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Análisis de los cambios socioterritoriales previsibles

«Somos un valle pequeño, no caben cosas grandes»

Los vecinos de La Fueva llevan más de un año manifestándose contra la instalación de grandes parques de energía | Un estudio de la Universidad de Zaragoza les da la razón

El consejero de Agricultura, Joaquín Olona, en la reunión con alcaldes de La Fueva.

El consejero de Agricultura, Joaquín Olona, en la reunión con alcaldes de La Fueva. / S.E.

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Ignacio Martín

Ignacio Martín

Zaragoza

Begoña Dorado y José Ramón Laplana, alcaldes de Palo y La Fueva respectivamente, acompañados por el diputado y alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo, y los representantes del equipo municipal Jesús Solano y Carlos Espluga, se reunieron esta semana con Joaquín Olona, consejero de Agricultura y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, al que le presentaron personalmente los resultados del Estudio Socioeconómico que encargaron y ya obra en las manos del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico y en el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental, además de en la propia consejería.

Desde que hace más de un año comenzaran a movilizarse los vecinos del valle de La Fueva, en la provincia de Huesca, a propósito de la intención de instalación de grandes parques de energía fotovoltaica en sus municipios, la andadura de plataformas, asociaciones y responsables políticos no ha cesado. Ambos ayuntamientos tienen claro que su posición no será otra que la de defender el interés mayoritario de sus vecinos. "Los vecinos del valle han dicho no de forma rotunda a los grandes parques por cómo condicionarán su equilibrio socioeconómico y territorial, tanto a nivel del incremento de vecinos como en empresas y negocios agroganaderos y turísticos". 

Y lo más importante, por cómo influyen en la tendencia al alza del número de alumnos matriculados en la escuela, "como demuestra un estudio independiente que tenemos que da fe de todo ello", indica la alcaldesa de Palo. Asimismo, todos dicen no estar en contra de las energías renovables, pero sí en la escala planteada con los tres proyectos que se encuentran en tramitación. 

"Somos un valle pequeño, no caben cosas grandes", matizó al Consejero el propio alcalde pedáneo de Tierrantona, Jesús Solano, quien pide más poder de decisión para los territorios afectados. 

Una imagen de la Fueva.

Una imagen de la Fueva. / S.E.

Con el título ‘Análisis de los cambios socioterritoriales previsibles en el Valle de La Fueva a corto y medio/largo plazo en diferentes escenarios’, ambos consistorios encargaron al equipo de la Paloma Ibarra, el equipo de investigación del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio y el Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza, la elaboración de un informe independiente y objetivo que estudiara en profundidad la realidad de sus municipios ante un planteamiento empresarial de gran impacto que podría condicionar tanto el desarrollo demográfico positivo como el del actual equilibrio entre la ganadería, la agricultura y el Turismo. 

El informe será presentado en el próximo I Congreso Interdisciplinar de Despoblación y no solo será determinante durante la exposición pública de los proyectos y los periodos de alegaciones, sino que además demuestra, tal como indica Carlos Espluga, concejal del Ayuntamiento de La Fueva y portavoz de la plataforma La Fueva no se vende, que "la aparente demonización de las energías renovables por parte de la sociedad afectada por estos proyectos no es por su concepto ni su inequívoca necesidad, sino por el modelo de impacto masivo de gran escala y falto de regulación que proteja a los vecinos de los propios territorios". 

Espluga recuerda que estos proyectos concretos cuentan con un rechazo social superior al 85% de los residentes del valle (solo han firmado contratos con las fotovoltaicas 8 vecinos de los 600 que hay en el valle, según informan), donde ya hace dos años que empezaron a llegar cartas ofertando la posibilidad de instalar placas solares en sus terrenos y con contratos tipo de 1.100 euros por hectárea. Ahí se sintió la amenaza de que en un valle de agricultura y ganadería "nos clavasen" 400 hectáreas de placas solares. 

"Enseguida nos dimos cuenta de que no hay nadie que te proteja porque con las placas no hay ningún tipo de regulación más allá de las figuras de protección medioambiental", explica el portavoz.

Equilibrio social y económico

Desde bien pronto se pusieron a recoger firmas en una lucha de resistencia que perdura. El estudio de Unizar les ha dado más fuerza porque, básicamente, "demuestra que hay una estructura y un equilibrio social y económico, así como un crecimiento de población en los últimos años, que se iría al traste con la instalación de estos parques".

Desde la plataforma abogan por que tanto el Gobierno de España como el de Aragón reconozcan el crecimiento en población y número de niños matriculados en la escuela del valle, un 220% desde hace 15 años, así como el hecho de que La Fueva, en la comarca oscense de Sobrarbe, es el cuarto municipio aragonés en número de plazas de turismo rural, con un sector agroganadero muy consolidado.

La plataforma critica asimismo que el proyecto que les afecta incluye una área de evacuación hasta la subestación de la presa de Mediano, una infraestructura que, según la plataforma, «afectaría tremendamente al paisaje y al modo de vida de los habitantes de La Fueva» y que dicha línea de evacuación no solo servirá para transportar la energía generada por este parque sino por otros dos dependientes del mismo, denominados La Nata y Guarados, y que se encuentran en tramitación a través del Gobierno de Aragón.

La sociedad reclama energía renovable, "pero también espacios abiertos, paisajes limpios y parajes de alto valor natural, que por sí mismos ya ofrecen unos servicios ambientales de gran valor y expectativas de desarrollo sostenible, generando economía y empleo, frente al modelo de grandes parques eólicos y fotovoltaicos en el mundo rural que pueden generar ingresos sobre los terrenos que ocupan, pero provocan el efecto de cambio del uso del suelo agrícola por un rentismo que puede conllevar más despoblación", concluyen.

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