Kiosco

El Periódico de Aragón

SUCESOS EN ARAGÓN

Zaragoza sufre menos robos por bandas georgianas este verano

En Camino Las Torres, marcaron 54 puertas hace un par de semanas

Estos son algunos de los efectos que se intervinieron a los dos georgianos que pretendían robar en el edifico de Camino Las Torres. POLICÍA NACIONAL

Los robos en viviendas de Zaragoza se habían convertido en uno de esos ‘clasicazos’ del verano, casi como el drácula y el sándwich de nata. Sin embargo, desde el Grupo de Robos con fuerza en domicilios apuntan que este año han notado un descenso de estas infracciones. Señalan que el principal motivo se puede encontrar en el hecho de que el año pasado lograron desarticular hasta diez bandas en la ciudad. En lo que va de año, se han desarticulado tres en Aragón, dos de ellas en Zaragoza.

Georgianos, albaneses y sudamericanos se encuentran detrás de estos delitos. «Cada grupo tiene su forma de actuar», aseguran. Por ejemplo, las bandas georgianas presentan una estructura con un jefe zonal, «un ladrón de ley», y su modus operandi está marcado porque son «auténticos expertos del ganzuado». «Durante la madrugada de los viernes, se dedican a marcar las puertas con hilos de pegamento o cuñas de plástico. Abren las puertas con ganzúas artesanales tanto para las cerraduras de punto como para las cerraduras de gorjas», aseveran.

Así actuaron en el número 4 de Camino Las Torres, donde llegaron a marcar hasta 54 viviendas repartidas entre la escalera izquierda, derecha y centro. Desde entonces, luce un cartel en la puerta de entrada del inmueble: «Se informa a los propietarios que no abran la puerta a personas desconocidas para evitar posibles robos en la comunidad».

Lo cierto es los vecinos se pertrechan tras sus puertas y cumplen a rajatabla con estas indicaciones. La mayoría no se atreven ni siquiera a abrir, contestan desde el interior y lanzan evasivas a un presunto georgiano con una libreta y un boli bic de los de toda la vida. El que abre, se hace el ‘longuis’ y dice que ha sido «en la otra escalera». Tampoco quiere hacer declaraciones el portero, con el que se coincide en el ascensor y comenta que él solo escucha lo que se habla.

Una vecina que llega de trabajar atiende amablemente a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. en el rellano del edificio. Ella estaba fuera de Zaragoza, por lo que fue una vecina quien le alertó de los hechos. «Tuve la suerte de que a mí no me hicieron nada, pero vives con esa incertidumbre de pensar ‘a ver si voy a volver a casa y me encuentro con una sorpresa’».

Otra vecina recuerda que todos los veranos, «por estas fechas», se les envía una carta en la que se les anima «a extremar las precauciones». «Si quieren entrar, van a acabar entrando por mucho que tomes medidas de seguridad. Lo que tienen que hacer es endurecer la legislación para que no sean reincidentes y se lo piensen dos veces», afirma resignada.

Por sorpresa le pilla a una pareja que llega de vacaciones. Aún con las bolsas y demás enseres en la mano, admiten con cara de preocupación que no saben «nada».

Precisamente, fue un vecino del bloque quien se percató de un hilo de pegamento en su puerta. A partir de ese momento, se estableció un dispositivo de vigilancia sobre este edificio. Finalmente, el Grupo de Robos de la Brigada Provincial de la Policía Judicial desmanteló una banda de dos georgianos como presuntos autores de este delito de robo con fuerza en vivienda en el grado de tentativa.

Esas técnicas de marcado se repiten, pues «no han innovado nada». Por ejemplo, el marcaje con plásticos «ya lleva unos ochos años» y el marcaje con hilos de pegamento, «más de tres años». Eso sí, perciben un cambio en la estrategia de estos delincuentes: «Antes, marcaban muchos edificios, pero ahora marcan menos, por lo que es más difícil de detectar. También han abierto el abanico de las técnicas. Si antes una técnica solo les permitía abrir el 20% de sus puertas, han optado por incorporar más».

Estos grupos ‘solo’ roban dinero y joyas que se encargan de seleccionar minuciosamente entre la bisutería del hogar.

La «más sofisticada» es el impressioning, que consiste en «impresionar los pistones de la cerradura sobre un material moldeable». A la fractura de bombín con llave inglesa recurren «los que se dedican a pisos», como los sudamericanos. La magic key «ya no se utiliza tanto». Y los que se ausentan de casa unas horas sufren el método del resbalón.

Los georgianos forman parte de la mafia georgiana y, aunque protagonizan la mayor parte de estos delitos, no están solos en Zaragoza. Los albaneses también se dejan ver, aunque en menor medida y con un concepto de robo diferente. Ellos asaltan unifamiliares, por lo que su modus operandi también cambia: «Se dedican a frecuentar y pasear por los andadores durante las horas de la cena, entre las nueve y las once de la noche. Si ven que las luces están apagadas, se cuelan por la parte trasera». 

Compartir el artículo

stats