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El Periódico de Aragón

LOS ESTRAGOS DEL PEDRISCO EN EL BAJO ARAGÓN

Andorra y Calanda amanecen inundadas de desperfectos: "Dicen que nadie recuerda una granizada igual"

El 90% de los vehículos estacionados en las calles de Andorra sufrieron desperfectos | El alcalde de Calanda pretende presentar al Gobierno central una declaración de zona catastrófica conjunta con Andorra y Alcañiz

Un río de granizo reventó la puerta de un garaje subterráneo y el pedrisco aún permanecía intacto en la mañana de este jueves. ANGEL DE CASTRO

-"He hablado con los vecinos y nadie recuerda una granizada como esta".

-"Si acaso una en 2005 o 2006, pero ni esa destrozó tanto".

-"O la Gloria aquella como muchísimo... Pero nada, como esta, nada».

La conversación la llevaban Ana, Javiera y Ángel, tres vecinos de la Avenida San Jorge de Andorra, la arteria principal de la localidad turolense. Frente a ellos, un vecino retiraba los cristales rotos de una ventana que todavía no se habían desprendido del todo.

Los andorranos, en ropa de verano, caminan junto a los bloques de hielo. ANGEL DE CASTRO

Un sol de justicia iluminaba desde primera hora de este jueves el Bajo Aragón y en la sierra de Arcos. Con el calor en la frente, los vecinos de Andorra y Calanda han dejado de mirar al cielo que les descargó una intensa lluvia de granizo, para dirigir la mirada a sus vehículos, viviendas y explotaciones agrícolas, todo ello arrasado por el episodio extremo de pedrisco que se vivió en la tarde del miércoles.

El polígono industrial al que se accede por la carretera a Zaragoza estaba ayer plagado de vehículos abollados y con las lunas destrozadas. Una hilera de más de 30 vehículos se extendía frente a las naves con un aspecto desastroso. Fueron los coches que dormían en las calles quienes se llevaron la peor parte. "En torno al 90% de los vehículos estacionados al aire libre han resultado dañados", confirmaban desde el Taller AutoAragón. "Esto es lo que toca, qué le vamos a hacer", decía resignado Alejandro, un joven que esperaba a que le peritasen los daños. La tormenta tiró abajo una tapia y obligó al 112 a cortar un tramo de la carretera entre Alcorisa y Calanda.

Un coche con las lunas reventadas espera a que el perito cuantifique los daños ANGEL DE CASTRO

En los campos, la situación aún da más respeto. El sector en el Bajo Aragón afronta pérdidas millonarias y una dura tarea de cuidado en los campos de herbáceos en los próximos días. Ya comienzan a llegar las primeras tasaciones de Agroseguro. De momento, la empresa ha recibido reclamaciones de daños en 3.855 hectáreas. Por parte de UAGA, las cifras registradas por parte de sus asociados muestran una gran incidencia en Mazaleón, sobre todo en melocotoneros, almendros, viñedos y oliveros. También en Calaceite hubo daños en zonas localizadas, con una afección del 60-70%, donde las fuertes rachas de viento arrancaron almendros y viñedos.

En todos los rincones de Andorra los vecinos trabajaban sin descanso y a destajo para tratar de limpiar los desperfectos. Buena parte de las viviendas y edificios de la localidad han registrado daños en ventanas, persianas, tuberías o claraboyas. Los andorranos continuaban a primera hora de ayer achicando agua y amontonando el pedrisco en voluminosas montañas que se resistían a derretirse.

Cristales rotos e hileras de vehículos dañados en Andorra

Era un miércoles cualquiera cuando el aviso de tormenta recorrió los grupos de WhatsApp andorranos. Los protagonistas de la conversación inicial, de hecho, ni siquiera estaban en la localidad. Ana emprendió un viaje exprés desde Zaragoza, donde trabaja como profesora, para controlar que no pasara nada en su casa. Ángel Lorenz hizo lo propio, pero desde Vinaroz, donde estaba de vacaciones. "Al venir por Morella casi pasé miedo. Estaba negro, negro, negro...", relata.

La orografía de Andorra hizo que la enorme avenida de agua y granizo se dirigiera hacia la zona más baja de la localidad, allá por la Avenida de Albalate, donde se sitúa el Hotel Andorra y un parking subterráneo. Allí, el río de hielo se acumuló en la puerta del garaje y se la llevó por delante. "Por lo menos no se hizo daño nadie. Lo que se pueda arreglar con dinero... pues bien. Pero haber de dónde sacamos ahora el dinero", cuestionaba el técnico de mantenimiento, Álvaro Asensio. "Llevamos desde ayer sin parar y lo que nos queda", apuntaba al tiempo que lanzaba sal y agua tibia sobre las montañas de hielo del garaje anegado.

Un vecino retira los restos de una ventana rota por el granizo. ANGEL DE CASTRO

Calanda llora sus campos

En Calanda, la piedra helada se cebó con el campo. Los agricultores esperaban salvar la temporada con el poco melocotón que sobrevivió a las heladas –menos del 30%–, pero el pedrisco ha rematado la faena climatológica en una horrenda temporada. Más del 90% de la cosecha ha resultado arrasada. Según las estimaciones de su alcalde, Alberto Herrero, de los 3.900 habitantes de la localidad, 3.000 se dedican a la agricultura. "Difícilmente alguien no contará pérdidas este año", lamentaba. Ayer, los técnicos de las compañías de seguros comenzaron a visitar las explotaciones de la zona para comenzar los peritajes.

Hacía años que el Bajo Aragón no se enfrentaba a fenómenos tan virulentos. En todas las conversaciones se oía un rumor que rezaba: Y dicen que de ahora en adelante esto será lo normal. 

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Efectos de la granizada en Andorra Ángel de Castro

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