorporar más compromiso en la negociación colectiva. Esto es capital», concluye García Blasco.

Una bolsa de trabajo a medida

Las largas filas del paro fueron la representación gráfica de una época aciaga en Aragón y en todo el país en los años que siguieron a la crisis financiera de 2008. Será esa una imagen probablemente irrepetible: aunque arreciara una nueva crisis económica, casi todos los procesos son digitales. 

La digitalización de la estructura de las oficinas de empleo es una de las principales demandas de las organizaciones empresariales. Y aunque ya es así en buena parte de los procesos, desde la patronal aragonesa CEOE Aragón apuntan que no es suficiente. «Debemos estudiar a nuestros 59.000 desempleados al detalle buscando la personalización de los perfiles del trabajador. Necesitamos una transparencia total de las empresas, porque en algunas no sabemos qué necesitan», explica Jesús Arnal, el director general de la organización empresarial. 

El objetivo es conocer al detalle oferta y demanda, y para ello, dicen, necesitan contar con herramientas digitales que permitan acceder a estas bases de datos. «Es increíble que con los medios que tenemos no sepamos en qué quiere trabajar cada uno de los parados y qué necesita cada empresa», denuncia Arnal. Por otro lado, añade el director general de la CEOE Aragón que se hace necesario «cribar a la gente que está en desempleo pero que no busca trabajo de forma activa, porque algunos no se presentan ni a los procesos de selección cuando les llaman». 

Desde la patronal ponen la pelota en el tejado de la Administración, es decir, del Instituto Aragón de Empleo. Y desde el Inaem aseguran estar en «plena transformación digital» para adaptarse a las demandas. «Estamos trabajando de la mano con los agentes sociales y organizaciones sectoriales, sobre todo especializando las oficinas de empleo para estar muy pegados a las necesidades de las empresas», explica Elena Guinda, la directora del Inaem. 

De igual modo, el Inaem ha lanzado ayudas para la formación de jóvenes de menos de 30 años y con la captación de trabajadores de fuera de Aragón. 

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