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El Periódico de Aragón

La Guardia Civil investiga el primer caso de pinchazo sufrido en Aragón

Los Mossos todavía no han registrado la denuncia de una leridana durante el Monegros Desert Festival | La víctima fue trasladada a un hospital de Lérida tras sentir cómo se le entumecían las extremidades

El dispositivo de seguridad del Monegros Desert Festival contó con la presencia de 300 agentes de la Guardia Civil de Huesca. Jaime Galindo.

Una chica de Lérida podría sumarse a la lista de víctimas de pinchazos supuestamente vinculados a la sumisión química. De confirmarse, se trataría del primer caso que se registra en Aragón, concretamente, durante la celebración del Monegros Desert Festival en Fraga. La Guardia Civil de Huesca está investigando los hechos, pero, tal y como pudo saber este diario, «no está confirmado» y se barajan varias hipótesis.

La leridana, acompañada de su pareja, sintió cómo se le entumecían las extremidades y se mareaba tras sentir un pinchazo. Precisó de asistencia médica y fue trasladada al hospital Arnau Vilanova de Lérida. Según pudo saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, todavía no ha presentado una denuncia formal ante los Mossos d´Esquadra de Lérida. Precisamente, la portavoz de los Mossos señaló la semana pasada la importancia de que las víctimas interpusiesen denuncia y acudieran a un centro hospitalario.

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Desde el Ministerio del Interior, definen la sumisión química como la administración intencionada de una sustancia química para violentar sexualmente a una víctima.

Sin embargo, la portavoz de los Mossos, Monserrat Ecudé, insistía la semana pesada en no asociar estos pinchazos a una sumisión química: «Hablar de pinchazos y sumisión química es irresponsable. No tenemos que generalizar psicosis con este tema, que nos preocupa y que lo tenemos que perseguir e investigar y saber qué está pasando».

Lo cierto es que, hasta el momento, ninguno de los pinchazos ha terminado en una agresión sexual. Las autoridades insisten en la importancia de dar la voz de alerta lo antes posible y tratar de permanecer acompañado en todo momento. El siguiente paso es el aviso a las autoridades: primero, a los porteros de la discoteca y, luego, a los servicios médicos y la policía.

La Guardia Civil de Huesca es la encargada de llevar a cabo esta investigación ya que los hechos tuvieron lugar en la localidad oscense de Fraga. El dispositivo de seguridad del festival contó con un total de 300 agentes de la Guardia Civil, a los que se sumaron agentes de diferentes unidades de la provincia de Huesca como Seguridad Ciudadana, Policía Judicial, Seprona, Tráfico y Unidad Aérea, entre otros.

Esta práctica ya se está extendiendo por todo el país y las denuncias se van sucediendo en regiones como Cataluña o el País Vasco, donde la Ertaintza ya investiga una docena de pinchazos sin que se hayan detectados restos de sustancias tóxicas. Y es que el modus operandi de los agresores es siempre el mismo: pinchan, ‘desaparecen’ y no se confirma ningún positivo en ninguna sustancia.

Esto no significa que los pinchazos no tengan ningún efecto. La inmensa mayoría reacciona a la supuesta sustancia con un exceso de somnolencia, dolor de cabeza, torpeza en los movimientos, visión borrosa o desorientación.

Algunas comunidades como Cataluña ya están tomando medidas al respecto. Allí, ya han registrado 19 denuncias por pinchazos, doce ellas en la localidad gerundense de Lloret de Mar. Las autoridades catalanas recomiendan cacheos en las discotecas y, además, la patronal del ocio nocturno tiene como objetivo reforzar los controles de acceso a clubes y discotecas.

Incluso la Consejera de Igualdad y Feminismo de la Generalitat, Tania Verge, consideró ayer que implantar registros sistemáticos a todos los hombres que acceden a discotecas «puede ser una medida». 

Denunciado un caso en Salou

Según publica Europa Press, una menor de 17 años denunció la noche del sábado al domingo que había recibido un pinchazo en una discoteca en Salou. Según ha publicado 'El Caso', fue sobre las 3.30 horas y no se ha podido identificar al sospechoso de la agresión. Las citadas fuentes consultadas por la agencia de noticias han añadido que la chica contó que se estaba mareando, y fue trasladada al Hospital Joan XXIII de Tarragona.

Además, una discoteca de la localidad tarraconense ha empezado a repartir tapavasos entre su clientela para evitar que les echen droga en el interior de la bebida. Esta medida tiene el objetivo de aumentar la seguridad de las mujeres, principalmente, ya que son las principales víctimas de agresiones sexuales por sumisión química.

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