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El Periódico de Aragón

INCENDIOS FORESTALES

Los viajeros del tren de Bejís: "La vía estaba expedita, pero a la izquierda y a la derecha todo era fuego"

Los pasajeros que saltaron del tren temieron por su vida. La DGA no tiene constancia de que los heridos graves sean aragoneses

Las vías del tren en el trayecto Valencia-Zaragoza afectado por el fuego de Bejís. Rober Solsona - Europa Press

Los pasajeros del tren que cubría el trayecto Valencia-Teruel que se vieron sorprendidos por las llamas del incendio forestal de Bejís vivieron algo muy parecido al «infierno». Así lo relatan los viajeros que se vieron rodeados por llamas «de más de diez metros» en una situación «dantesca» a la que muchos buscan ahora explicaciones y responsables.

La situación vivida en el convoy, en el que viajaban varios aragoneses aunque no se han confirmado cifras oficiales, concluyó con ocho hospitalizados, de los que tres se encuentran graves, dos en estado moderado, y otros dos han recibido ya el alta. Según fuentes del Gobierno de Aragón y de la Delegación del Gobierno central en la comunidad autónoma, «no hay constancia» de que los heridos sean aragoneses.

Decenas de personas decidieron salir del tren para tratar de huir de ese infierno. Uno de ellos fue Ángel Sánchiz, vecino de Valencia con segunda residencia en la turolense Sarrión, que emprendió el viaje para pasar unos días por Teruel sin poder siquiera imaginar lo que estaba por llegar.

Medios aéreos frente al fuego en Bejís. Rober Solsona

Rememorar la escena le quiebra la voz. «Llevábamos kilómetros viendo que teníamos un fuego por delante y otro a la izquierda. La gente no paraba de hacer vídeos de la situación y la histeria empezó a apoderarse de todos», relata, recordando que lo que la gente buscaba en ese momento era «salir de ahí».

El único camino que se libraba del fuego, asegura, eran las vías del tren. «Había llamas a la derecha, a la izquierda, y por delante. En la vía hacia atrás no había fuego y por eso salimos por ahí. Yo fui uno de los últimos en dejar el tren, pero la situación era de tal desesperación que la gente saltaba hasta sobre las ascuas ardiendo», rememora.

Fuera del vagón, la situación no fue sencilla. «La vía estaba expedita, pero a la derecha y a la izquierda todo era fuego». Pronto empezaron a notar la quemazón de las llamas y del propio aire. «Había unas llamaradas terribles, no sabías si porque hacía viento o el viento lo creaba el propio incendio», relata, todavía con las imágenes demasiado vívidas como para recuperar la calma.

Para Ángel, la decisión que tomó la maquinista de volver a poner en marcha el tren y recorrer el camino hacia atrás, hasta Caudiel, fue acertada, y le agradecía su labor pese a la polémica creada en torno a la gestión del incidente. «Gracias a que pudo poner en marcha el tren, nos pudo recoger después», defiende. En su caso, el camino por las vías del tren fue «un infierno interminable». «No sé cuánto tiempo pasamos caminando, pero para mí fueron como cinco horas», explica. «Los fogonazos nos dieron a todos, pero unos tuvimos más suerte que otros y a mí solo me han dejado quemaduras leves», comenta.

Los heridos del tren salieron del convoy cuando daba la vuelta por la ceniza. Domenech Castelló

Cada uno de los 49 pasajeros que viajaban en el tren Valencia-Zaragoza vivió su propio calvario. «Fue terrorífico, era el infierno, el tren estaba cercado por las llamas, llevábamos varios minutos parados y no parecía que fuera a arrancar», relata Paula, una joven valenciana de 28 años que viajaba en el convoy y que logró escapar de esta pesadilla sin lesiones pero que tuvo que ser atendida por taquicardia en el centro de salud de Viver, una vez a salvo.

En el tren había familias con niños pequeños, ancianos y otras personas que no tenían posibilidad de correr. Otros, los más jóvenes, recorrieron varios kilómetros hasta ponerse a salvo. «Hemos salido del tren, estamos corriendo, … huyendo del fuego, pero por favor llama al 112 o algo, que nos vengan a recoger a la carretera», es el angustioso mensaje que le envió Paula a su novio pidiendo ayuda, al sentirse abandonados a su suerte atrapados en medio del incendio.

La joven estuvo corriendo veinte minutos, siguiendo las vías del tren, en dirección contraria al fuego, hasta que unos vecinos la recogieron a ella y a otra chica vecina de Zaragoza, María, y las llevaron al pabellón de Viver habilitado como albergue.

Los pasajeros critican que no se cortara la circulación ferroviaria mucho antes, sabiendo que el fuego estaba tan próximo a las vías del tren a su paso por Caudiel. Sienten que ha habido una total falta de coordinación entre Emergencias y Renfe.

«Se veían llamas de diez metros de altura muy cerca del tren», relata Paula, que viajaba en el primer vagón y que rápidamente se dirigió a la parte de atrás para estar lo más lejos posible del fuego. «Fue espantoso, pero no me arrepiento de haber bajado del tren porque no tenía pinta de que arrancara y el viento soplaba hacia nosotros», confiesa Paula. 

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