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LA RESPUESTA AL ANUNCIO DE SÁNCHEZ

Los sanitarios sin contrato fijo en Aragón: «Estás siempre con el culo al aire»

La inestabilidad laboral en el Salud alcanza todos los ámbitos y profesiones: desde médicos de la uci hasta celadoras que llevan lustros sin saber cuándo acabarán sus contratos

Desde los médicos intensivistas hasta los cocineros de los hospitales sufren precariedad. EL PERIÓDICO

Desde que el covid irrumpió en el sistema sanitario aragonés como un elefante en una cacharrería, muchos han sido los reconocimientos y galardones que se han otorgado a los sanitarios de la comunidad. Pero hay un premio que muchos profesionales llevan tiempo trabajándose y que todavía no les ha llegado: la estabilidad laboral. En algunos ámbitos, hasta un tercio de la plantilla de los hospitales y centros de salud está conformada por contratados eventuales.

«Estoy con una promoción interna desde 2020, pero antes estuve con otra desde el 2014», explica Lorena Heredia (38 años), que es auxiliar de enfermería en el Miguel Servet de Zaragoza. ¿Y qué supone eso de la promoción interna? «Estoy cubriendo una vacante que dejó una persona que ascendió a una categoría superior, en este caso enfermera. Y esto supone que soy la mochila de esa persona, puesto que la plaza no es mía, sino suya. No tengo derecho a decidir nada por mí misma. Si decide que quiere cambiar de destino lo tengo que hacer, si prefiere que el turno sea rotatorio en vez de mañanas lo mismo. Hasta las vacaciones», relata. Y así desde hace ocho años y con dos años de pandemia por el medio.

«Ella está como interina por lo que el día que salga la oposición volverá a la bolsa y yo me iré a la calle. En cualquier momento puede pasar», cuenta Heredia. «No se nos valora nada. Antes se nos aplaudía pero ahora con los retrasos, las listas de espera para conseguir un especialista, la falta de personal la gente está cabreada. Y no saben todo lo que hay detrás», dice la mujer.

Sin plaza y trabajando desde el 99

Pero su caso no es el único, incluso hay profesionales que llevan más de dos décadas como contratados eventuales. Es el caso de Dulce Lázaro (60 años), celadora en el centro de especialidades Ramón y Cajal de Zaragoza. Lleva desde 1999 trabajando para el Salud pero su trabajo no es fijo. «En 2001 aprobé una oposición pero no me sirvió porque no tenía puntos. Y ahora tengo muchos puntos por la experiencia acumulada pero no puedo presentarme a un examen. A mis años la cabecica ya no me da», cuenta.

A su edad, teme que pronto la plaza que le mantiene sea ocupada por otra persona. «Y después de todo este tiempo me iré a la calle. Encima ahora han sacado un portal nuevo que para la gente joven muy bien, pero yo entregué mal los papeles y aparezco en la bolsa con 0 puntos, cuando tengo más de 100», lamenta. «A pesar del tiempo que llevo siempre hay incertidumbre, y cada día más», añade Lázaro.

Interino a los 62

«Dentro de lo que cabe yo puedo decir que he tenido suerte», relata otro trabajador interino del Salud. Es José Carlos Torralba (62 años), médico intensivista en la uci del Miguel Servet, donde lleva dos años y medio. Antes estuvo en el Obispo Polanco de Teruel. Su «suerte» se debe a que, en 12 años empleado en el Salud, «solo» ha encadenado «tres o cuatro contratos». «Hay gente que ni los podría contar», asume.

En Teruel, explica, hay más necesidad por lo que se cubren las plazas antes y de ahí que no haya estado sin empleo. «Pero la situación es incómoda. Yo he ido renovando pero nunca he tenido la seguridad que te da la continuidad. En lo personal, a tu familia no le puedes ofrecer la tranquilidad de tener un trabajo fijo. Estás siempre con el culo al aire», relata este médico.

Sobre el decreto ley anunciado por el Gobierno de España, Torralba cree que se ha hecho «por interés electoral». «Pero me parece bien si va a servir para que se reconozcan los derechos laborales de los que llevamos trabajando diez, quince y hasta 20 años como temporales», dice, si bien no tiene muchas esperanzas. «Prefieren tener eventuales porque te cogen y de dejan según interesa», explica. Su sueldo, además, es menor que el de un médico con su misma responsabilidad puesto que a los interinos no se les reconoce el plus de carrera profesional.

En las cocinas también hay precariedad

Y la misma situación se da en otros puestos que dependen del Salud. Daniel es liberado sindical de CGT y ocupa una plaza de cocinero en el Rollo Villanova de Zaragoza. «Entré en el 2015, en 2017 salió la oposición para cubrir la plaza pero no pasó. Y desde marzo de 2021 estamos esperando el resultado de la OPE (Oferta de Empleo Público). Sabes que, por mucho tiempo que lleves, si sale una oposición y no la apruebas te cesan», cuenta. Nuestra salud está en sus manos, y su estabilidad laboral en el aire.

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