Una guardia de toda la noche en domingo, la atención de la consulta la mañana del lunes, la cobertura de la guardia de la primera compañera que ha sucumbido a la presión esa misma noche, una segunda guardia de 24 horas el martes y, por fin, el miércoles descanso. En total, 72 horas en el centro. Es la secuencia de los hechos que relata Salvador Lou, director médico del centro de salud de Utebo, entidad que esta misma semana anulaba todas la citas presenciales por falta de personal.

En total, a lo largo de la pasada semana fueron tres médicos, incluido él mismo, los que, en palabras de Lou, «reventaron psicológicamente». Hoy, dos están de baja mientras que la tercera facultativa directamente ha renunciado a su plaza.

El director médico del centro apunta directamente a la responsable del Sector III de Salud de Zaragoza como causante de los problemas del centro. «En vez de apagar el fuego lo único que hizo es traernos dos bidones de gasolina», asegura el facultativo y critica que en el momento en el que se dio la primera renuncia, la única solución que se ofreció fue «doblar los turnos», es decir, que un mismo médico atendiera «desde las 8.30 horas de la mañana hasta las 21.30 horas de la noche con una hora de descanso en medio para comer».

El director asegura que se trata de un problema previsible ya que hace meses que las condiciones no son las óptimas en Utebo. «Solo somos seis y deberíamos ser como mínimo ocho. Nuestra ratio es de 2.175 pacientes frente a los 1.500 que la ley considera óptimos», explica el médico.

Además, Lou asegura que la gran presión en Utebo ya había obligado al equipo médico a renunciar a algunos derechos de forma voluntaria como por ejemplo librar el día después de una guardia de 24 horas.

Bajo mínimos

Ayer solo un médico estuvo pasando consulta en Utebo y la previsión para hoy es que solo haya dos. «Estamos organizándonos al día y hablando con los compañeros para ver cómo están y cómo podemos atender las consultas por que al no ofrecer toda la atención por la mañana las guardias están siendo más duras», añade el médico. Durante la tarde, además, el director recibió un mensaje avisando de que una de las facultativas que realizaba guardias como personal de apoyo había decido dejar de hacerlas hasta que la situación mejore. Un cuestión que, de nuevo, afecta a los pacientes.

Lou asegura que, después de 72 horas de guardia, atendió a sus pacientes «como dios le dio a entender». «Eres menos fiable y hay mucho más riesgo de errores y olvidos. No he tenido reclamaciones pero espero que no se pasara nada grave», explica. Cuando piensa en su reincorporación, el médico asegura tener «ataques de pánico». «Tengo 66 años, llevo 25 en Utebo y pensaba jubilarme dentro de un año pero si seguimos así no se lo que haré», concluye.