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El Periódico de Aragón

EFECTOS DE LAS ALTAS TEMPERATURAS

Helados en Zaragoza: Una receta con más de 60 años de antigüedad

Los helados vuelven a ser uno de los productos estrella del verano en la capital

Antonio prepara artesanalmente cada día los distintos sabores. ANDREEA VORNICU

Los helados y granizados siguen siendo el producto estrella del verano. Así lo demuestran las largas colas que se forman cada tarde frente a las vitrinas de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad. Nadie quiere quedarse sin el mejor complemento para refrescar un paseo de verano.

Esta temporada y después de dos años de pandemia las ganas de helado son aún mayores. «Después de la pandemia, las restricciones y de cómo se han vivido estos últimos dos años la gente tenía muchas ganas de volver a su vida normal y para muchos eso incluye un helado», explica Guillermo uno de los trabajadores de Helados Italianos situado en el paseo Independencia y desde hace años uno de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad.

Lo mismo ocurre en la Helados Italianos Aldo, situado en la calle Don Jaime. Su propietario, Antonio asegura que «mientras la gente salga estaremos bien porque un helado siempre apetece».

Ambos establecimientos, los dos clásicos del verano en Zaragoza aseguran que, aunque sus productos son estivales, el calor extremo tampoco les favorece. «Cuando vienen las olas de calor y en la calle llegamos a estar a más de 40 grados la gente prácticamente no pisa la calle y en ese caso no hay ningún tipo de consumo», explica Antonio.

Las altas temperaturas obligan también a regular la temperatura de las vitrinas en las que se exponen los helados. «Cuando hace mucho calor fuera ponemos la temperaturas más fuerte para que no se ablanden, en cambio si la temperatura fuera no es tan alta podemos bajarlo un poco para que no estén tan duros», explica Guillermo. «En las vitrinas está a 14 grados bajo cero que es lo que marca sanidad, el que está guardado está en unas cámaras herméticas a menos 20 grados y por último la mezcla que aun no está congelada la tenemos a unos 4 grados bajo cero» añade Antonio.

Para que todas estas máquinas se mantengan en funcionamiento es necesario un gran consumo de energía eléctrica. «Las facturas han subido bastante pero como también ha subido la demanda en ese sentido no hemos tenido mucho problema», dice Guillermo.

Ambos establecimientos decidieron subir los precios al principio de la temporada pero aseguran que fue «porque tocaba».

Lo que se mantiene es la receta artesana que ambos lugares utilizan para cocinar sus helados. Ni la subida de los costes ni ningún otro factor ha conseguido alterar una mezcla que lleva años perfeccionándose. «La receta es la que es y ha sido la misma durante los 26 años que llevó en el negocio y ya era la misma que cuando empezó mi padre hace 60 años», afirma orgulloso Antonio.

Lo único que puede variar de un verano a otro es la aparición de «nuevos sabores con cosas que están de moda como el kinder o las oreo» pero la fórmula siempre es y será exactamente la misma.

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