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El Periódico de Aragón

EL FINAL DEL PLEITO ENTRE DOS ADMINISTRACIONES

Nueve años del litigio del tranvía: ¿Error o préstamo a un interés alto?

Parada del tranvía en la plaza Aragón. ANGEL DE CASTRO

La sentencia del Tribunal Supremo, más que un jarro de agua fría para el Gobierno de Aragón, ha resultado ser una especie de muro dentro del callejón sin salida en el que la presidenta Luisa Fernanda Rudi decidió meter a la comunidad hace 9 años con tal de no pagar ni un euro a la ciudad de la que había sido alcaldesa en el pasado. Como entonces lo era el socialista Juan Alberto Belloch, que exigía entonces con vehemencia el pago de los primeros 10 millones de euros que la conservadora dejó de desembolsar.

En esta especie de callejón durante casi una década se han adentrado muchos otros, del PP y del PSOE. Una huida hacia adelante que deja tras de sí multitud de desencuentros y que, quizá ya no se recuerde, llegó a poner en peligro hasta la aprobación de la ley de capitalidad para Zaragoza.

Pero fue otra decisión política, de ZeC y muy cuestionada en el ayuntamiento porque la tomó en solitario, la que dejó al margen esa discusión por los impagos del tranvía para sacar adelante el texto que permitía, en la firma de marzo de 2017, tanto al alcalde Santisteve como al presidente aragonés Javier Lambán hacerse la foto de ese acuerdo «histórico».

La realidad fue que nueve meses después de aquella instantánea la DGA presentaba la liquidación unilateral del convenio del tranvía desembolsando solo 8,7 millones de los 33,5 que adeudaba la comunidad. A manos de Fernando Gimeno, entonces consejero de Hacienda de Lambán y que antes había sido vicealcalde de Zaragoza, mano derecha de Belloch y principal azote en este asunto del Ejecutivo presidido por Rudi. Solo habían pasado cuatro años pero el escenario daba un giro de 180 grados.

Lo cierto es que la defensa que Gimeno había diseñado en 2013 para atizar al Gobierno de Rudi fue la que luego utilizó ZeC en 2017 para llevar a la DGA y a su liquidación a los tribunales. Y la misma que el propio Gimeno había intentado desmontar desde su puesto en el Gobierno de Lambán.

Así que el Supremo le acaba de dar la razón al Gimeno vicealcalde y se la quita al consejero. A él y a lo que antes defendió Rafael Fernández de Alarcón, brazo ejecutor de Rudi en sus impagos por el tranvía. Ninguno escatimó en trampas y ahora, tras darse de bruces con el muro, si solo fue un error, fue mayúsculo, y si fue algo intencionado para financiarse a costa del ayuntamiento, el préstamo le va a salir a un interés muy alto.   

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