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CONFLICTO LABORAL EN EL TRANSPORTE PÚBLICO

Huelga del bus en Zaragoza: desesperados a 40 grados

Resignación, cabreo y desamparo entre los usuarios ante las largas esperas en las paradas en plena ola de calor. "Siempre lo pagamos los mismos", lamenta una mujer jubilada

Los usuarios del bus se resguardan del sol a la sombra en una parada del Coso,. este miércoles en Zaragoza. Jaime Galindo

Los paros en un servicio público de transportes traen siempre de cabeza a los usuarios, por los retrasos y largas esperas que provocan trastornos e incomodidades en los hábitos cotidianos, los planes personales y, sobre todo, las obligaciones laborales. Si esto sucede en plena ola de calor, con los termómetros en torno a los 40 grados, el desamparo es máximo. Así les ocurre estos días a los sufridos zaragozanos que utilizan los autobuses urbanos a los horas que se producen la huelga parcial, que están pagando los platos rotos de un conflicto laboral que se prolonga ya desde hace un año y medio.

Resignación, cabreo y exasperación. Son algunas de las sensaciones que respiran en las paradas a la hora de mediodía que está fijado el paro (de 14:15 a 15:15 horas), cuando la afluencia de gente está siendo baja en estas fechas tras finalizar el curso escolar y haber comenzado las vacaciones de verano. "Entiendo que ellos tienen sus reivindicaciones, pero siempre lo pagamos los mismos", se lamenta Isabel, una jubilada de 71 años de edad y vecina del barrio de Torrero, en una marquesina de la plaza de España de Zaragoza, donde el termómetro sobrepasa los 40 grados a las dos y media de la tarde.

"Con la que está cayendo, llevo diez minutos y aún faltan otros diez para que llegue el bus. No puedo más", asegura la mujer, visiblemente fatigada, que opta finalmente por irse en taxi para volver a su casa desde el centro.

"Es muy fastidioso estar así, pero todo el mundo tiene derecho a protestar por mejorar sus condiciones de trabajo", señala Alberto, un joven de 23 años más comprensivo con la reivindicaciones de los huelguistas. "Tampoco hay que exagerar, uso el bus a estas horas y no vean que haya tantos retrasos", precisa. Lo cierto es que los servicios mínimos fijados por el ayuntamiento --de entre el 46,8% y el 60,1% entre los conductores- hacen que las demoras del servicio sean puntuales en la mayoría de las líneas.

"Lo veo un poco abusivo por parte de los trabajadores. Con estos calores que está habiendo no se puede estar media hora al sol", se lamenta Alfredo Lavilla, al que el paro parcial le coincide justo cuando sale de trabajar a la hora de comer de una pescadería del Mercado Central. "A los que utilizamos el autobús para ir o venir del trabajo, cada vez que tienes que coger uno es un problema gordo. Y más con estas temperaturas insoportables", apunta.

Este usuario cree que el comité de Avanza "debería tener un poco más de sensibilidad y protestar de otra manera" al haber una ola de calor tan prolongada, una opinión que es compartido por otras de las personas que esperan en la marquesina del bus. "Es desesperante. No puede ser que con este calor nos tengan 15, 20 y 30 minutos esperando. Esto no hay quien lo soporte ni poniéndote a la sombra", asegura Ángel, de unos 50 años, que cansado de tanta demora se decantan por coger una bici de alquiler para volver a su casa desde el centro.

Las esperas con sofocantes temperaturas amenazan con prologarse en los próximos días al no vislumbrarse el final de esta ola de calor ni tampoco la resolución del conflicto laboral, encallado por la incapacidad de la empresa Avanza (concesionaria del servicio público municipal) y el comité para ponerse de acuerdo. La negociación está bloqueada en estos momentos sin que el ayuntamiento sepa dar por ahora con la tecla de una solución.

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