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El Periódico de Aragón

ACCIDENTES DE MONTAÑA EN ARAGÓN

El Pirineo bate ya el récord de rescates en época de verano

Los auxilios superan a los que se habían registrado por estas fechas en la pasada campaña

Rescate de la Guardia Civil, este verano, en Ordesa. GUARDIA CIVIL

El Pirineo y Prepirineo de Aragón llevan camino, a mitad de verano, de batir el récord absoluto de rescates, por encima de los que se efectuaron el año pasado, en el que, con 319 intervenciones entre junio y septiembre en total, ya se sobrepasaron las cifras de todas las campañas anteriores. De momento, los salvamentos acumulados superan los que se habían registrado hace un año por estas fechas.

Además, el número de fallecidos asciende a seis, cuatro de ellos en verano, entre el 1 de junio y la actualidad. Que serían siete si se añadiera el senderista que murió el pasado 30 de junio en el Moncayo, en la provincia de Zaragoza.

«Este año, al igual que el pasado, hay una gran afluencia en el Pirineo», subraya el teniente Baín Gutiérrez, jefe del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil en Jaca.

Uno de los factores que han contribuido al incremento del número de salvamentos de montañeros, senderistas y barranquistas, junto al «exponencial» aumento de los aficionados tras la pandemia de covid, es la elevada temperatura que se registra desde el pasado mes de junio, que se ha traducido en una fuerte incidencia de los golpes de calor.

«Es relativamente inusual que haya rescates por golpes de calor o agotamiento extremo, que a veces son uno consecuencia del otro», subraya el especialista de la Guardia Civil.

«Estas últimas semanas hemos realizado numerosas intervenciones por golpes de calor, del orden de 15 o 20 e incluso más, cuando otros años apenas se registran», afirma Gutiérrez.

Auxilio a un barranquista en un desfiladero de Triste, en el Prepirineo. GUARDIA CIVIL

Altas temperaturas

«Eso indica varias cosas, la primera de ellas que está haciendo un calor que no es normal, por lo que la planificación previa de la actividad en montaña tiene que tener en cuenta que las altas temperaturas disparan la necesidad de beber agua», manifiesta el responsable del Greim de Jaca.

«Si en circunstancias normales bebo un litro, con este calor puedo beber cuatro o cinco, por lo que hay que tener presente que la actividad se complica si atravesamos zonas donde no hay agua o la que hay no es potable», precisa el agente, que indica asimismo que se deben evitar las horas centrales del día, las de más calor, entre las doce del mediodía y las cinco de la tarde.

En algunos casos, aunque no en todos, manifiesta, se podrían haber evitado los problemas madrugando un poco más o eligiendo recorridos por lugares sombreados.

Estado en que se encuentra el glaciar del Aneto. GUARDIA CIVIL

Peligro en el glaciar del Aneto

La Guardia Civil de montaña, señala el teniente Baín, prefiere no utilizar el término puntos negros para referirse a lugares donde se concentra mayor número de accidentes. Sin embargo, apunta que este año se ha emitido una alerta para avisar de las malas condiciones en que se encuentra el glaciar del Aneto.

«Debido a las altas temperaturas, la capa estacional de nieve ha desaparecido antes de lo normal, que solía ser septiembre en el caso de no haber nuevas nevadas», explica. Pero este año, debido al sofocante calor, ese manto de nieve ha desaparecido, «y solo queda el hielo fósil».

Ese estado convierte el glaciar en un lugar «extremadamente peligroso», por lo que la Benemérita ha aconsejado atravesarlo por un lugar en el que la zona de hielo es mucho más corta, con lo que se reduce el peligro de deslizamiento.

Los lugares más frecuentados son los que, a su vez, arrojan un mayor número de rescates, como los valles de Tena, Ordesa y Bujaruelo, así como el entorno del Balneario de Benasque.

Por otro lado, también se producen incidencias en los barrancos debido a que el calor empuja a muchos aficionados a buscar lugares frescos, lo que ha saturado algunos de ellos, con el consiguiente aumento de las caídas y lesiones.

Baín asegura que, pese a la multiplicación de los sucesos de mayor o menor gravedad en alta y media montaña, la Guardia Civil dispone de efectivos suficientes. «El potencial de servicio está totalmente cubierto», manifiesta.

Recuperación del cadáver de un senderista muerto el pasado junio en el Moncayo, en la provincia de Zaragoza. GUARDIA CIVIL

2021 ya fue excepcional

A los medios humanos, reforzados con personal de otros grupos de rescate de España, hay que añadir, dice, dos helicópteros, uno con base en Huesca y otro en Benasque, si bien este último solo está operativo durante la campaña estival, que abarca el periodo comprendido entre el 1 de junio y el 20 de septiembre.

Además, la Guardia Civil de Montaña y la Gendarmería francesa colaboran a menudo a la hora de auxiliar a montañeros que sufren accidentes o extravíos en la raya fronteriza, algo que sucede con relativa frecuencia, en particular cuando el tiempo empeora. Además, realizan prácticas conjuntas en materia de escalada y de rescate.

Los accidentes de montaña, y por consiguiente las operaciones de auxilio de la Guardia Civil, ya se dispararon en 2020, en plena pandemia de coronavirus, cuando el Pirineo se convirtió en un lugar seguro frente al contagio al no darse el mismo fenómeno de masificación que afecta cada verano a las zonas costeras, en particular en el Mediterráneo. De hecho, hace dos ejercicios se llevaron a efecto 273 rescates, 46 menos de los que se contabilizaron en 2021, una temporada que puede ser desbancada por la actual debido al ritmo que van las intervenciones. 

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